8.11.08

Los muertos que vos matáis...

No sé, queridos amigos y lectores, si a ustedes les pasa lo que me pasa a mí. Granjearse enemigos sin que uno no haya hecho nada. Imbéciles que, de pronto, dejan a uno de saludarle o le dan vuelta la cabeza si se los cruza sin que se sepa a título de qué suceden estas cosas.
Por suerte y para balancear a estos miserables, está la linda gente que llaman desde Madrid o nos hacen un favor desde Barcelona sin preguntarnos a qué obedece el pedido, como lo acaba de hacer mi querido Pepe Costero a quien le pedí llamara por teléfono a Fernando Yevenes, un amigo madrileño de quien no tenía noticias. La verdad es que sentía miedo de llamar y recibir malas noticias.
Felizmente, todo está en orden. Y Fernando me llamó y me volvió el alma al cuerpo. La vida, entonces, vuelve a estar en su lugar...
No crean que me quitan el sueño estos tipos susceptibles de no se qué, que se enojan con uno y uno no sabe por qué ni qué les hizo.
Son cobardes morales, mediocres de triple suela. Y hacen daño porque, seguramente, andan hablando mal de uno a nuestras espaldas, como corresponde a un sujeto lleno de rencor, con el corazón atravesado por diez mil ponzoñas.
Pero !qué importa! cuando se tiene tantos amigos útiles, generosos, con el corazón dispuesto, como Pepe de Barcelona, muy buen poeta y escritor, y un ser humano tan, pero tan honesto y bondadoso.
Resulta que, los otros días, acompañado de mi amigo Alberto Albornoz, caminaba por la avenida Mitre de Avellaneda y apareció, de improviso, uno de estos malos bichos. Vernos y querer cruzar la avenida, como si hubiese visto la peste, fue una. No lo atropellaron los automóviles, por casualidad.
Nos reímos mucho con Alberto al ver la estupidez de este hombre.
!Ah, la miseria humana! !Ah, la vanidad de ciertos sujetos que creen servir para algo y, en realidad, no sirven ni siquiera para tener amigos! Esa vanidad que los pierde, ese ego enfermizo que proviene de la mediocridad, de la falta de grandeza de alma, de esa clase que se necesita para andar por la vida como un señor y no como una rata de albañal.
Avellaneda es una ciudad, pero, en verdad, es una aldea donde se cocinan chusmeríos y tonterías que echan a correr. Los que tenemos algo de notoriedad, somos, siempre, los chivos expiatorios de la maledicencia. Algo de eso debe pasar con este hombre que casi pierde la vida por no querer saludarme.
!Qué absurdo hubiese sido morir por negarme un "buen día" cuando todos sabemos que el saludo y algún diploma, nunca se le debe negar a nadie!...

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS. POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.

4.11.08

"Aquí me pongo a cantar"

Estamos preparando un espectáculo sobre José Hernández que llevaremos a cabo el viernes 14 de noviembre en el Club "Pueblo Unido" de Avellaneda. Será en el marco de la Semana de la Tradición.
Alberto Albornoz vendió el espectáculo a la gente de "Pueblo Unido" y yo me encargué de escribir los textos. Habrá música en la guitarra espectacular de Carlitos Roldán (un chico de 19 años que es, ya, una figura de la guitarra) y Juan Sala (con su impresionante voz) leerá los versos de Hernández.
A veces, ayudaré a Juan en la lectura del libro y todo será integral, como corresponde a algo que es grupal. Alberto Albornoz intervendrá menos por su problema visual que le impide tener la vista muy pendiente de la lectura.
Estoy entusiasmado con el espectáculo y, si todo sale bien, seguramente lo haremos en otros lugares, como hicimos en su oportunidad con el "Don Segundo Sombra" de Güiraldes.
Se cobra entrada: 15 pesos (habrá un cafecito y masitas) pero la organización le corresponde a "Pueblo Unido".
Hice un resumen del libro que me parece me salió bastante fluido. Vamos a ver qué dice, ahora, el público.
Pero tener una guitarra como la de Carlitos Roldán y una voz como la de Juan Sala, es garantía de excelencia.
Como pasa, siempre, con todo arte, nunca se puede saber hasta concretarlo, si estas expectativas que tengo, ahora, se dan en la realidad. Habrá que esperar hasta el viernes 14, aunque ya me está comiendo la ansiedad.
Sin esta adrenalina, nos sería muy difícil vivir.
Ojalá todo salga como esperamos.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS. por la Legislatura porteña.)

