Hace poco escribía yo una nota en el diario sobre Crippen y el invento de Marconi. Me refería al doctor Crippen, uno de los criminales tristemente célebres que pasaron a la galería internacional del crimen. Este hombre había descuartizado a su esposa, intentó escapar con su amante y el telégrafo, formidable y novedoso (en esa época) invento del italiano Guillermo Marconi, hizo que, desde el barco en que huía, el capitán informara a Scotland Yard de la presencia de la pareja; un barco más veloz los interceptó y el Inspector Walter Dew los arrestó en cubierta.
Hasta aquí, el caso real. Crippen fue colgado mientras su amante zafó porque no se le pudo probar su intervención en el crimen.
Al poquito tiempo de escribir esa nota, me topé con una novela policial firmada por Peter Lovesey quien, retomando el caso de Crippen (o parafraseando) inventa una trama ingeniosa, bastante sorprendente dentro del esquema de la novela policial de estos tiempos.
"El falso Inspector Dew" trata sobre el caso de un dentista que es prácticamente basureado por su mujer (ella es la que tiene el dinero)y cuando esta esposa propone regresar a los Estados Unidos para continuar su carrera como actriz, vendiendo hasta el consultorio del pobre cristo, éste decide asesinarla en el barco, con la complicidad de una muchacha romántica, que lee novelitas de amor y que se siente prendada del odontólogo, luego de haber concurrido al consultorio como paciente.
El asesinato se va a consumar en el barco; va a arrojar el cuerpo de su mujer por el ojo de buey al mar y así parece ser. Pero la mujer que recogen, muerta, de las aguas no es su esposa sino otra y allí empieza la historia.
Este criminal en potencia se ha registrado con el falso nombre de Walter Dew y lo confunden con el célebre detective de Scotland Yard (que está, ya, retirado) y le piden que investigue el crimen. El acepta y, en definitiva, tiene éxito.
El barco llega a los Estados Unidos, pero debe regresar, enseguida, a Inglaterra y él tendrá que volver y presentarse en el juicio que condenará al criminal que ha descubierto. Mientras tanto, su eventual cómplice se ha enamorado de otro hombre y él se siente liberado de la muchacha, a quien no amaba.
No cuento más. El final es ingenioso y cierra bien la trama. Peter Lovesey conoce su oficio. La única objeción a hacerle es que, si no se conoce el caso Crippen, puede ser confuso para el lector. Porque, en realidad, copia mucho de lo que ocurrió en esa historia real para tramar la de su libro.
Una buena novela policial que recomiendo.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
31.7.07
22.7.07
Crippen y el invento de Marconi
Hace mucho que no escribo nada truculento, si es que aceptamos que las barrabasadas del gobierno de Kirchner más que truculencia son hijoputismo. Por eso, se me ocurrió que, hoy, venía bien para una tarde encapotada, con un frío de la santísima puta, contar la historia de este médico norteamericano al que colgaron en una prisión inglesa en 1910.
El cuento es el siguiente: Hawley Crippen era médico (no se sabe si oftalmólogo, homeopático u odontólogo)y le gustaban las chiquilinas. Por lo cual, se casó con una muchachita que tenía 17 años mientras él ya andaba por los 30. Esta jovencita se llamaba Lidia y le gustaba ser corista, estudiaba teatro y gastaba lo que no tenía.
Pronto, la pareja se endeudó y tuvieron que cambiar, en 11 años, un sin fin de domicilios para escapar de los acreedores.
Hasta que, al final, se fueron a Inglaterra donde Crippen debió vivir de un trabajo como vendedor. Su mujer seguía gastando y Crippen seguía buscando jóvenes mientras ya andaba por los 50.
Finalmente, enganchó a una muchacha de 30 que se llamaba Ethel Le Neve y comenzaron a ser amantes. Hasta que un día, Crippen les dijo a las amigas de su mujer que ésta se había vuelto a los Estados Unidos y, tiempo después, les anunció el fallecimiento de su esposa en el Estado de California.
Pero una de las amigas de Lidia, observó joyas que le pertenecían a la supuesta muerta en poder de Ethel. Fue corriendo y denunció a Crippen a Scotland Yard.
Un Inspector llamado Walter Dew fue el encargado del caso, allanó la vivienda de Crippen sin hallar nada, pero éste se asustó y decidió escapar con su amante. Tomaron un barco que se llamaba "Montrose" para irse a los Estados Unidos. La amante iba disfrazada de hombre y se hacían pasar por los Anderson, padre e hijo.
El capitán Kendall vio que estos "padre e hijo" paseaban por la cubierta de la mano y se hacían arrumacos. Como ya estaba enterado que Scotland Yard los buscaba porque habían encontrado el torso de Lidia enterrado debajo de la vivienda, utilizó el flamante invento del italiano Guillermo Marconi: el telégrafo. Y, de inmediato, Scotland Yard envió un barco más rápido que el "Montrose" con el Inspector Dew a bordo que los interceptó e hizo regresar a la pareja a Inglaterra.
El doctor Crippen confesó su crimen; había arrojado la cabeza de su mujer al Canal de la Mancha y desintegrado los miembros inferiores y superiores del cuerpo. Fue colgado en Pentonville el 10 de noviembre de 1910. Su amante zafó; no se le encontraron evidencias de que hubiera participado en el crimen y esta mujer falleció en 1967 pidiendo ser enterrada con una foto de Crippen.