24.10.08

La tisis en la Literatura

Días atrás, mi amigo el doctor Ruben Sosa andaba buscando datos sobre personajes tísicos en la Literatura. Está escribiendo una Monografía sobre la Tuberculosis y la quería adornar con algo literario. Se le ocurrió esto.
Me llamó por teléfono y me pidió que apelara a mi memoria de lector para suministrarle estos datos.
Y recordé, de inmediato, el personaje de "Boquitas pintadas" de Manuel Puig y el de "Ester Primavera" de Roberto Arlt, donde el personaje escribe desde Cosquín, ciudad cordobesa adonde iban los enfermos de tisis a tratar de reponerse. Decían que el aire de las sierras hacía bien para la salud.
Y así sucesivamente me acordé de "La montaña mágica" del escritor alemán Thomas Mann; y de "Escenas de la vida bohemia" la encantadora novela de Enrique Murger con aquellos personajes que, luego, fueron Opera ("La Boheme") y también tango ("Grisetta" de José González Castillo con música de Delfino).
Arrancando desde aquella emblemática tuberculosa que fue Margarita Gauthier, en "La dama de las camelias" de Alejandro Dumas (h) hasta acá, han sido muchas las heroinas que se debatieron entre la tos y los pañuelitos de gasa.
La tuberculosis fue la enfermedad de moda del siglo XIX y parte del XX y las muchachas la padecían mientras su sensibilidad les incrementaba el romanticismo.
Hay tisis en "Residuo de fábrica" un poema de Evaristo Carriego, que, precisamente, sufrió la enfermedad que lo llevó a la muerte. En "Las alas de la paloma" una novela de Henry James. También hubo tisis en la poesía de Gustavo Ricccio, un Carriego menor.
Y hay mucha tuberculosis en el tango. Desde aquella frase "Cómo tose la obrerita por las noches" en "Cotorrita de la suerte" un tema de José De Grandis. En "Mamita" de Angel Danessi, la muchacha en su lecho de enferma le dice a su madre: "Mamita, esta noche ya no viene, ¿quién será que lo entretiene y le roba su pasión?".
Un trabajo de la escritora norteamericana Susan Sontag, trata la enfermedad en forma integral. Hay un texto del gallego Camilo José Cela: "Pabellón de reposo". Hay una novela de un escritor peruano, Angel Valdelomar que habla sobre la tisis.
Y hay escritores en todo el mundo que sufrieron la enfermedad. El ruso Anton Chejov fue médico y tuberculoso. La cuentista neozelandesa Katherine Mansfield también la sufrió. El poeta inglés John Keats murió muy joven, de tuberculosis.
Podríamos seguir citando la relación directa entre esta enfermedad y la Literatura. Por ahora, nos quedamos acá.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS.) por la Legislatura porteña.

12.10.08

Velando las armas

Dentro de tres días presentaremos con mi amigo (hermano) el artista plástico Pedro Gaeta, una Carpeta de poemas míos con dibujos de él, que vio la luz, por primera vez, hace la friolera de 35 años.
Fue en 1973 cuando editamos "Esta Ternura Compartida"; recuerdo que fuimos con Pedro a comprar el papel y la cartulina de la tapa a una Papelera que ya no existe. Y luego le llevamos todo a nuestro amigo Tito Delconte que era un genio manejando la Rotaprint. Y en esa máquina ya obsoleta, imprimió la Carpeta. !Increíble!
Todavía, no habían sucedido los terribles hechos de la dictadura militar, con su carga de muertos y desaparecidos.
Pedro debió exiliarse y, en París, agotó la Carpeta.
Ahora, vamos por la segunda...
Ojalá nos salga bien la patriada. "Esta Ternura Compartida" tiene poemas como "Secretísimo" que fue publicado más de una vez en el exterior y hasta integra un volumen de los mejores poemas de amor. También está "Madrugada" que fue Primer Premio en un Certamen en Italia. Y otros que no volvieron a publicarse como "La Viajera" un poema que a mí me parece bueno.
Actuará el cuarteto "Cuesta Arriba" y hablarán Lilian Garrido y Natalia March.
En ese caso, Pedro se encargó de supervisar todo y le agregamos un comentario que, allá por 1973, Eugenio Mandrini (reciente ganador del Premio "Olga Orozco" y generoso amigo)hizo de la Carpeta. También las trayectorias de Pedro y mías que, desde aquel año a la fecha, ha sufrido extensiones...
A todos los amigos que nos leen, los invitamos a la presentación, el miércoles 15 de octubre a las 19, en la Galería "Estímulo", avda. Córdoba 701 (esquina Maipú) de la Capital.
Hasta la otra.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS. POR LA LEGISLATURA PORTEÑA).

15.9.08

La mano de Cervantes

En mi ciclo radial, hablé el domingo pasado sobre Cervantes y el origen del idioma castellano. Y conté un episodio curioso en la vida del escritor que no es demasiado conocido.
En los infinitos domicilios que tuvo Cervantes, siempre corrido por las deudas y por su vida trashumante, vivió en Valladolid junto a su mujer, su hija, su hermana y su sobrina, es decir cuatro mujeres y él.
Una noche, frente a su puerta, matan a un caballero llamado Gaspar de Espeleta y Cervantes socorre al moribundo. Por supuesto, tiene que comparecer ante la justicia y como era un asunto bastante groso, lo quieren acusar a él del hecho, alegando que, en esa casa, hay mujeres y que es un lugar non sancto. Por último, Cervantes zafa de la acusación y lo que había pasado era que este Espeleta era el amante de una dama de la sociedad, casada para colmo, y el crimen había sido una venganza del marido despechado.
Una más en la vida desdichada de este "manco de Lepanto" que había perdido la mano en la célebre batalla, cuando don Juan de Austria derrota a los turcos y comienza la ofensiva contra la invasión otomana. Cervantes recibe, en esa batalla, tres tiros de arcabuz, dos en el pecho y uno en la mano que se la destroza. Después, el autor del "Quijote" es secuestrado por piratas que lo llevan a Argel y lo someten a miles de penurias hasta que su familia lo rescata pagando 500 ducados.
Y después, y después...Lo meten preso por quedarse con dinero del fisco y en la cárcel escribe la primera parte de su obra cumbre. Y después...aparece un cretino que firma Alonso de Avellaneda y hace un Quijote apócrifo lo que lo obliga a apresurarse con la segunda parte de su libro, para que no queden dudas.
Y por último, ese episodio en Valladolid permite, en el siglo XIX, conocer cuál era el verdadero domicilio de Cervantes en esa ciudad, ya que había tres casas iguales y no se sabía en cuál de ellas había vivido el escritor.
Cuando se descubrió esto, al encontrarse la documentación del juicio, esa casa pasó a ser el célebre Museo Cervantes en esa ciudad castellana. Los pisos son los pisos originales y el mobiliario y los utensilios de la cocina son los de la época de Cervantes. Allí estuve una vez, revisando la biblioteca y contemplando un escritorio donde, supuestamente, el escritor trabajaba.
Cosas de la vida y de la Literatura. Espero que haya interesado este texto.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.