Cabe consignar que el doctor también pidió que lo enterraran con una foto de Ethel.
El crimen del doctor Crippen figura en novelas de John Dickson Carr, en una novela de Peter Lovesey llamada "El falso Inspector Dew" y en volúmenes firmados por John Boyne y otros donde se relata este resonante caso.
Como vemos, el alma humana no tiene redención y desde Jack el Destripador para acá, han sido incontables los criminales en la historia del mundo.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
El cuento es el siguiente: Hawley Crippen era médico (no se sabe si oftalmólogo, homeopático u odontólogo)y le gustaban las chiquilinas. Por lo cual, se casó con una muchachita que tenía 17 años mientras él ya andaba por los 30. Esta jovencita se llamaba Lidia y le gustaba ser corista, estudiaba teatro y gastaba lo que no tenía.
Pronto, la pareja se endeudó y tuvieron que cambiar, en 11 años, un sin fin de domicilios para escapar de los acreedores.
Hasta que, al final, se fueron a Inglaterra donde Crippen debió vivir de un trabajo como vendedor. Su mujer seguía gastando y Crippen seguía buscando jóvenes mientras ya andaba por los 50.
Finalmente, enganchó a una muchacha de 30 que se llamaba Ethel Le Neve y comenzaron a ser amantes. Hasta que un día, Crippen les dijo a las amigas de su mujer que ésta se había vuelto a los Estados Unidos y, tiempo después, les anunció el fallecimiento de su esposa en el Estado de California.
Pero una de las amigas de Lidia, observó joyas que le pertenecían a la supuesta muerta en poder de Ethel. Fue corriendo y denunció a Crippen a Scotland Yard.
Un Inspector llamado Walter Dew fue el encargado del caso, allanó la vivienda de Crippen sin hallar nada, pero éste se asustó y decidió escapar con su amante. Tomaron un barco que se llamaba "Montrose" para irse a los Estados Unidos. La amante iba disfrazada de hombre y se hacían pasar por los Anderson, padre e hijo.
El capitán Kendall vio que estos "padre e hijo" paseaban por la cubierta de la mano y se hacían arrumacos. Como ya estaba enterado que Scotland Yard los buscaba porque habían encontrado el torso de Lidia enterrado debajo de la vivienda, utilizó el flamante invento del italiano Guillermo Marconi: el telégrafo. Y, de inmediato, Scotland Yard envió un barco más rápido que el "Montrose" con el Inspector Dew a bordo que los interceptó e hizo regresar a la pareja a Inglaterra.
El doctor Crippen confesó su crimen; había arrojado la cabeza de su mujer al Canal de la Mancha y desintegrado los miembros inferiores y superiores del cuerpo. Fue colgado en Pentonville el 10 de noviembre de 1910. Su amante zafó; no se le encontraron evidencias de que hubiera participado en el crimen y esta mujer falleció en 1967 pidiendo ser enterrada con una foto de Crippen.
Cabe consignar que el doctor también pidió que lo enterraran con una foto de Ethel.
El crimen del doctor Crippen figura en novelas de John Dickson Carr, en una novela de Peter Lovesey llamada "El falso Inspector Dew" y en volúmenes firmados por John Boyne y otros donde se relata este resonante caso.
Como vemos, el alma humana no tiene redención y desde Jack el Destripador para acá, han sido incontables los criminales en la historia del mundo.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
17.7.07
La guita en el placard
!Qué gobierno de sinvergüenzas! !Qué gobierno de desfachatados! !Quieren hacer creer que es lo más normal del mundo que una funcionaria tenga un fangote de guita en el placard del baño de su oficina!
Y haciéndose los tontitos como esos perros a los que se culean en la calle, quieren hacernos pasar gato por liebre, y hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos mientras le pagamos a Chavez brutos intereses por los préstamos y el jefe de gabinete nos dice que es correcto la contratación de familiares de la Picolotti.
Cuando se destape bien la olla de esta banda que tomó el poder en la Argentina, reíte de Al Capone. Cuando logremos levantar la alfombra que, hoy, por nuestra ceguera y nuestro pelotudismo, hace dar todo por sentado, caeremos en la cuenta que la basura nos tapará hasta el cogote.
El pueblo argentino es absolutamente frívolo y oportunista. Y como su mayoría es mediocre y aspira a los boatos del poder, acepta todo, maravillado. Acepta que la "primera dama" se compre lo más caro en los Free Shop del mundo; que no se rinda ninguna cuenta a nadie; que el Presidente se pase por las pelotas a la oposición y maneje el país como si tuviera derecho de pernada. Acepta que la inflación avance a paso acelerado y el INDEC (manipulado por los patoteros del gobierno) lance porcentajes que son ridículos.
Todo está bien entre nosotros, como estaba bien la dictadura militar y aquí no desaparecía nadie y todos vivíamos en el mejor de los mundos. Y después le dimos la reelección a Menem, aceptamos el indulto que, hoy, criticamos, vivamos a Galtieri y, ahora, abominamos de la guerra de Malvinas y aceptamos todo, todo...como que haya cuarenta mil millones de dólares en el banco y no se le haya devuelto a los ahorristas lo que le robaron y que las escuelas se caigan a pedazos y no tengan ni estufas en invierno.