4.9.08

La edad del diablo

En las recopilaciones de cuentos que realizó ese portento llamado Javier Villafañe, poeta, tiriritero, trotamundos, que recorría, con su carromato, el país y otras regiones, está este cuento muy gracioso y que nos habla del ingenio popular.
Ustedes saben que el diablo fue, siempre, un personaje que llamó la atención. El hombre anduvo detrás de él, ya sea para perseguirlo o para halagarlo con el simple objetivo de recibir algún beneficio de él.
El Diablo, aunque se dude de su existencia, siempre está presente en nuestra vida porque todo lo malo se le adjudica a él y es parte de la mitología cristiana, esa que dividió, en su momento, las zonas del alma: lo bueno y lo malo, la santidad y lo demoníaco, lo angelical y lo perverso.
El Diablo está presente en la Literatura desde los tiempos de la antigüedad. Virgilio en "La Eneida" hace descender a su héroe Eneas a las profundidades del Hades donde, en verdad, estaría situado el Infierno, residencia de este señor llamado Diablo o Demonio o Mefístófeles y decenas de nombres más.
Dante nos habla del Infierno en "La Divina Comedia" y divide a los réprobos, a los indeseables en diversas categorías o círculos. Allí se asaban a fuego lento los condenados. Milton también lo cita en "El Paraíso Perdido", Goethe lleva a cabo un pacto con él en "Fausto"; Blake escribe "El matrimonio del Cielo y el Infierno" donde los demonios sostienen discusiones con los ángeles y suelen ganarles. Antes, el sueco Swedemborg se encarga, también, de estos temas. Max Beerbohm escribe un cuento sugestivo sobre el Diablo y lo titula "Enoch Soames" y Stevenson también lo trata en "El diablo en la botella".
Por último (aunque hay muchos más) nuestro Ricardo Güiraldes en "Don Segundo Sombra" intercala ese texto pleno de gracia y picardía donde el diablo es burlado por el herrero.
En "La edad del diablo", Villafañe nos cuenta lo siguiente: el diablo le otorga una gracia de veinte años a alguien que pasa a tener riquezas, mujeres y fama. Pero está ese límite impuesto de los veinte años; para conseguir esa gracia para siempre hay que acertar la edad del diablo. El plazo está por vencerse y el hombre está desesperado. ¿Cómo saber la edad del diablo? Entonces, su esposa, ingeniosa, le dice que ella lo conseguirá. Manda juntar todas las plumas de las aves de la región y colocarlas en un tacho; y en otro tacho, llenarlo de miel. Cuando llega el día, se desnuda, se mete dentro del tacho con plumas y, luego, en el tacho con miel y queda así esperando que el diablo llegue. Este, al verla, se rasca la cabeza, le pregunta cómo se llama; ella (que parece una extraña ave) le dice: "Juagá". Y el diablo exclama: "en los cuatrocientos setenta mil cuatrocientos veinte años que tengo, nunca vi ave igual".
La mujer corre a contárselo a su marido quien responde, con acierto, a la pregunta del diablo sobre su edad y se salva de volver a una vida de miseria y privaciones.
Fin del cuento.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS."

17.8.08

La historia de la esclavitud

Entre 1491 y finales del siglo XIX, se dice que más de quince millones de esclavos dejaron a la fuerza sus viviendas en Africa para ser encerrados en los barcos negreros que proveían de mano de obra a las explotaciones de azúcar, cacao, tabaco y algodón en el Caribe.
Este infame negocio lo iniciaron los portugueses cuando Fray Bartolomé de las Casas se opuso a la explotación del indígena en el continente americano.
De allí en más, otras naciones como Inglaterra, Holanda y Bélgica, se acoplaron a este comercio y también se pusieron a apresar esclavos. Había verdaderos ejércitos de mercenarios que cazaban a la gente en el interior del Africa, en las colonias que tenían.
Hacinados en los barcos , llegaban al lugar de destino, no sin antes morir víctimas de epidemias, de falta de higiene, de pobre alimentación.
Pero aquí viene lo insólito y, a su vez, aberrante. Las compañías aseguradoras aseguraban los barcos si tenían pérdidas humanas en el mar y nunca al llegar a destino. Es decir, se aseguraba cada esclavo por si moría "en tránsito". Así fue que, en 1791, ocurre un episodio que supera toda perversidad. Un capitán inglés, de un barco que se llamaba "Sound", al notar que está teniendo pérdidas económicas importantes porque los esclavos se le morían en las bodegas, selecciona 143 personas, entre mujeres, hombres y niños, y los arroja al mar Caribe, infectado de tiburones.
Este hecho señala el horror moral que se transmitió a Londres y fue detonante para que un fuerte movimiento hiciera abolir la esclavitud.
Sin embargo, recién a fines del siglo XIX se puede decir que se terminó con el tráfico de esclavos, un negocio sumamente redituable que hacían algunos estados mientras las cortes europeas se hacían las distraídas.
Por eso, en América residen tantos seres humanos de color; en el sur de los Estados Unidos, los negros servían para las plantaciones de algodón y tabaco. En Jamaica y sus alrededores, los negros trabajaban en la explotación de la caña de azúcar y el tabaco. En Brasil, fueron utilizados, principalmente, para las plantaciones de cacao. También los esclavos llegaron al alto Perú y trabajaron en las minas de Potosí. Otros eran llevados a las islas del Indico donde se explotaba el fruto del árbol del Pan, fruto que, también, servía para alimentarlos.
Los portugueses, principalmente, sacaban de sus colonias de Africa, marfil, oro, maderas y ...esclavos.
La historia de la humanidad está llena de estos hechos de extrema crueldad, de explotación del hombre por el hombre. Ahora mismo, obreros indocumentados son explotados salvajemente por otros hombres, aquí nomás, en los talleres textiles de Flores, Lugano o Villa Fiorito.
De estas cosas, hablé los otros días en el programa radial de mi amigo Juan Carlos Apicella, donde, merced a su generosidad, tengo un ciclo los domingos de 11,05 a 11,30 aproximadamente. La radio es la AM 1480 y el programa se llama "Pasiones Argentinas" que es muy escuchado por la gente.
La raza no escarmienta...

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS.")

7.8.08

Reedición de Carpeta

Corría el año 1973; ya se insinuaba, de algún modo, los nefastos episodios políticos que tuvo en vilo a la Argentina en los años siguientes. Lamentablemente, después vendrían los años de confusión, de caos, de fanatismo, de plomo, de desaparecidos e inda mais...
Pero ese año de 1973, publicábamos con mi amigo el pintor Pedro Gaeta una Carpeta de poemas míos y dibujos suyos que titulamos: "Esta ternura compartida". Ese sistema de publicar Carpetas lo habían inventado mi recordado amigo Roberto Jorge Santoro con Pedro y esa editorial que habían llamado "Gente de Buenos Aires" se dedicaba a promover a poetas y artistas plásticos bajo esta metodología.
Recuerdo que fuimos con Pedro a comprar la cartulina y un papel de reciclaje a la vieja Papelera Sarandí que estaba frente al Cuartel (ya inexistente) del Ejército, en Garay y Pozos. (Ahora, anda por allí el Hospital de Niños Garraham).
Una vez comprada la cartulina (era color naranja) y el papel (color sepia) fuimos a ver a nuestro amigo Tito Delconte (un genio con la Rotaprint) y él imprimió la Carpeta.
Agotamos los ejemplares. Al poco tiempo, Pedro se fue a vivir a París y allá terminó liquidando las últimas. Y ahora, a tantos años de aquella aventura, hacemos con Pedro una reedición que presentaremos, en breve, en la Asociación "Estímulo" de Bellas Artes.
En esta Carpeta (que tuvo prólogo de Eugenio Mandrini y que, en esta edición, repetimos) hay 10 poemas míos (entre ellos "Secretísimo", un poema de amor que tanto gusta y que solamente se publicó en México y en España) hay un poema como "Ciudad buscada" premiado en Italia y otros, como "La viajera", que a mí me gusta. Y cinco dibujos de Pedro, en su proverbial estilo.
Será una nueva aventura, seguramente, reeditar y ver de nuevo esta Carpeta (que, ahora, la hicimos en cartulina color gris y en una medida diferente a la primera edición). Pasaron la friolera de 35 años desde aquel acontecimiento. Eramos jóvenes, teníamos un montón de amigos todavía vivos y las ilusiones propias de hacer nuestra obra literaria y pictórica. Ahora, la diferencia con la primera edición es que, en ésta, agregamos nuestros respectivos curriculums que, allá por 1973, todavía eran incipientes. Acumulamos, con Pedro, experiencia y años, un montón de años que se verán, seguramente, reflejados en nuestros aspecto físico cuando volvamos a rememorar aquel 1973 en la presentación (que haremos en octubre).
!Así es la vida!

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS." por la Legislatura.