Es tanto el hipoputismo de estos tipos que un paredón sería chico para ponerlos contra la pared y hacerles vomitar todo lo que nos han choreado.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
Y haciéndose los tontitos como esos perros a los que se culean en la calle, quieren hacernos pasar gato por liebre, y hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos mientras le pagamos a Chavez brutos intereses por los préstamos y el jefe de gabinete nos dice que es correcto la contratación de familiares de la Picolotti.
Cuando se destape bien la olla de esta banda que tomó el poder en la Argentina, reíte de Al Capone. Cuando logremos levantar la alfombra que, hoy, por nuestra ceguera y nuestro pelotudismo, hace dar todo por sentado, caeremos en la cuenta que la basura nos tapará hasta el cogote.
El pueblo argentino es absolutamente frívolo y oportunista. Y como su mayoría es mediocre y aspira a los boatos del poder, acepta todo, maravillado. Acepta que la "primera dama" se compre lo más caro en los Free Shop del mundo; que no se rinda ninguna cuenta a nadie; que el Presidente se pase por las pelotas a la oposición y maneje el país como si tuviera derecho de pernada. Acepta que la inflación avance a paso acelerado y el INDEC (manipulado por los patoteros del gobierno) lance porcentajes que son ridículos.
Todo está bien entre nosotros, como estaba bien la dictadura militar y aquí no desaparecía nadie y todos vivíamos en el mejor de los mundos. Y después le dimos la reelección a Menem, aceptamos el indulto que, hoy, criticamos, vivamos a Galtieri y, ahora, abominamos de la guerra de Malvinas y aceptamos todo, todo...como que haya cuarenta mil millones de dólares en el banco y no se le haya devuelto a los ahorristas lo que le robaron y que las escuelas se caigan a pedazos y no tengan ni estufas en invierno.
Es tanto el hipoputismo de estos tipos que un paredón sería chico para ponerlos contra la pared y hacerles vomitar todo lo que nos han choreado.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
9.7.07
Nevando en Buenos Aires
!Qué ganas de jodernos el romanticismo y nuestro perfil snob! Hasta hoy, era en París donde nevaba y uno podía toser y abrigar a su amada mientras se ponían blancos los tejados de la Rue St. Michel o la Sacre Coeur o el cementerio de Montparnasse.
Pero resulta que, ahora, hasta la nieve se ha vuelto cursi y se permite descender en !Buenos Aires! !Qué insolencia, propia de estos tiempos de pingüinos demagogos que hasta cambiaron el clima de la ciudad!
Nevó y, aunque no se crea, mis árboles se pusieron canosos y los techos adquirieron esa semejanza de una mañana en Lucerna (¿viste?)y recordé una noche volviendo del casino suizo con la nieve que me golpeaba en los hombros y también en los bolsillos menguados...
Siempre es romántico ver caer la nieve cuando uno tiene la fortuna de no vivir permanentemente en medio de ella. Los tipos que viven en pueblos donde nieva, tienen varicocele y esto es un axioma de hierro.
Pero, entre nosotros, ciudad donde nunca pasa nada de esto, salvo algunos crímenes por querer sacarte las monedas para el colectivo o los discursos del presidente que te sacuden la modorra y te escupen dentro de las dos neuronas argentinas que cada uno de nosotros posee en el cerebro, nada sucede...
!Y ahora nevó! Y un tipo le dijo a las cámaras de la televisión que había sentido una gran emoción...Le faltó agregar: "como cuando salió campeón Ferro o cuando me nació el primer hijo o me acosté con la primera mina" !Qué se yo! El pueblo argentino es así: se emociona cuando nieva y no le hace ni fu ni fa si matan al carnicero de la esquina.
!Qué tipos románticos y exóticos que somos! Yo salí al fondo de mi casa, constaté que hasta el caño de gas estaba blanco, que el césped tenía una capita espesa de nieve y vi cómo seguía cayendo desde el cielo esos hilitos blancos. Era la primera vez que, en Buenos Aires, veía nevar. Y, de inmediato, pensé: ¿Qué dirán esos tipos que hablan del recalentamiento de la tierra? ¿O será al revés? ¿O nos estaremos por petrificar todos con un hálito polar? !Es, realmente, una duda para Hamlet!
El asunto es que nadie podrá, de aquí en más, quitarnos lo bailado. Y si alguien viene de Europa o de Estados Unidos y se manda la parte que vio nevar, qué se yo, en el cañón del Colorado o en la Plaza Vieja de Praga, usted ponga aire de canchero, de intelectual que está saliendo en algún documental histórico por la tele y dígale: "yo también vi nevar, pero fue aquí nomás, entre la casa de Cacho y la Tota, donde está el potrerito; uy, !caía una nieve!.."
Y nunca más nadie podrá sacar patente de ser superior porque conocía la nieve y usted, no. Y de ahora en más, no será necesario ir a Bariloche ni a Las Leñas ni al Cristo Redentor. Tendremos nieve a domicilio, delivery de nieve, cuando se nos antoje, porque así lo decretó el gobierno que trata, por todos los medios, de entretenernos mientras esperamos las elecciones de octubre.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
Pero resulta que, ahora, hasta la nieve se ha vuelto cursi y se permite descender en !Buenos Aires! !Qué insolencia, propia de estos tiempos de pingüinos demagogos que hasta cambiaron el clima de la ciudad!
Nevó y, aunque no se crea, mis árboles se pusieron canosos y los techos adquirieron esa semejanza de una mañana en Lucerna (¿viste?)y recordé una noche volviendo del casino suizo con la nieve que me golpeaba en los hombros y también en los bolsillos menguados...
Siempre es romántico ver caer la nieve cuando uno tiene la fortuna de no vivir permanentemente en medio de ella. Los tipos que viven en pueblos donde nieva, tienen varicocele y esto es un axioma de hierro.
Pero, entre nosotros, ciudad donde nunca pasa nada de esto, salvo algunos crímenes por querer sacarte las monedas para el colectivo o los discursos del presidente que te sacuden la modorra y te escupen dentro de las dos neuronas argentinas que cada uno de nosotros posee en el cerebro, nada sucede...
!Y ahora nevó! Y un tipo le dijo a las cámaras de la televisión que había sentido una gran emoción...Le faltó agregar: "como cuando salió campeón Ferro o cuando me nació el primer hijo o me acosté con la primera mina" !Qué se yo! El pueblo argentino es así: se emociona cuando nieva y no le hace ni fu ni fa si matan al carnicero de la esquina.
!Qué tipos románticos y exóticos que somos! Yo salí al fondo de mi casa, constaté que hasta el caño de gas estaba blanco, que el césped tenía una capita espesa de nieve y vi cómo seguía cayendo desde el cielo esos hilitos blancos. Era la primera vez que, en Buenos Aires, veía nevar. Y, de inmediato, pensé: ¿Qué dirán esos tipos que hablan del recalentamiento de la tierra? ¿O será al revés? ¿O nos estaremos por petrificar todos con un hálito polar? !Es, realmente, una duda para Hamlet!
El asunto es que nadie podrá, de aquí en más, quitarnos lo bailado. Y si alguien viene de Europa o de Estados Unidos y se manda la parte que vio nevar, qué se yo, en el cañón del Colorado o en la Plaza Vieja de Praga, usted ponga aire de canchero, de intelectual que está saliendo en algún documental histórico por la tele y dígale: "yo también vi nevar, pero fue aquí nomás, entre la casa de Cacho y la Tota, donde está el potrerito; uy, !caía una nieve!.."
Y nunca más nadie podrá sacar patente de ser superior porque conocía la nieve y usted, no. Y de ahora en más, no será necesario ir a Bariloche ni a Las Leñas ni al Cristo Redentor. Tendremos nieve a domicilio, delivery de nieve, cuando se nos antoje, porque así lo decretó el gobierno que trata, por todos los medios, de entretenernos mientras esperamos las elecciones de octubre.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
7.7.07
La Inflación
Hasta no hace mucho tiempo, iba al supermercado y compraba por 300 pesos 12 canastos de alimentos. Ahora, ni siquiera con el mismo dinero (debo poner unos 40 o 50 pesos más) traigo la mitad de canastos. ¿Estamos en el mejor de los mundos, como parece hacernos creer este gobierno?
La inflación se está comiendo todo y los precios se han desbandado. Un café, en una confitería del centro de Buenos Aires, lo pagué 4,25 pesos; una medialuna 1,10. Esta verdadera estafa al consumidor, me ocurrió hace poquitos días en un local de la firma "Delicity".
Sin embargo, Kirchner sigue hablando de la bonanza económica. ¿Para quiénes? ¿Para la Ministra Micelli que se da el lujo de dejar una bolsa con muchísima guita en su oficina o en su baño o qué se yo dónde? ¿O era un "vuelto" fresquito que le habían dado por sus buenos servicios los lobistas?
Nunca la mentira estuvo tan a la orden del día como en esta época. El Presidente miente y sus funcionarios, también. Pero ya sabemos que la mentira tiene patas cortas y, en algún momento de esta historieta, todo se derrumbará y aparecerá, otra vez, el verdadero rostro de la Argentina, con su hambre, con sus dramas sociales, con las carencias que no se resuelven, con el colapso del transporte público, de los servicios públicos, de la seguridad, de la educación y la salud.
Pregunto: ¿qué carajo hizo este gobierno en estas materias? ¿Dónde están las políticas de Estado? ¿Cuáles son los planes a largo plazo? Todo es demagogia barata y caja...sí, caja. Están dilapidando los recursos del país, están robando como nunca. Y las cosas se les empiezan a ir de las manos.
La gente, en su mayoría, ignorante y tonta, se dejó encandilar por Menem y, ahora, por este sinvergüenza, dictadorzuelo de opereta, de una gran pobreza intelectual, sin hondura en sus conceptos. Sólo alardes burdos de compadrito, buscando agredir, diariamente, a un interlocutor distinto.
El país pagará muy caro estos años. Y nuestra clase dirigente sigue siendo tan impresentable como siempre. He dicho.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
La inflación se está comiendo todo y los precios se han desbandado. Un café, en una confitería del centro de Buenos Aires, lo pagué 4,25 pesos; una medialuna 1,10. Esta verdadera estafa al consumidor, me ocurrió hace poquitos días en un local de la firma "Delicity".
Sin embargo, Kirchner sigue hablando de la bonanza económica. ¿Para quiénes? ¿Para la Ministra Micelli que se da el lujo de dejar una bolsa con muchísima guita en su oficina o en su baño o qué se yo dónde? ¿O era un "vuelto" fresquito que le habían dado por sus buenos servicios los lobistas?
Nunca la mentira estuvo tan a la orden del día como en esta época. El Presidente miente y sus funcionarios, también. Pero ya sabemos que la mentira tiene patas cortas y, en algún momento de esta historieta, todo se derrumbará y aparecerá, otra vez, el verdadero rostro de la Argentina, con su hambre, con sus dramas sociales, con las carencias que no se resuelven, con el colapso del transporte público, de los servicios públicos, de la seguridad, de la educación y la salud.
Pregunto: ¿qué carajo hizo este gobierno en estas materias? ¿Dónde están las políticas de Estado? ¿Cuáles son los planes a largo plazo? Todo es demagogia barata y caja...sí, caja. Están dilapidando los recursos del país, están robando como nunca. Y las cosas se les empiezan a ir de las manos.
La gente, en su mayoría, ignorante y tonta, se dejó encandilar por Menem y, ahora, por este sinvergüenza, dictadorzuelo de opereta, de una gran pobreza intelectual, sin hondura en sus conceptos. Sólo alardes burdos de compadrito, buscando agredir, diariamente, a un interlocutor distinto.
El país pagará muy caro estos años. Y nuestra clase dirigente sigue siendo tan impresentable como siempre. He dicho.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
29.6.07
La buena memoria
En esos discursos que dan vergüenza ajena, nuestro presidente, en un alarde más de su patoterismo infantil, dijo que el próximo 28 de octubre, desde Tierra del Fuego (¿Tierra del Fuego?)a Jujuy, las urnas "van a estar llenas de buena memoria".
Un santacruceño (que lo conoce bien) le contestó: "sí, presidente, ojalá tengamos buena memoria" y pasó a enumerar lo que deberíamos recordar todos.
Recordar, por ejemplo, que este buen señor se olvidó de los "derechos humanos" que tanto pregona y, durante la dictadura militar, se fue a hacer negocios a Santa Cruz, como abogado usurero. Esto le permitió la fortuna que, hoy, tiene. Más de 25 propiedades declaradas en el sur y otro tanto en poder de testaferros.
Ojalá recordemos -dice este memorioso santacruceño- que fue un gobernador menemista, que votó a Menem en 1989, que hizo lobby en el Congreso para que se votaran las leyes de privatización de YPF y de hidrocarburos, que respaldó la reelección presidencial en 1995; que, junto a su esposa Cristina, fueron entusiastas partidarios de reformar la Constitución, en 1994, para permitirle la reelección a Menem y para que le diera una excusa y hacer lo mismo en Santa Cruz.
Que en su provincia, hizo lo mismo que Menem. Consiguió la reelección, creó una Corte que le fuera adicta, manejó a los jueces, asfixió a la prensa y vivió gracias a las regalías petrolíferas que le enviaba "su jefe político desde Buenos Aires".
Ojalá recordemos -sigue diciendo este memorioso- que en el 2001, este señor defendía la Convertibilidad y decía que, salir de ella, sería "un error catastrófico".
Como funcionario público, multiplicó de modo impresionante su patrimonio y además se abstuvo de presentar declaraciones juradas que nunca, por otra parte, le reclamaron.
Que la "Argentina del pasado" de la que habla, estaba integrada por él y muchos de sus ministros y funcionarios. Scioli fue funcionario de Menem y Duhalde; Alberto Fernández fue legislador de Cavallo y superintendente de seguros del menemismo, Martín Redrado, presidente del Banco Central, fue funcionario económico menemista, Aníbal Fernández, prófugo de la justicia, fue ministro de Duhalde y de Ruckauf en la provincia, Ginés González García fue ministro de Duhalde, Miguel Angel Pichetto apologista del menemismo, ahora presidente del bloque de senadores, etc. etc. etc.
Como vemos, este santacruceño de muy buena memoria, puntualiza una serie de actos y acciones del pasado, de los cuales el presidente parece haberse olvidado.
En un país como la Argentina, donde la desmemoria es una constante, pueden supervivir estos personajes nefastos, siempre encaramados en el poder de turno.
Ojalá, algún día, recuperemos la memoria en serio...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
Un santacruceño (que lo conoce bien) le contestó: "sí, presidente, ojalá tengamos buena memoria" y pasó a enumerar lo que deberíamos recordar todos.
Recordar, por ejemplo, que este buen señor se olvidó de los "derechos humanos" que tanto pregona y, durante la dictadura militar, se fue a hacer negocios a Santa Cruz, como abogado usurero. Esto le permitió la fortuna que, hoy, tiene. Más de 25 propiedades declaradas en el sur y otro tanto en poder de testaferros.
Ojalá recordemos -dice este memorioso santacruceño- que fue un gobernador menemista, que votó a Menem en 1989, que hizo lobby en el Congreso para que se votaran las leyes de privatización de YPF y de hidrocarburos, que respaldó la reelección presidencial en 1995; que, junto a su esposa Cristina, fueron entusiastas partidarios de reformar la Constitución, en 1994, para permitirle la reelección a Menem y para que le diera una excusa y hacer lo mismo en Santa Cruz.
Que en su provincia, hizo lo mismo que Menem. Consiguió la reelección, creó una Corte que le fuera adicta, manejó a los jueces, asfixió a la prensa y vivió gracias a las regalías petrolíferas que le enviaba "su jefe político desde Buenos Aires".
Ojalá recordemos -sigue diciendo este memorioso- que en el 2001, este señor defendía la Convertibilidad y decía que, salir de ella, sería "un error catastrófico".
Como funcionario público, multiplicó de modo impresionante su patrimonio y además se abstuvo de presentar declaraciones juradas que nunca, por otra parte, le reclamaron.
Que la "Argentina del pasado" de la que habla, estaba integrada por él y muchos de sus ministros y funcionarios. Scioli fue funcionario de Menem y Duhalde; Alberto Fernández fue legislador de Cavallo y superintendente de seguros del menemismo, Martín Redrado, presidente del Banco Central, fue funcionario económico menemista, Aníbal Fernández, prófugo de la justicia, fue ministro de Duhalde y de Ruckauf en la provincia, Ginés González García fue ministro de Duhalde, Miguel Angel Pichetto apologista del menemismo, ahora presidente del bloque de senadores, etc. etc. etc.
Como vemos, este santacruceño de muy buena memoria, puntualiza una serie de actos y acciones del pasado, de los cuales el presidente parece haberse olvidado.
En un país como la Argentina, donde la desmemoria es una constante, pueden supervivir estos personajes nefastos, siempre encaramados en el poder de turno.
Ojalá, algún día, recuperemos la memoria en serio...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
26.6.07
Acción y Reacción
Tipos como Kirchner crean a tipos como Macri. La soberbia y la estupidez de este presidente (así con minúscula) provocador de cuarta categoría y que demuestra, a cada paso, su mediocridad y su carencia de todo, hace que prolifere un sujeto como Macri, especulador, astuto, buen comerciante y, seguramente, con una visión muy clara con respecto a sus intereses.
El poder de la ciudad de Buenos Aires en manos de Macri, será más de lo mismo. Porque, en la reunión de mañana, acordará con Kirchner (esa será su finalidad)y, en definitiva, como dicen lúcidamente muchos sectores de izquierda (menos aquellos "progre" que están, siempre, buscando acomodo) los dos son caras de una misma moneda.
En el fondo de toda esta historieta, que tiene a la Argentina como rehén de estos impresentables sujetos, se unen en un proyecto que intenta ser hegemónico y quedarse con todas las leches posibles de un país que sale de los marasmos con curiosa facilidad, pero que tiene sumido a su pueblo en la indigencia y en la falta de futuro desde hace décadas.
El "progresismo" de Kirchner no es tal; no tienen planes, no tienen ideas, sólo demagogia barata, patoterismo y una caja respetable. Esta caja compra conciencias a diario; de allí la cantidad de "panqueques" que se pasan, con llamativa facilidad, al oficialismo.
El proyecto de Macri será, sin duda, privatizar todo lo que pueda, darle la cultura a manos mercachifles, y encarar algo que sea elitista y beneficie a sus amigotes de la Recoleta. No le veo otro futuro que esto.
Pero creer que Filmus (ese tontito engolado) era mejor que Macri, sólo puede entrar en los cerebros calenturientos de una izquierda ingenua o no tanto; encima, acompañado por un banquero marxista, extraña combinación de un tipo que apoyó el "corralito" urdido por Cavallo.
Todo es un cambalache en la Argentina; mientras tanto, la sociedad se pone cada día más violenta, matan a las personas por nada, cometen desmanes donde se agrede a todo un barrio, la droga hace estragos en todos los rincones, no hay energía y esto es paradojal: un gobierno que habla de productividad y las empresas no pueden producir porque les restringen la ENERGIA. Todo es así entre nosotros, el reino de la improvisación y de este sinvergüencismo de dirigentes (¿de dónde salen estos tipos?) que sólo roban, roban, roban...
Las palabras, entre nosotros, ya están de más...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones con premios nacionales e internacionales)
El poder de la ciudad de Buenos Aires en manos de Macri, será más de lo mismo. Porque, en la reunión de mañana, acordará con Kirchner (esa será su finalidad)y, en definitiva, como dicen lúcidamente muchos sectores de izquierda (menos aquellos "progre" que están, siempre, buscando acomodo) los dos son caras de una misma moneda.
En el fondo de toda esta historieta, que tiene a la Argentina como rehén de estos impresentables sujetos, se unen en un proyecto que intenta ser hegemónico y quedarse con todas las leches posibles de un país que sale de los marasmos con curiosa facilidad, pero que tiene sumido a su pueblo en la indigencia y en la falta de futuro desde hace décadas.
El "progresismo" de Kirchner no es tal; no tienen planes, no tienen ideas, sólo demagogia barata, patoterismo y una caja respetable. Esta caja compra conciencias a diario; de allí la cantidad de "panqueques" que se pasan, con llamativa facilidad, al oficialismo.
El proyecto de Macri será, sin duda, privatizar todo lo que pueda, darle la cultura a manos mercachifles, y encarar algo que sea elitista y beneficie a sus amigotes de la Recoleta. No le veo otro futuro que esto.
Pero creer que Filmus (ese tontito engolado) era mejor que Macri, sólo puede entrar en los cerebros calenturientos de una izquierda ingenua o no tanto; encima, acompañado por un banquero marxista, extraña combinación de un tipo que apoyó el "corralito" urdido por Cavallo.
Todo es un cambalache en la Argentina; mientras tanto, la sociedad se pone cada día más violenta, matan a las personas por nada, cometen desmanes donde se agrede a todo un barrio, la droga hace estragos en todos los rincones, no hay energía y esto es paradojal: un gobierno que habla de productividad y las empresas no pueden producir porque les restringen la ENERGIA. Todo es así entre nosotros, el reino de la improvisación y de este sinvergüencismo de dirigentes (¿de dónde salen estos tipos?) que sólo roban, roban, roban...
Las palabras, entre nosotros, ya están de más...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones con premios nacionales e internacionales)
12.6.07
Dos casos
!Quién duda que la justicia argentina es un mamarracho! Como es el país, país que no aprende de las lecciones de la historia y comete, siempre, las mismas torpezas. "Torpezas" es un formidable eufemismo para cubrir palabras como "imbecilidad", "horrores" "corruptelas de todo tipo", "superficialidad manifiesta", "hipocresía", "demagogia" y "oportunismo".
La Argentina es uno de los pocos países que tropieza, dos veces, con la misma piedra. Producto de gobiernos que no son serios, que se manejan bajo la corrupción y la indolencia, que aplican ese viejo lema que dice que el pueblo "es un niño enfermo, bobo y esquematizado".
No se puede creer lo que está sucediendo en estos dos casos resonantes: el del crimen de la señora García Belsunce y en el asesinato de Nora Dalmasso, los dos hechos sucedidos en familias de clase media alta, en lugares supuestamente seguros y residenciales y los dos con un grado de impunidad y soberbia (que es lo que otorga el poder) inauditos, en cualquier lugar del Planeta, menos entre nosotros.
La cantidad de aves negras (perdón, quise decir abogados) embarrando los acontecimientos, cambiando de mano en mano, con declaraciones cada vez más ambiguas y eufemísticas y los medios de comunicación, de una hipocresía e infamia sin precedentes, desnudando bajezas, miserias íntimas que, luego, se contradicen y así hasta el infinito...
Da asco asistir a este verdadero show de mentiras, ocultamientos, dudoso humor, conventillo de cuarta. Y lo que es peor (una constante en el país) que, siempre, se investiga a la víctima y, al final, es ésta la que sale culpable como pasa con esta pobre mujer, Nora Dalmasso, a la que le endilgaron cualquier cosa sin prueba ni fundamento alguno.
Creo que, entre nosotros, se ha perdido todo nivel. Somos cada vez más vulgares y, como siempre digo, es muy difícil volver de la vulgaridad; es un proceso sin retorno, es fruto de la decadencia, de la mediocridad, de la falta de escuela. De años y años sumergidos en el populismo, en la canallada, en la "piolada" argentina. Lamentablemente, las cosas van de peor en peor y nadie saca a relucir su palabra rectora, su ejemplo moral y ético contundente. Por el contrario, la falta de escrúpulos, el mercantilismo exacerbado, la estupidez que logra ratings impresionantes, son caras de una misma moneda: un país que ha perdido la brújula desde hace mucho tiempo y no aparece ningún capitán de barco que señale el rumbo correcto.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
La Argentina es uno de los pocos países que tropieza, dos veces, con la misma piedra. Producto de gobiernos que no son serios, que se manejan bajo la corrupción y la indolencia, que aplican ese viejo lema que dice que el pueblo "es un niño enfermo, bobo y esquematizado".
No se puede creer lo que está sucediendo en estos dos casos resonantes: el del crimen de la señora García Belsunce y en el asesinato de Nora Dalmasso, los dos hechos sucedidos en familias de clase media alta, en lugares supuestamente seguros y residenciales y los dos con un grado de impunidad y soberbia (que es lo que otorga el poder) inauditos, en cualquier lugar del Planeta, menos entre nosotros.
La cantidad de aves negras (perdón, quise decir abogados) embarrando los acontecimientos, cambiando de mano en mano, con declaraciones cada vez más ambiguas y eufemísticas y los medios de comunicación, de una hipocresía e infamia sin precedentes, desnudando bajezas, miserias íntimas que, luego, se contradicen y así hasta el infinito...
Da asco asistir a este verdadero show de mentiras, ocultamientos, dudoso humor, conventillo de cuarta. Y lo que es peor (una constante en el país) que, siempre, se investiga a la víctima y, al final, es ésta la que sale culpable como pasa con esta pobre mujer, Nora Dalmasso, a la que le endilgaron cualquier cosa sin prueba ni fundamento alguno.
Creo que, entre nosotros, se ha perdido todo nivel. Somos cada vez más vulgares y, como siempre digo, es muy difícil volver de la vulgaridad; es un proceso sin retorno, es fruto de la decadencia, de la mediocridad, de la falta de escuela. De años y años sumergidos en el populismo, en la canallada, en la "piolada" argentina. Lamentablemente, las cosas van de peor en peor y nadie saca a relucir su palabra rectora, su ejemplo moral y ético contundente. Por el contrario, la falta de escrúpulos, el mercantilismo exacerbado, la estupidez que logra ratings impresionantes, son caras de una misma moneda: un país que ha perdido la brújula desde hace mucho tiempo y no aparece ningún capitán de barco que señale el rumbo correcto.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
5.6.07
Una novela
Entre mis tareas (cada vez más numerosas) y mi falta de tiempo y esa sensación de que, nunca, se podrá uno detener un instante porque, siempre, hay algo más para hacer, estuve leyendo una novela policial que se titula: "Los rojos Redmayne" y que publicó, en su momento, "El Séptimo Círculo" y que, ahora, la leí publicada por la editorial Bruguera en su colección: "El Club del Misterio".
La novela es larga, pero es interesante por el clima de suspenso y misterio que fabrica el autor aunque el final no deje demasiado para el asombro porque, de alguna manera, se viene insinuando desde páginas atrás.
Pero lo que quería comentar es que el autor de esta novela y otras es Eden Phillpotts, un escritor nacido en la India, que llegó jovencito a Inglaterra y que se puso a escribir, primero, novelas costumbristas para, luego, dedicarse a la literatura policial en donde consiguió algunos títulos interesantes.
También recordé, mientras lo leía, que a este escritor lo traduje, en su momento, como poeta, cuando preparé una Antología de Poesía Inglesa para la editorial Andrómeda.
Y si bien esta Antología aún no se publicó, allí hay algunos textos de Phillpotts que merecen leerse en su condición de poeta.
Estas sorpresas son comunes en la literatura policial, donde muchos prestigiosos intelectuales se le acercaron; a veces, escondidos tras un seudónimo; otras, como es el caso de Phillpotts, con su nombre verdadero. Allí encontraremos a Nicholas Blake, seudónimo de un gran poeta irlandés llamado Cecil Day Lewis. Recordemos que Blake tiene un clásico en el género como "La bestia debe morir".
Y allí encontraremos a Wilkie Collins, a Charles Dickens, a Anton Chejov, a Boris Vian, a William Faulkner, que se dedicaron, con más o menos intesidad, a escribir textos policiales. !Y qué decir del gran Chesterton, al que le debemos la creación de ese personaje encantador que es el Padre Brown!
Nunca hay que subestimar los géneros literarios. No hay divisiones entre lo que algunos consideran "culto" o "serio" y lo que es literatura popular. ¿Quién puede establecer esta división? ¿Es más poeta el que escribe un libro de poemas a aquel que se dedica, de lleno, a la canción? Entre nosotros, Homero Manzi jamás escribió un libro; ¿es, acaso, menos poeta que Banchs que, sí, los escribió?
El género policial tiene formidables escritores que, en su momento, se acercaron y escribieron lo suyo. Ha habido, en esa nómina, intelectuales de fuste, pensadores, filósofos, historiadores, filólogos. Todos hicieron un aporte al género y el género recibió a todos y se constituyó, en una época, en un "boom" de la literatura popular.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
La novela es larga, pero es interesante por el clima de suspenso y misterio que fabrica el autor aunque el final no deje demasiado para el asombro porque, de alguna manera, se viene insinuando desde páginas atrás.
Pero lo que quería comentar es que el autor de esta novela y otras es Eden Phillpotts, un escritor nacido en la India, que llegó jovencito a Inglaterra y que se puso a escribir, primero, novelas costumbristas para, luego, dedicarse a la literatura policial en donde consiguió algunos títulos interesantes.
También recordé, mientras lo leía, que a este escritor lo traduje, en su momento, como poeta, cuando preparé una Antología de Poesía Inglesa para la editorial Andrómeda.
Y si bien esta Antología aún no se publicó, allí hay algunos textos de Phillpotts que merecen leerse en su condición de poeta.
Estas sorpresas son comunes en la literatura policial, donde muchos prestigiosos intelectuales se le acercaron; a veces, escondidos tras un seudónimo; otras, como es el caso de Phillpotts, con su nombre verdadero. Allí encontraremos a Nicholas Blake, seudónimo de un gran poeta irlandés llamado Cecil Day Lewis. Recordemos que Blake tiene un clásico en el género como "La bestia debe morir".
Y allí encontraremos a Wilkie Collins, a Charles Dickens, a Anton Chejov, a Boris Vian, a William Faulkner, que se dedicaron, con más o menos intesidad, a escribir textos policiales. !Y qué decir del gran Chesterton, al que le debemos la creación de ese personaje encantador que es el Padre Brown!
Nunca hay que subestimar los géneros literarios. No hay divisiones entre lo que algunos consideran "culto" o "serio" y lo que es literatura popular. ¿Quién puede establecer esta división? ¿Es más poeta el que escribe un libro de poemas a aquel que se dedica, de lleno, a la canción? Entre nosotros, Homero Manzi jamás escribió un libro; ¿es, acaso, menos poeta que Banchs que, sí, los escribió?
El género policial tiene formidables escritores que, en su momento, se acercaron y escribieron lo suyo. Ha habido, en esa nómina, intelectuales de fuste, pensadores, filósofos, historiadores, filólogos. Todos hicieron un aporte al género y el género recibió a todos y se constituyó, en una época, en un "boom" de la literatura popular.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
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