19.7.08

Los monstruos

Hubo una vez una muchacha que se fue a acostar perturbada por el pedido de Lord Byron: escribir un texto de horror. Era una noche tormentosa y en Italia. Y esa muchacha soñó con un monstruo, soñó que un doctor -en su obsesión de dar vida a la nada- creaba esa criatura letal, un bruto sin alma y sin seso.
Así nació el "Frankestein" en 1816, de la pluma de Mary Shelley, la mujer del poeta romántico inglés Percy B. Shelley.
Y hubo, después, otros monstruos literarios, surgidos de la imaginación. Charles Nodier escribió "El Vampiro"; el irlandés Sheridan Le Fanu escribió "Carmilla", una historia de vampiras lesbianas; Edgar Allan Poe inventó un gorila asesino; Gastón Leroux, aquel "fantasma" que, en la Opera de París, fue capaz hasta de soltar la araña mientras odiaba a todos menos a la muchacha que quería hacer triunfar como soprano.
Robert Louis Stevenson creó aquel Míster Hyde, el "alter ego" del doctor Jekyll, que con el simple expediente de beber una pócima, se transformaba y salía a la calle a llevar a cabo sus tropelías.
Casi a finales del siglo XIX, un oscuro oficinista irlandés que se llamaba Bram Stoker, sorprende con su "Drácula", que toma de la historia real. Ese Vlad Dracul, conde rumano con toda una leyenda de matanzas y torturas a los turcos, se convierte, de ser un adalid de la causa cristiana, en ese monstruo que vagaba por la eternidad, viviendo de la sangre de los humanos. Fue un best-seller tan impresionante que el cine se ocupó de él en incontables veces y Bela Lugosi, un actor de segunda, se hizo célebre interpretando al Conde, que volvía de las tinieblas.
Ya en el siglo XX, un escritor norteamericano llamado Richard Matheson, escribió "Soy Leyenda", una novela estremecedora que cuenta un mundo donde todos los humanos, menos uno, se han convertido en vampiros.
H.P. Lovecraft, un hombre excéntrico y raro, dejó a sus lectores infinidad de textos donde el horror se trasluce a través de una civilización de seres monstruosos, especies de aves que viven en las catacumbas del mundo y que, alguna vez, ocuparon éste. Acechan, quieren volver...Este horror intelectual que producen los textos de Lovecraft tiene fans en todo el mundo.
Pero de quienes nos debemos cuidar es de los monstruos que tienen carnadura humana, aquellos que toman el poder y cometen las más horribles herejías. Los pueblos siempre han sucumbido por el accionar de estos monstruos y no por los otros, que nunca han podido salir de la carcaza del cerebro de los que los han creado literariamente.
!Cuidémonos de los que nos avasallan aquí! !De los arrogantes, de los soberbios, de los mesiánicos, de los omnipotentes! !Estos son los verdaderamente peligrosos, los que no necesitan de la literatura para convertirse en lo monstruosos que son!

ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007 fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES".

6.7.08

El gato de Poe

En mi ciclo radial de los días domingos, hablo de muchas cosas; algunas, curiosas, otras son anécdotas personales, en fin, es el chamuyo de los que, ya, tenemos algunos años y hemos vivido con cierta intensidad.
Este domingo hablé sobre Edgar Allan Poe, ese extraordinario escritor que escribió los más notables cuentos de horror, fue un poeta formidable y un tipo de una existencia patética.
¿Por qué titulé "El gato de Poe"? Porque a todos los que amamos a los gatos, les va a conmover esta historia que tiene, como protagonista, al célebre escritor y a su esposa Virginia, una muchacha que lo amó mucho, que era su prima, y que fue la única que contuvo a Poe en sus terribles excesos.
¿Vieron que, siempre, en la vida de todo hombre, hay una mujer que sirve para ponerle límites? Casi siempre es una, casi siempre es la más impensada, casi siempre es la horma del zapato...
Mientras escribo esto, recuerdo a la negra de Baudelaire, aquella negra de la Martinica, la única con la que el poeta francés se sentía a gusto y hacía el amor como nunca. La negra de Baudelaire tiene mucho que ver con esta Virginia Clemm, la esposa de Poe.
La pareja vivió once años juntos hasta que la tuberculosis, temida enfermedad de aquella época, la mató, cuando, apenas, tenía 24 años. En esos once años, pasaron las vicisitudes más extremas; dicen los biógrafos de Poe que los socorrían los vecinos para que no murieran de hambre.
Y aquí viene lo que más me enternece de esta historia. El gran poeta había estudiado en la Academia Militar de West Point, donde su carácter díscolo no congenió y fue expulsado de dicha Academia. Pero le había quedado el capote militar y cuando Virginia quedó postrada, en cama, muriéndose, el escritor le colocaba encima su capote de West Point y...el gato, el gato negro de Poe, para que le diera calor...
!Qué extraordinario es este animal! !Qué dulce y sensible y qué útil! Virginia murió, pero llevándose el calor de este animalito que le abrigaba...
Poe, nunca pudo remediar esta pérdida. Se desbarrancó definitivamente, cuando su amada Virginia desapareció. Bebió más que nunca, se perdió más que nunca...
Hasta su muerte, en 1849, en Baltimore, cuando lo hallaron tirado sobre una vereda, totalmente intoxicado por el alcohol, usado por los canallas de siempre que lo embriagaron y le hacían votar en las elecciones locales, más de una vez...
Poe murió de neumonía, en una noche de gran frío. Tenía apenas 40 años y se iba, con él, uno de los más talentosos escritores que dio el mundo.
Honor a su genio (fue el inventor de la novela policial, entre otras cosas) y honor a ese gato, el gato de Poe, tan servicial y tan querible como toda su raza.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007 fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS."