Créanme: siempre he privilegiado la Libertad por sobre cualquier otra consideración. En general, la mayoría prefiere la panza llena aunque pierda todos sus derechos como persona. El pueblo alemán en épocas de Hitler comía bien; entonces, ¿a quién le importaba, salvo al damnificado, que fueran a parar millones de personas a los campos de exterminio? !Ah, mundo perverso, mondo cane (con perdón del cane)!
Siempre me pareció que ser oficialista era un oficio muy triste; había que aceptar los excesos del Poder, estar siempre de acuerdo, buscar eufemismos para soportar las mentiras del Poder, justificar las aberraciones del Poder y aplaudir, aunque no se tuviese ganas, las alcahueterías a las que obliga el Poder.
Para un oficialista, el vaso estará siempre lleno; para un hombre libre, siempre estará vacío.
Porque el hombre moral, el hombre ético, busca lo imposible. Busca la perfección, busca la Belleza, busca la Justicia, busca la Paz. Palabras todas de difícil alcance, sobre todo en una Humanidad imperfecta, que acumula tantos arribistas, tantos hipócritas, tantos canallitas que se venden por menos de treinta monedas.
La Argentina ha tenido etapas sombrías en cuanto a la libertad de expresión. Mi amigo Teodoro Kantor quedó con problemas neurológicos casi toda su vida, simplemente porque, a los quince años, lo encontraron vendiendo el periódico de la juventud comunista. Eran años del primer Perón, con la Sección Especial trabajando a pleno.
Y hubo matanzas !quién lo duda! cuando los esbirros de uno u otro lado asesinaron sin piedad, allanaron viviendas, robaron y saquearon, torturaron y mataron. El tristemente célebre "Terrorismo de Estado" o "Triple A" o las tristemente célebres "Organizaciones Armadas", que creían podían utilizar "al General" y "el General" los utilizó a ellos...
Ahora mismo, en un afiche oficialista, hablan de "país real" y "país virtual". Se lanzan, como lobos, contra los medios de comunicación. !Qué estupidez! !Quieren matar al cartero cuando la carta envenenada la mandó otro!
En su desesperación, estos soberbios (que, además, aplauden a cuanto tiranuelo ande suelto por ahí)quieren tapar la realidad con un harnero. Como si la inflación, los índices del INDEC del señor Moreno, los asesinatos absurdos para sacarte el auto o las zapatillas, fueran "virtuales".
Por eso, hablo del "vaso medio lleno" o "el vaso medio vacío". Porque, como periodista que he sido (y soy) prefiero la libertad irrestricta, prefiero hasta la exageración de la noticia antes que la supresión de la noticia.
Ocultar la realidad es obra de mediocres y canallas. Mentir al pueblo es un crimen de lesa humanidad que, alguna vez, se tendrá que pagar con la cárcel.
Cuando los medios de comunicación ignoran algo es porque, desde el Poder, le dan la orden. Recuerdo cuando llamaba el Intendente a la redacción para "apretar" por tal o cual noticia. Al Poder nunca le gusta el periodismo. Preferirían que no existiera, que se llamara a silencio. Así, es más fácil gobernar. Y te hacen creer que vivís en el mejor de los mundos cuando vos tenés conciencia que estás en medio del infierno.
Por eso, digo que es triste ser oficialista. Y oficialista gratis, mucho peor.
El escritor, alguna vez ha sido definido como "la mala conciencia de la época"; el periodista debe ser aquello que dijo, alguna vez, Sócrates y que sirvió para que el diario de Bottana lo llevara como emblema. Aquello del tábano sobre el noble caballo.
¿Que hay malos periodistas? !Quién lo duda! ¿Que hay periodistas que se venden? !Quién lo duda! ¿Que hay dueños de diarios que son infames? !Quién lo duda!
Pero, a pesar de todo esto, lo prefiero a los malos gobernantes, a los que hacen sus negocios privados, a los que le mienten a la población, a los arrogantes que se creen los "salvadores de la patria" y a los que vienen a hablar en nombre de los pobres y terminan fabricando más pobres...
¿O las familias que duermen en la calle, a una cuadra del Obelisco y en la avda. Corrientes, son "virtuales"? ¿O los índices de inflación que padece la gente son "virtuales"? ¿O los pueblos aborígenes a los que les quitan la tierra para sembrar soja, son "virtuales"? ¿O el "enriquecimiento ilícito"?
Hace más de sesenta años que cantamos la "Marchita" y así nos ha ido...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.
27.3.10
22.3.10
Una propuesta
En estos días de tanta confusión, de tanta violencia verbal y tanta estúpida soberbia, anda dando vueltas por allí una propuesta para que los jueces accedan al cargo por concurso, es decir tomarles un examen para ver si no andan en calzones por cualquier burdel, si han leído el Código Civil o el Penal, si no se la pasan "transando" con las "asociaciones ilícitas" y si son, realmente, personas decentes e independientes de todo poder espúreo. !Bravo!
Estas cosas ocurren cuando, en este caso, la justicia empieza a rebelarse un poquito nomás y ya no dice todo que sí y no funcionan, como deberían funcionar, aquellas célebres "servilletitas" de papel de la época del calvo ministro de economía, que nos dejó con el tuje para arriba, con aquel nunca bien ponderado (o maldecido) "corralito".
Pero mi propuesta va mucho más allá, si ustedes me lo permiten. ¿Por qué no extender esos exámenes a todo el país? ¿Por qué no pedir un examen para ser diputado, senador, ministro, presidente de la República? ¿Si pedimos examen para tomar una vendedora de tienda, por qué no existe la misma exigencia para aquellos que deben guiarnos y decidir nuestro destino?
Hay gente que, luego de acceder al sillón de Rivadavia, se "desayunó" de un montón de cuestiones. Es decir, hizo el aprendizaje cuando ya estaba en el cargo.
Creo que a la Argentina le iría mucho mejor. Yo mismo, para ser socio de SADAIC, tuve que hacer, en su momento, un examen de autor. Y recuerdo cómo Homero Expósito sacó zumbando del examen a un tipo que no tenía idea de cómo se hacía una sextina.
!Cuántas sorpresas nos llevaríamos! Porque no es posible que una fortuna, un acomodo, ser amiguito de tal o de cual, lleven a acceder a cargos tan importantes...
Una de las cosas que les pediría a los funcionarios es un mínimo de diez libros leídos...
Y no estaríamos frente "a una minoría ilustrada" como suponen ciertos trasnochados que, además, les conviene que todo siga en esta ignorancia.
Por el contrario, tendríamos a los mejores en los lugares que se merecen.
Y terminaríamos, en gran parte, con esta mediocridad que nos acompaña, con estos tipos que en vez de pensar con la cabeza, piensan con otras zonas del cuerpo que, en realidad, sirven más para sentarse o hacer cagadas que para llevar adelante un país.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.
Estas cosas ocurren cuando, en este caso, la justicia empieza a rebelarse un poquito nomás y ya no dice todo que sí y no funcionan, como deberían funcionar, aquellas célebres "servilletitas" de papel de la época del calvo ministro de economía, que nos dejó con el tuje para arriba, con aquel nunca bien ponderado (o maldecido) "corralito".
Pero mi propuesta va mucho más allá, si ustedes me lo permiten. ¿Por qué no extender esos exámenes a todo el país? ¿Por qué no pedir un examen para ser diputado, senador, ministro, presidente de la República? ¿Si pedimos examen para tomar una vendedora de tienda, por qué no existe la misma exigencia para aquellos que deben guiarnos y decidir nuestro destino?
Hay gente que, luego de acceder al sillón de Rivadavia, se "desayunó" de un montón de cuestiones. Es decir, hizo el aprendizaje cuando ya estaba en el cargo.
Creo que a la Argentina le iría mucho mejor. Yo mismo, para ser socio de SADAIC, tuve que hacer, en su momento, un examen de autor. Y recuerdo cómo Homero Expósito sacó zumbando del examen a un tipo que no tenía idea de cómo se hacía una sextina.
!Cuántas sorpresas nos llevaríamos! Porque no es posible que una fortuna, un acomodo, ser amiguito de tal o de cual, lleven a acceder a cargos tan importantes...
Una de las cosas que les pediría a los funcionarios es un mínimo de diez libros leídos...
Y no estaríamos frente "a una minoría ilustrada" como suponen ciertos trasnochados que, además, les conviene que todo siga en esta ignorancia.
Por el contrario, tendríamos a los mejores en los lugares que se merecen.
Y terminaríamos, en gran parte, con esta mediocridad que nos acompaña, con estos tipos que en vez de pensar con la cabeza, piensan con otras zonas del cuerpo que, en realidad, sirven más para sentarse o hacer cagadas que para llevar adelante un país.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.
28.2.10
José Pedroni, el poeta luminoso
La otra tarde, me encendí cuando, en el programa de radio Splendid para el que trabajo, leí un fragmento de "Maternidad" de José Pedroni.
Y recordé a este gran poeta, que trabajó 35 años consecutivos como tenedor de libros en una empresa de Esperanza, Santa Fe, que se casó a los 19 años y tuvo 4 hijos con su esposa, Elena Chautemps, a la que había conocido en el trabajo.
!Caramba! !Qué vida silenciosa y recatada la de José Pedroni! Por eso dijo, alguna vez: "porque soy contador / y de vulgares modos /y visto simplemente / y si miro a una estrella o a una flor / la miro como todos.../los versos no son de él, dice la gente..."
¿No sería imprescindible que se lo leyera todos los días en las escuelas, que los alumnos apresaran la belleza y la ternura que hay en este poeta sin par?
Siempre cuento la anécdota de aquella vez en que NO CONOCI a José Pedroni.
Resulta que un amigo, de esos incondicionales, quería que mi poesía juvenil fuera conocida por el poeta de Esperanza. Como tenía un hermano abogado en la ciudad de Santa Fe, que conocía a Pedroni, hacia allá rumbeamos un fin de semana. El objetivo: visitar a don José en su casa de Esperanza para que éste me conociera y opinara sobre mis versos.
En Santa Fe, paramos en la casa del hermano de mi amigo y el domingo, luego de un asado y de una siesta (que llevó a cabo el anfitrión) sacó su viejo Ford T del garaje, dispuesto a ponernos en camino a Esperanza.
Pero el auto no arrancó, a pesar de las decenas de golpe de manivela que le dio el hermano de mi amigo. Resultado:el hombre, con su mejor parsimonia provinciana, dijo: "!qué vamos a hacer!" y guardó, otra vez, el Ford T en el garaje.
NUNCA CONOCI a José Pedroni. Pero lo admiré siempre y lo consideré, siempre, uno de los más grandes poetas argentinos, injustamente olvidados en estos tiempos tan vulgares donde se exhiben "nenes de papá" con olor a chocolate y esperpentos que usan para distraer al "soberano".
Los poetas están "desaparecidos" pero siempre en acción, porque la POESIA no morirá mientras haya algunos que siguen construyéndola.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007, fue distinguido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña)
Y recordé a este gran poeta, que trabajó 35 años consecutivos como tenedor de libros en una empresa de Esperanza, Santa Fe, que se casó a los 19 años y tuvo 4 hijos con su esposa, Elena Chautemps, a la que había conocido en el trabajo.
!Caramba! !Qué vida silenciosa y recatada la de José Pedroni! Por eso dijo, alguna vez: "porque soy contador / y de vulgares modos /y visto simplemente / y si miro a una estrella o a una flor / la miro como todos.../los versos no son de él, dice la gente..."
¿No sería imprescindible que se lo leyera todos los días en las escuelas, que los alumnos apresaran la belleza y la ternura que hay en este poeta sin par?
Siempre cuento la anécdota de aquella vez en que NO CONOCI a José Pedroni.
Resulta que un amigo, de esos incondicionales, quería que mi poesía juvenil fuera conocida por el poeta de Esperanza. Como tenía un hermano abogado en la ciudad de Santa Fe, que conocía a Pedroni, hacia allá rumbeamos un fin de semana. El objetivo: visitar a don José en su casa de Esperanza para que éste me conociera y opinara sobre mis versos.
En Santa Fe, paramos en la casa del hermano de mi amigo y el domingo, luego de un asado y de una siesta (que llevó a cabo el anfitrión) sacó su viejo Ford T del garaje, dispuesto a ponernos en camino a Esperanza.
Pero el auto no arrancó, a pesar de las decenas de golpe de manivela que le dio el hermano de mi amigo. Resultado:el hombre, con su mejor parsimonia provinciana, dijo: "!qué vamos a hacer!" y guardó, otra vez, el Ford T en el garaje.
NUNCA CONOCI a José Pedroni. Pero lo admiré siempre y lo consideré, siempre, uno de los más grandes poetas argentinos, injustamente olvidados en estos tiempos tan vulgares donde se exhiben "nenes de papá" con olor a chocolate y esperpentos que usan para distraer al "soberano".
Los poetas están "desaparecidos" pero siempre en acción, porque la POESIA no morirá mientras haya algunos que siguen construyéndola.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007, fue distinguido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña)
19.2.10
El "Policial Negro"
La diferencia entre la novela policial de origen inglés y el denominado "Policial Negro" consiste en que los ingleses tomaron el texto policial como si fuera un "puzzle", un entretenimiento intelectual para gente pensante, pero ociosa. Por eso, sus enigmas se desarrollan en recintos cerrados (palacios, castillos, islas, escuelas, etc) y el asesino es tan inteligente como el investigador, generalmente un intelectual, un dilettante. La frialdad (y hasta el absurdo) de dejar los muertos en habitaciones cerradas mientras sigue la vida normal, el té de las cuatro, etc.es una constante en textos de Agatha Christie ("Eran diez indiecitos") o Patricia Wentworth ("La daga de marfil").
En cambio, en el "Policial Negro" un invento de autores norteamericanos, la vida adquiere protagonismo, saca a relucir su violencia, sus pasiones más bajas. En la novela policial norteamericana, hay gangsters, mujeres fatales, tipos perdedores, oportunistas de toda laya, traidores y mucha, pero mucha sangre.
Los yanquis hicieron una industria de estos textos, los llevaron al cine, ganaron multitud de dólares con ellos y hace más de un siglo que explotan esta veta literaria.
Todo empezó con la revista "Black Mask" (Máscara Negra) que se vendía en los kioscos. Allí escribió sus primeros cuentos Dashiell Hammett (el que, luego, escribiría "El halcón maltés", "Cosecha roja", "La llave de cristal); y también James Cain con su "El cartero llama dos veces" y "Pacto de sangre". Este escritor quería ser cantante de ópera y escribió "Serenata", una de sus mejores creaciones.
En la década del ´40, aparece un tardío Raymond Chandler con un detective privado que hace escuela: me refiero a Philip Marlowe, que impacta con sus frases desencantadas, con esa nostalgia que lo invade cada vez que se enfrenta a una causa perdida. Un maestro en el diseño de su personaje, su obra es llevada al cine por Humphrey Bogart, primero y, luego, por un Robert Mitchum que, creo, dio con el personaje. Chandler, alcohólico, depresivo, trabajó como guionista de Hollywood, aunque no le gustaba.
Es muy bueno Jim Thompson (su "1280 almas" es magnífica); James Hadley Chase, siempre entretenido, siempre "Maestro del suspenso". O William Irish con su "La ventana indiscreta" a la que Hitchcock le supo sacar tanto jugo. O la inglesa Patricia Highsmith, con su saga de Ripley; o el negro Chester Himes con sus detectives de Harlem: "Sepultura" y "Ataúd". O Charles Williams o James Ellroy o Ross Macdonald o el otro Maestro: James Mac. Donald o Vera Caspary con su "Laura" (el poeta francés Louis Aragon la consideró "la mejor escritora de su generación")y el francés Boris Vian y el español Manuel Vázquez Montalbán y el italiano Andrea Camilleri y Horace Mc. Coy con "¿Acaso no matan a los caballos?" y más y más autores que se dedicaron a criticar a la sociedad, a describir la hipocresía reinante, a sacar a la luz la violencia enquistada en sus calles, a denunciar la corrupción policial y a esos políticos tramoyeros. En fin, esta literatura es de denuncia, es testimonial y, además, entretiene.
Para terminar, una frase de Chandler, en boca de Marlowe: "usaba una cantidad de maquillaje suficiente para pìntar un barco".
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.
En cambio, en el "Policial Negro" un invento de autores norteamericanos, la vida adquiere protagonismo, saca a relucir su violencia, sus pasiones más bajas. En la novela policial norteamericana, hay gangsters, mujeres fatales, tipos perdedores, oportunistas de toda laya, traidores y mucha, pero mucha sangre.
Los yanquis hicieron una industria de estos textos, los llevaron al cine, ganaron multitud de dólares con ellos y hace más de un siglo que explotan esta veta literaria.
Todo empezó con la revista "Black Mask" (Máscara Negra) que se vendía en los kioscos. Allí escribió sus primeros cuentos Dashiell Hammett (el que, luego, escribiría "El halcón maltés", "Cosecha roja", "La llave de cristal); y también James Cain con su "El cartero llama dos veces" y "Pacto de sangre". Este escritor quería ser cantante de ópera y escribió "Serenata", una de sus mejores creaciones.
En la década del ´40, aparece un tardío Raymond Chandler con un detective privado que hace escuela: me refiero a Philip Marlowe, que impacta con sus frases desencantadas, con esa nostalgia que lo invade cada vez que se enfrenta a una causa perdida. Un maestro en el diseño de su personaje, su obra es llevada al cine por Humphrey Bogart, primero y, luego, por un Robert Mitchum que, creo, dio con el personaje. Chandler, alcohólico, depresivo, trabajó como guionista de Hollywood, aunque no le gustaba.
Es muy bueno Jim Thompson (su "1280 almas" es magnífica); James Hadley Chase, siempre entretenido, siempre "Maestro del suspenso". O William Irish con su "La ventana indiscreta" a la que Hitchcock le supo sacar tanto jugo. O la inglesa Patricia Highsmith, con su saga de Ripley; o el negro Chester Himes con sus detectives de Harlem: "Sepultura" y "Ataúd". O Charles Williams o James Ellroy o Ross Macdonald o el otro Maestro: James Mac. Donald o Vera Caspary con su "Laura" (el poeta francés Louis Aragon la consideró "la mejor escritora de su generación")y el francés Boris Vian y el español Manuel Vázquez Montalbán y el italiano Andrea Camilleri y Horace Mc. Coy con "¿Acaso no matan a los caballos?" y más y más autores que se dedicaron a criticar a la sociedad, a describir la hipocresía reinante, a sacar a la luz la violencia enquistada en sus calles, a denunciar la corrupción policial y a esos políticos tramoyeros. En fin, esta literatura es de denuncia, es testimonial y, además, entretiene.
Para terminar, una frase de Chandler, en boca de Marlowe: "usaba una cantidad de maquillaje suficiente para pìntar un barco".
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.
6.2.10
Homenaje al Policial argentino
Ustedes saben que el primer texto policial entre nosotros, lo escribió Eduardo Ladislao Holmberg con "La bolsa de huesos". Esto fue en 1895. Holmberg es el mismo que fue director del Jardín Zoológico, un naturalista de fuste, con varios libros sobre esta materia e incursionó en la literatura con obras de ciencia-ficción (también fue pionero en esto) y con este relato policial.
De allí en más, muchos escritores escribieron "Policiales".
Pero en 1948, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares fundan la colección "El séptimo círculo" de la editorial Emecé; el número uno fue "La bestia debe morir" de Nicholas Blake, seudónimo del gran poeta irlandés Cecil Day Lewis (el padre del actor Daniel Day Lewis, el de "Mi pie izquierdo"). Muchos escritores argentinos publicaron en esta colección, utilizando algunos de ellos seudónimos.
También apareció la editorial Hachette, con su colección "Naranja". Allí, Rodolfo Walsh (gran traductor) publicó "Variaciones en rojo" y una antología de cuentos policiales de variados autores nacionales.
Pero en 1951, aparecería la editorial ACME con su colección "Rastros". Me caminaba varias cuadras, cuando era pibe, hasta un quioso donde la cambiaban: "dos x uno".
Me las leí todas. En esa colección, había muchos escritores argentinos escudados bajo seudónimos. Allí publicó Alfredo Grassi (con un seudónimo W. Seymour), Isaac Aisemberg ("Manchas en el río Bermejo") Wilfredo Talamona, periodista de "Crítica", con "El crimen del lago de Palermo", Eugenio Zapietro (seudónimo Ray Collins)Luis de la Puente (con una novela formidable: "La Rivadavia Azul")y José Batiller (su "La pista de los zapatos viejos" la vi en un portal alemán a !29 euros el ejemplar!). Fue editada en 1952.
En el año 2007, los sobrevivientes de esta editorial (sus dueños eran Amadeo Bois y Modesto Ederra) se reunieron en un boliche de Boedo a recordar viejos tiempos. Son personas que rondan los 90 años, entre ellas "el alma mater" que fue Vera Lapegna, una italiana que llegó a los cinco años a nuestro país, que fue primero secretaria de la editorial y, luego, se convirtió en la directora editorial. Dicen que, a veces, les pagaba a los autores de su propio bolsillo. "Muchos tenían familia y la editorial, a veces, se demoraba en los pagos" -dijo la buena de Vera.
Pasó mucha agua bajo los puentes y el policial dejó de ser mala palabra para convertirse en un género literario respetado.
Por eso, se siguió escribiendo y en la actualidad Juan Sasturain, Sergio Sinay, Juan Martini, José Pablo Feinman y otros lo siguen cultivando.
Precisamente, en estos momentos, una novela policial de Eduardo Sacheri: "La pregunta de sus ojos" está compitiendo por el Oscar a la mejor película extranjera. El filme de Campanella se llamó "El secreto de sus ojos" y es un excelente texto que merece el galardón.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.
De allí en más, muchos escritores escribieron "Policiales".
Pero en 1948, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares fundan la colección "El séptimo círculo" de la editorial Emecé; el número uno fue "La bestia debe morir" de Nicholas Blake, seudónimo del gran poeta irlandés Cecil Day Lewis (el padre del actor Daniel Day Lewis, el de "Mi pie izquierdo"). Muchos escritores argentinos publicaron en esta colección, utilizando algunos de ellos seudónimos.
También apareció la editorial Hachette, con su colección "Naranja". Allí, Rodolfo Walsh (gran traductor) publicó "Variaciones en rojo" y una antología de cuentos policiales de variados autores nacionales.
Pero en 1951, aparecería la editorial ACME con su colección "Rastros". Me caminaba varias cuadras, cuando era pibe, hasta un quioso donde la cambiaban: "dos x uno".
Me las leí todas. En esa colección, había muchos escritores argentinos escudados bajo seudónimos. Allí publicó Alfredo Grassi (con un seudónimo W. Seymour), Isaac Aisemberg ("Manchas en el río Bermejo") Wilfredo Talamona, periodista de "Crítica", con "El crimen del lago de Palermo", Eugenio Zapietro (seudónimo Ray Collins)Luis de la Puente (con una novela formidable: "La Rivadavia Azul")y José Batiller (su "La pista de los zapatos viejos" la vi en un portal alemán a !29 euros el ejemplar!). Fue editada en 1952.
En el año 2007, los sobrevivientes de esta editorial (sus dueños eran Amadeo Bois y Modesto Ederra) se reunieron en un boliche de Boedo a recordar viejos tiempos. Son personas que rondan los 90 años, entre ellas "el alma mater" que fue Vera Lapegna, una italiana que llegó a los cinco años a nuestro país, que fue primero secretaria de la editorial y, luego, se convirtió en la directora editorial. Dicen que, a veces, les pagaba a los autores de su propio bolsillo. "Muchos tenían familia y la editorial, a veces, se demoraba en los pagos" -dijo la buena de Vera.
Pasó mucha agua bajo los puentes y el policial dejó de ser mala palabra para convertirse en un género literario respetado.
Por eso, se siguió escribiendo y en la actualidad Juan Sasturain, Sergio Sinay, Juan Martini, José Pablo Feinman y otros lo siguen cultivando.
Precisamente, en estos momentos, una novela policial de Eduardo Sacheri: "La pregunta de sus ojos" está compitiendo por el Oscar a la mejor película extranjera. El filme de Campanella se llamó "El secreto de sus ojos" y es un excelente texto que merece el galardón.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.
18.1.10
Ciclo Literario
Ultimamente, estoy hecho un "hombre de radio". Primero, fue mi amigo Juan Carlos Apicella que me invitó a hablar sobre tango y de "bueyes perdidos" en su programa radial. Y allí lo vengo haciendo los domingos, tipo 11 horas, cuando me llaman por teléfono de la AM 1480 y chamuyo de lo que venga. El bueno de Api me deja hacer y yo hago...sanateo de lo lindo y los ñatos del otro lado del éter se prenden...
Los otros días se me ocurrió decir que me habían recomendado cloruro de magnesio para esta rodilla derecha que me tiene a mal traer, y empezaron a llover los mensajes. Me decían que lo tomara, que era bárbaro...hasta hubo un tipo que contó que su suegra lo había tomado y, ahora, caminaba fenómeno..."Ya viene todos los días hasta mi casa a romperme las pelotas..." -me dijo el sufrido yerno. Me hizo reír mucho.
Y, ahora, esta propuesta generosa de Eduardo Marino que, a propósito de mi Blog, me llamó desde el sur, donde estaba veraneando, y me ofreció un espacio en su programa "Rincón Porteño" para chamuyar sobre Literatura.
Va por Splendid (AM 990) los sábados de 14 a 20. Hay otros muchachos que saben un montón en lo suyo y, cada uno, habla sobre la disciplina que domina y se producen charlas muy lindas y vienen invitados polentas como la encantadora Virginia Lago que el sábado pasado habló sobre el espectáculo teatral en que está trabajando: "Las chicas del calendario".
Para los que desconocen el tema, esta obra está basada en un hecho real: en un pueblito del norte de Inglaterra, unas mujeres ya veteranas decidieron hacer un almanaque en la que salían desnudas. El objetivo: recaudar fondos para luchar contra la leucemia. Fue un éxito comercial y un impacto esas señoras desnudándose para un fin benéfico.
Luego, se produjo la película y, ahora, la obra teatral que está recorriendo el mundo. Estas actrices nuestras (Virginia Lago, Linda Peretz, María Rosa Fugazot, María Valenzuela, Norma Pons, Dora Baret, Rita Terranova) la están representando en el teatro Metropolitan (Corrientes al 1400) y le prometí a Virginia ir a verla.
Ojalá tengan el éxito que se merecen estas señoras actrices de nuestro teatro.
Bueno, como ven, me embarqué en otro laburo y van...
El sábado pasado, hablé sobre Arlt; el que viene, hablaré sobre Borges.
Espero que los oyentes lo acepten; no sea cosa que se empiecen a rajar cuando me escuchan y el pobre Marino se quede sin audiencia.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES, POR LA LEGISLATURA PORTEÑA)
Los otros días se me ocurrió decir que me habían recomendado cloruro de magnesio para esta rodilla derecha que me tiene a mal traer, y empezaron a llover los mensajes. Me decían que lo tomara, que era bárbaro...hasta hubo un tipo que contó que su suegra lo había tomado y, ahora, caminaba fenómeno..."Ya viene todos los días hasta mi casa a romperme las pelotas..." -me dijo el sufrido yerno. Me hizo reír mucho.
Y, ahora, esta propuesta generosa de Eduardo Marino que, a propósito de mi Blog, me llamó desde el sur, donde estaba veraneando, y me ofreció un espacio en su programa "Rincón Porteño" para chamuyar sobre Literatura.
Va por Splendid (AM 990) los sábados de 14 a 20. Hay otros muchachos que saben un montón en lo suyo y, cada uno, habla sobre la disciplina que domina y se producen charlas muy lindas y vienen invitados polentas como la encantadora Virginia Lago que el sábado pasado habló sobre el espectáculo teatral en que está trabajando: "Las chicas del calendario".
Para los que desconocen el tema, esta obra está basada en un hecho real: en un pueblito del norte de Inglaterra, unas mujeres ya veteranas decidieron hacer un almanaque en la que salían desnudas. El objetivo: recaudar fondos para luchar contra la leucemia. Fue un éxito comercial y un impacto esas señoras desnudándose para un fin benéfico.
Luego, se produjo la película y, ahora, la obra teatral que está recorriendo el mundo. Estas actrices nuestras (Virginia Lago, Linda Peretz, María Rosa Fugazot, María Valenzuela, Norma Pons, Dora Baret, Rita Terranova) la están representando en el teatro Metropolitan (Corrientes al 1400) y le prometí a Virginia ir a verla.
Ojalá tengan el éxito que se merecen estas señoras actrices de nuestro teatro.
Bueno, como ven, me embarqué en otro laburo y van...
El sábado pasado, hablé sobre Arlt; el que viene, hablaré sobre Borges.
Espero que los oyentes lo acepten; no sea cosa que se empiecen a rajar cuando me escuchan y el pobre Marino se quede sin audiencia.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES, POR LA LEGISLATURA PORTEÑA)
11.1.10
Chesterton
Gilbert Keith Chesterton, fue un escritor inglés, que vivió a caballo del siglo XIX y XX. Los lectores lo conocen mucho por su saga del Padre Brown, personaje eclesiástico puesto a detective, que resuelve casos criminales a la manera de Sherlock Holmes, el célebre investigador creado por Sir Arthur Conan Doyle.
Chesterton era muy gordo; tanto es así, que Jorge Luis Borges (que lo admiró) dice que, cuando se levantaba en el omnibus para darle el asiento a una dama, en realidad daba dos asientos.
Andrómeda, la editorial para la cual trabajo, me pidió la traducción de estos libros de cuentos sobre el Padre Brown.
Debemos decir que los derechos de autor de Chesterton, han caducado porque este escritor que fue poeta, cuentista, novelista y ensayista, falleció en 1936, es decir hace más de setenta años. Por lo tanto, es un escritor apetecible para reeditar porque ya no es necesario pagar sus derechos.
Algunos no opinan bien de Chesterton; dicen que fue racista y discriminador, sobre todo con los judíos, en algunos de sus textos. Lo que, sí, me atrevo a decir es que su catolicismo practicante, siempre está latente, sobre todo en estos casos donde interviene el Padre Brown, un curita humilde, tímido, que tiene una mente sagaz y resuelve los misterios que se le presentan.
Algunos de estos argumentos están bien logrados. Es una lectura que entretiene aunque puede volverse monótona porque la mecánica de su escritura se repite.
Pero hoy quiero hablarles de uno de estos cuentos titulado "El signo de la espada rota" (puede tener algún otro título que se le asemeje) porque me parece que su trama es, realmente, inteligente.
Chesterton parte de un viejo axioma popular, que dice: "si quieres ocultar una hoja, fabrícale un bosque a su alrededor" o "si quieres ocultar un grano de arena, construye una playa" y así por el estilo.
En este relato, hay un General angloindio llamado St. Clare y un líder popular brasileño llamado Olivier. El General es un personaje con una trayectoria militar ejemplar; sin embargo, ataca imprudentemente a las líneas brasileñas, y produce una derrota sin atenuantes. Lo raro del caso es que este General, cuyos atributos militares son intachables, haya llevado a su tropa a semejante acto absurdo. Y lo raro del brasileño, es que siendo considerado como un hombre generoso y magnánimo, enemigo de verter sangre, haya tomado la resolución de colgar al General, luego de terminada la batalla. Cabe consignar que St. Clare fue el único enemigo que colgó el brasileño de un árbol, ya que a los otros soldados les dio la libertad.
Con estas contradicciones y estos curiosos actos, que contrastan con el modo de actuar de estos dos personajes, Chesterton construye el enigma y fabrica una tragedia que tiene mucho de original y sosprendente.
Por razones obvias, no contaré el final del cuento, pero recomiendo leerlo. Está editado en "La Inocencia del Padre Brown" un libro que reúne doce textos sobre este cura inventado por Chesterton. Este cuento me pareció superlativo, pero hay otros que están en una misma línea de excelencia.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.)
Chesterton era muy gordo; tanto es así, que Jorge Luis Borges (que lo admiró) dice que, cuando se levantaba en el omnibus para darle el asiento a una dama, en realidad daba dos asientos.
Andrómeda, la editorial para la cual trabajo, me pidió la traducción de estos libros de cuentos sobre el Padre Brown.
Debemos decir que los derechos de autor de Chesterton, han caducado porque este escritor que fue poeta, cuentista, novelista y ensayista, falleció en 1936, es decir hace más de setenta años. Por lo tanto, es un escritor apetecible para reeditar porque ya no es necesario pagar sus derechos.
Algunos no opinan bien de Chesterton; dicen que fue racista y discriminador, sobre todo con los judíos, en algunos de sus textos. Lo que, sí, me atrevo a decir es que su catolicismo practicante, siempre está latente, sobre todo en estos casos donde interviene el Padre Brown, un curita humilde, tímido, que tiene una mente sagaz y resuelve los misterios que se le presentan.
Algunos de estos argumentos están bien logrados. Es una lectura que entretiene aunque puede volverse monótona porque la mecánica de su escritura se repite.
Pero hoy quiero hablarles de uno de estos cuentos titulado "El signo de la espada rota" (puede tener algún otro título que se le asemeje) porque me parece que su trama es, realmente, inteligente.
Chesterton parte de un viejo axioma popular, que dice: "si quieres ocultar una hoja, fabrícale un bosque a su alrededor" o "si quieres ocultar un grano de arena, construye una playa" y así por el estilo.
En este relato, hay un General angloindio llamado St. Clare y un líder popular brasileño llamado Olivier. El General es un personaje con una trayectoria militar ejemplar; sin embargo, ataca imprudentemente a las líneas brasileñas, y produce una derrota sin atenuantes. Lo raro del caso es que este General, cuyos atributos militares son intachables, haya llevado a su tropa a semejante acto absurdo. Y lo raro del brasileño, es que siendo considerado como un hombre generoso y magnánimo, enemigo de verter sangre, haya tomado la resolución de colgar al General, luego de terminada la batalla. Cabe consignar que St. Clare fue el único enemigo que colgó el brasileño de un árbol, ya que a los otros soldados les dio la libertad.
Con estas contradicciones y estos curiosos actos, que contrastan con el modo de actuar de estos dos personajes, Chesterton construye el enigma y fabrica una tragedia que tiene mucho de original y sosprendente.
Por razones obvias, no contaré el final del cuento, pero recomiendo leerlo. Está editado en "La Inocencia del Padre Brown" un libro que reúne doce textos sobre este cura inventado por Chesterton. Este cuento me pareció superlativo, pero hay otros que están en una misma línea de excelencia.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.)
4.1.10
!Fue el mayordomo...Fue...!
En esta Babel que es la Literatura, yo me metí, una vez, en esa Torre y no salí más. Quiero decir, sin metáfora mediante, que tengo varias bibliotecas en el lomo.
He leído de todo, en un esfuerzo desmedido por vencer al pibe de barrio, de familia laburante, y sacar patente de tipo culto. Con los años, me di cuenta que esto tiene una importancia relativa. Lo principal, lo medular, es que esos libros hayan servido para darte un poco de civilización, un poco de sapiencia, un poco de astucia, un poco de comprensión para andar por esta "selva endemoniada".
Todo escritor es un compulsivo lector; de no ser así, no es nadie.
La Literatura tiene un montón de géneros, de estilos, de formas, de técnicas. Recuerdo que, durante mucho tiempo, los tilingos de siempre decían que la literatura policial era "un subgénero". !Carajo! -decía yo. Un subgénero que dio escritores como Poe, Dickens, Chejov, Conan Doyle, Chesterton, etc. !Qué raro subgénero!
Después, me di cuenta que los tilingos son unos "giles" que repiten, como loros. Y pueden cambiar de opinión como se cambia un calzoncillo cagado...
Creo, sin alarde de otario, que me leí todas las novelas policiales habidas y por haber. Algunas son deleznables, escritas por individuos mediocres. Pura hojarasca.
Entre nosotros, hubo algunos impresentables...Pero novela policial escribió Marco Denevi, mi querido amigo Marco, un escritor notable. "Rosaura a las diez" podría figurar entre los mejores textos del género. Como el de este Eduardo Sachero que escribió: "La pregunta de sus ojos" y logró una trama formidable, que cierra por todos lados.
Entre los extranjeros, puedo extasiarme con un título de John Dickson Carr, con la maestría para el suspenso de William Irish, con ese compendio de literatura que es Georges Simenon, con ese "caza gañote" que utiliza, con una habilidad sorprendente, Hadley Chase.
El género policial exige raciocinio, exige lógica. Pero, de pronto, aparece Michael Burt y escribe "El caso de las trompetas celestiales" con un final fantástico; y lo mismo hace Eden Philpotts (poeta, por otra parte, reconocido) en "El cuarto gris", dos novelas que escapan al dogma del género. O ese monstruo de Patrick Suskind con "El Perfume"...
Y aquí viene lo que quería decir. Hay un código de hierro en la literatura policial, que dice: "el mayordomo nunca puede ser el asesino". Cuando decimos mayordomo, decimos todo "personal de servicio". Los ingleses, tan flemáticos ellos, nunca se quisieron mezclar con la servidumbre: que el bolonqui quede entre ellos...
Sin embargo (y si hay más títulos, por favor, háganmelo saber) hubo una escritora inglesa que rompió el código. Me refiero a Patricia Wentworth que en "La daga de marfil" señala como el asesino al mayordomo Marham.
Creo que es una "chorrada" -como dicen los españoles-. Una decepción tremenda. Un "desconsuelo brutal". Porque cuando estamos esperando que algunos de esos burgueses estirados vaya a la horca, resulta que esta mina se inclina por el mayordomo. Pero el absurdo está en que la esposa del mayordomo, que es la cocinera en esa mansión, sigue haciendo unos soufflés de rechupete y un pastel de naranja !con mandarinas! mientras a su marido se lo llevan a la cárcel por haber asesinado a su amo con esa célebre "daga de marfil".
Cuento el final porque esta novela de la Wentworth no merece leerse ni perder el tiempo en esa vorágine de horarios, donde entró uno, salió otro y el fiambre pide a los gritos que no lo jodan más. Porque, para que le cerrara la trama, ese despacho donde se consumó el crimen parecía la estación Constitución a las seis de la tarde.
!Fue el mayordomo...Fue...! Una turrada de la inglesa acusando al proletariado de tan infame hecho de sangre.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007 fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.
He leído de todo, en un esfuerzo desmedido por vencer al pibe de barrio, de familia laburante, y sacar patente de tipo culto. Con los años, me di cuenta que esto tiene una importancia relativa. Lo principal, lo medular, es que esos libros hayan servido para darte un poco de civilización, un poco de sapiencia, un poco de astucia, un poco de comprensión para andar por esta "selva endemoniada".
Todo escritor es un compulsivo lector; de no ser así, no es nadie.
La Literatura tiene un montón de géneros, de estilos, de formas, de técnicas. Recuerdo que, durante mucho tiempo, los tilingos de siempre decían que la literatura policial era "un subgénero". !Carajo! -decía yo. Un subgénero que dio escritores como Poe, Dickens, Chejov, Conan Doyle, Chesterton, etc. !Qué raro subgénero!
Después, me di cuenta que los tilingos son unos "giles" que repiten, como loros. Y pueden cambiar de opinión como se cambia un calzoncillo cagado...
Creo, sin alarde de otario, que me leí todas las novelas policiales habidas y por haber. Algunas son deleznables, escritas por individuos mediocres. Pura hojarasca.
Entre nosotros, hubo algunos impresentables...Pero novela policial escribió Marco Denevi, mi querido amigo Marco, un escritor notable. "Rosaura a las diez" podría figurar entre los mejores textos del género. Como el de este Eduardo Sachero que escribió: "La pregunta de sus ojos" y logró una trama formidable, que cierra por todos lados.
Entre los extranjeros, puedo extasiarme con un título de John Dickson Carr, con la maestría para el suspenso de William Irish, con ese compendio de literatura que es Georges Simenon, con ese "caza gañote" que utiliza, con una habilidad sorprendente, Hadley Chase.
El género policial exige raciocinio, exige lógica. Pero, de pronto, aparece Michael Burt y escribe "El caso de las trompetas celestiales" con un final fantástico; y lo mismo hace Eden Philpotts (poeta, por otra parte, reconocido) en "El cuarto gris", dos novelas que escapan al dogma del género. O ese monstruo de Patrick Suskind con "El Perfume"...
Y aquí viene lo que quería decir. Hay un código de hierro en la literatura policial, que dice: "el mayordomo nunca puede ser el asesino". Cuando decimos mayordomo, decimos todo "personal de servicio". Los ingleses, tan flemáticos ellos, nunca se quisieron mezclar con la servidumbre: que el bolonqui quede entre ellos...
Sin embargo (y si hay más títulos, por favor, háganmelo saber) hubo una escritora inglesa que rompió el código. Me refiero a Patricia Wentworth que en "La daga de marfil" señala como el asesino al mayordomo Marham.
Creo que es una "chorrada" -como dicen los españoles-. Una decepción tremenda. Un "desconsuelo brutal". Porque cuando estamos esperando que algunos de esos burgueses estirados vaya a la horca, resulta que esta mina se inclina por el mayordomo. Pero el absurdo está en que la esposa del mayordomo, que es la cocinera en esa mansión, sigue haciendo unos soufflés de rechupete y un pastel de naranja !con mandarinas! mientras a su marido se lo llevan a la cárcel por haber asesinado a su amo con esa célebre "daga de marfil".
Cuento el final porque esta novela de la Wentworth no merece leerse ni perder el tiempo en esa vorágine de horarios, donde entró uno, salió otro y el fiambre pide a los gritos que no lo jodan más. Porque, para que le cerrara la trama, ese despacho donde se consumó el crimen parecía la estación Constitución a las seis de la tarde.
!Fue el mayordomo...Fue...! Una turrada de la inglesa acusando al proletariado de tan infame hecho de sangre.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007 fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.
25.12.09
Acerca de la Navidad
Para muchos, estoy convencido, lo que hizo Jesús fue una gilada.
El pudo llevar una vida cómoda, trincarse a la Magdalena (si ese era su deseo)vivir juntándose con esos crápulas del templo y llegar a viejo, como creía aquel sacerdote alemán que sostenía, en un libro, que Jesús había muerto jovato en la India, convertido al budismo...
El ejemplo de Jesús no es comprendido por muchos; por eso, esta fecha donde celebramos su nacimiento, sirve para bandearse. Hay imbéciles que se ponen en curda, imbéciles que tiran cohetes y se revientan un ojo, imbéciles que hacen disparos de fuego y la liga un pibe inocente a varios barrios de distancia...
La estupidez humana -como dice un amigo- es infinita.
Por eso, hay tantos considerando que lo que hizo Jesús es una gilada. Que en este "vale todo", como dice el tango, es lo mismo el tipo que se inmoló por la humanidad que un chorro sin ninguna conciencia...
Y, bueno. Pero el que está decidido a dar ejemplo, lo hace y listo. El "Che" estaba convencido que no salía vivo de Bolivia (tan otario no podía ser) y, sin embargo, dejó el cómodo despacho de burócrata en Cuba y se hizo matar en medio del monte...
Los poetas saben que, cuando eligen hacer poesía, se cagarán de hambre y, sin embargo, son poetas...
La vida es una ruleta en donde uno elige el número. !Cuántas veces en el Casino, una bola salva una noche y cuántas veces otras bolas nos secan irremediablemente!
El azar es una mina que te muestra la teta y vos te la creés...Pero, la mayoría de las veces, no te muestra nada y te enganchás de las pelotas hasta el juicio final...
Pero, sea como fuere, la vida hay que vivirla. No importa si como cartonero o como juez trolo...No importa si invirtiendo en el Calafate o pidiendo para un sanguche de mortadela...No importa...
Hoy, según los códigos católicos, todos somos iguales mientras esperamos el nacimiento del niño Jesús...Sin embargo, todos no somos iguales ni jamás lo seremos...El hombre es un bicho de rapiña y está en su naturaleza serlo...Y le afeitará la barba a Cristo (seguimos con el tango) si eso le da algún rédito...
No es escepticismo, viejo. Es realismo. Es tener algunos pirulos en el lomo. Es haber sido amamantado por una Nurse que se llamaba Miss Street (Calle, yeca, que le dicen).
Que cada uno atienda su juego, dice el "Gran Bonete". Y en esa mezquindad individualista, se pierde lo mejor de nosotros que es la mano tendida...
Lástima grande. Dejamos que crucificaran a un buen tipo, a un tipazo...Dejamos que otros se inmolaran como ese bendito "Che" mientras unos piolas (que, nunca, faltan) lo hicieron"remera"...Y vamos a dejar que otros y otros se amasijen en nombre de nosotros mientras nosotros miramos para otro lado y decimos: "!carajo! está lloviendo en Oklahoma..."
Cuando sacamos la bolilla de hombre, allá en el Edén Eterno, ya venía escrita una bolilla llamada "Hipocresía" que siempre aprobamos. La otra, la jodida, la llamada "Solidaridad" la llevaremos a marzo hasta que brote una rosa roja en las pelotas. Es decir: jamás la aprobaremos...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES POR LA LEGISLATURA PORTEÑA")
El pudo llevar una vida cómoda, trincarse a la Magdalena (si ese era su deseo)vivir juntándose con esos crápulas del templo y llegar a viejo, como creía aquel sacerdote alemán que sostenía, en un libro, que Jesús había muerto jovato en la India, convertido al budismo...
El ejemplo de Jesús no es comprendido por muchos; por eso, esta fecha donde celebramos su nacimiento, sirve para bandearse. Hay imbéciles que se ponen en curda, imbéciles que tiran cohetes y se revientan un ojo, imbéciles que hacen disparos de fuego y la liga un pibe inocente a varios barrios de distancia...
La estupidez humana -como dice un amigo- es infinita.
Por eso, hay tantos considerando que lo que hizo Jesús es una gilada. Que en este "vale todo", como dice el tango, es lo mismo el tipo que se inmoló por la humanidad que un chorro sin ninguna conciencia...
Y, bueno. Pero el que está decidido a dar ejemplo, lo hace y listo. El "Che" estaba convencido que no salía vivo de Bolivia (tan otario no podía ser) y, sin embargo, dejó el cómodo despacho de burócrata en Cuba y se hizo matar en medio del monte...
Los poetas saben que, cuando eligen hacer poesía, se cagarán de hambre y, sin embargo, son poetas...
La vida es una ruleta en donde uno elige el número. !Cuántas veces en el Casino, una bola salva una noche y cuántas veces otras bolas nos secan irremediablemente!
El azar es una mina que te muestra la teta y vos te la creés...Pero, la mayoría de las veces, no te muestra nada y te enganchás de las pelotas hasta el juicio final...
Pero, sea como fuere, la vida hay que vivirla. No importa si como cartonero o como juez trolo...No importa si invirtiendo en el Calafate o pidiendo para un sanguche de mortadela...No importa...
Hoy, según los códigos católicos, todos somos iguales mientras esperamos el nacimiento del niño Jesús...Sin embargo, todos no somos iguales ni jamás lo seremos...El hombre es un bicho de rapiña y está en su naturaleza serlo...Y le afeitará la barba a Cristo (seguimos con el tango) si eso le da algún rédito...
No es escepticismo, viejo. Es realismo. Es tener algunos pirulos en el lomo. Es haber sido amamantado por una Nurse que se llamaba Miss Street (Calle, yeca, que le dicen).
Que cada uno atienda su juego, dice el "Gran Bonete". Y en esa mezquindad individualista, se pierde lo mejor de nosotros que es la mano tendida...
Lástima grande. Dejamos que crucificaran a un buen tipo, a un tipazo...Dejamos que otros se inmolaran como ese bendito "Che" mientras unos piolas (que, nunca, faltan) lo hicieron"remera"...Y vamos a dejar que otros y otros se amasijen en nombre de nosotros mientras nosotros miramos para otro lado y decimos: "!carajo! está lloviendo en Oklahoma..."
Cuando sacamos la bolilla de hombre, allá en el Edén Eterno, ya venía escrita una bolilla llamada "Hipocresía" que siempre aprobamos. La otra, la jodida, la llamada "Solidaridad" la llevaremos a marzo hasta que brote una rosa roja en las pelotas. Es decir: jamás la aprobaremos...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES POR LA LEGISLATURA PORTEÑA")
12.12.09
A propósito del "Facilismo"
Mi amigo Carlos Penelas, me hizo llegar un texto de Alejandro Dolina donde éste, con su proverbial y lúcida mirada, alerta sobre esa promoción de "carreras cortas" donde cualquiera puede sacar patente "de genio" en pocas y cómodas cuotas de tiempo.
Bueno. La Argentina es esto. Un país de gente cómoda, soberbia, donde cualquier pelafustán "se la cree". La Democracia (el mejor de los sistemas inventados) tiene esta contra: cualquier descerebrado se siente con derecho al protagonismo, aunque, en su putísima vida, haya hecho un solo esfuerzo en algo.
Este país de cómodos, de tipos ociosos, de planes sociales de ciento cincuenta mangos, practica, desde tiempo inmemorial, la teoría del "Facilismo". Por ejemplo: para que los chicos no se "cansen" con incómodos deberes, pueden apelar a resúmenes o sinopsis. Para que no se "harten" de leer libros, pueden sacar unas cómodas fotocopias donde, en tres páginas, pueden encontrar el meollo de un volumen sobre la física cuántica. En vez de leer el "Quijote", los docentes, que suelen facilitarles las cosas, les dicen que el libro se trata de un loquito que ataca molinos, acompañado de un gordo cagón que le dicen "Sancho"...
!Dios mío! !A qué decadencia hemos llegado! Y Dolina captó, con su ojo avizor, estas calamidades de las "carreras cortas" donde, en seis meses, uno puede ser: licenciado en algo, técnico en cualquier cosa, "experto" en otras más y andar por la vida con el "paso Pitman" de los exitosos...
En estos días, pude observar lo siguiente: al ser jurado en varios certámenes literarios, comprobé, en los actos de premiación, que hay un montón de tipos y tipas que no concurren a buscar su diploma. Entonces, me convencí que su no concurrencia es porque consideran un desmedro no haber obtenido EL PRIMER PREMIO que, seguramente, "merecía" su obra "genial" y que el jurado !por qué no! son unos tarados que no supieron "ver" esa "genialidad".
Si no es así, no se entiende que tantos no concurran a los actos de premiación a buscar el reconocimiento otorgado.
Y esto concuerda con el "Facilismo". Los argentinos creen que no es necesario "pelarse las pestañas" en algo. ¿Para qué? Si somos ingeniosos, talentosos, geniales, rápidos de intelecto, "derechos y humanos"...
!Qué cantidad de imbéciles contiene este territorio! Empezando por las autoridades.
Esta falta de seriedad, esta "chantada", nos hace tan vulnerables como una libélula. Hay amigos que ya piensan que la Argentina está destinada a desaparecer. Yo no sé si esto será así. Pero de lo que no tengo duda es que, por este camino, el país se convertirá, en poquísimo tiempo, en un hato de descerebrados.
Pero ¿qué puede esperarse si los que nos gobiernan no tienen un ápice de materia gris? Si en vez de estar en manos de estadistas, estamos en manos de demagogos baratos, que sólo piensan en seguir abultando sus, ya de por sí, gruesas cuentas bancarias.
Lo que manifiesta Dolina es una verdad de a puños. No formamos personas, formamos estúpidos con una cartulina bajo el brazo, que se supone es un "diploma" conseguido luego de unos poquísimos meses de ir a sentarnos en un aula.
Dolina protesta: "seis años en la primaria, cinco en la segundaria, otro cinco o seis en la facultad" para que, ahora, un tipo con fotocopias y con unos meses de "esforzarse" en una carrera "corta", ya pasa a ser un profesional. Y esto no es nada. Además, ese "taradito" te mira por sobre el hombro porque consiguió estudiar en el "reino de Jauja" donde la educación se suministra en cuentagotas y la cultura te la dan en comodísimas dosis, como para que no te atragantes !pobrecito!
!Basta! Ya empiezo a sentir asco. Y no se puede escribir en medio de este clima malsano...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue denominado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES, POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.)
Bueno. La Argentina es esto. Un país de gente cómoda, soberbia, donde cualquier pelafustán "se la cree". La Democracia (el mejor de los sistemas inventados) tiene esta contra: cualquier descerebrado se siente con derecho al protagonismo, aunque, en su putísima vida, haya hecho un solo esfuerzo en algo.
Este país de cómodos, de tipos ociosos, de planes sociales de ciento cincuenta mangos, practica, desde tiempo inmemorial, la teoría del "Facilismo". Por ejemplo: para que los chicos no se "cansen" con incómodos deberes, pueden apelar a resúmenes o sinopsis. Para que no se "harten" de leer libros, pueden sacar unas cómodas fotocopias donde, en tres páginas, pueden encontrar el meollo de un volumen sobre la física cuántica. En vez de leer el "Quijote", los docentes, que suelen facilitarles las cosas, les dicen que el libro se trata de un loquito que ataca molinos, acompañado de un gordo cagón que le dicen "Sancho"...
!Dios mío! !A qué decadencia hemos llegado! Y Dolina captó, con su ojo avizor, estas calamidades de las "carreras cortas" donde, en seis meses, uno puede ser: licenciado en algo, técnico en cualquier cosa, "experto" en otras más y andar por la vida con el "paso Pitman" de los exitosos...
En estos días, pude observar lo siguiente: al ser jurado en varios certámenes literarios, comprobé, en los actos de premiación, que hay un montón de tipos y tipas que no concurren a buscar su diploma. Entonces, me convencí que su no concurrencia es porque consideran un desmedro no haber obtenido EL PRIMER PREMIO que, seguramente, "merecía" su obra "genial" y que el jurado !por qué no! son unos tarados que no supieron "ver" esa "genialidad".
Si no es así, no se entiende que tantos no concurran a los actos de premiación a buscar el reconocimiento otorgado.
Y esto concuerda con el "Facilismo". Los argentinos creen que no es necesario "pelarse las pestañas" en algo. ¿Para qué? Si somos ingeniosos, talentosos, geniales, rápidos de intelecto, "derechos y humanos"...
!Qué cantidad de imbéciles contiene este territorio! Empezando por las autoridades.
Esta falta de seriedad, esta "chantada", nos hace tan vulnerables como una libélula. Hay amigos que ya piensan que la Argentina está destinada a desaparecer. Yo no sé si esto será así. Pero de lo que no tengo duda es que, por este camino, el país se convertirá, en poquísimo tiempo, en un hato de descerebrados.
Pero ¿qué puede esperarse si los que nos gobiernan no tienen un ápice de materia gris? Si en vez de estar en manos de estadistas, estamos en manos de demagogos baratos, que sólo piensan en seguir abultando sus, ya de por sí, gruesas cuentas bancarias.
Lo que manifiesta Dolina es una verdad de a puños. No formamos personas, formamos estúpidos con una cartulina bajo el brazo, que se supone es un "diploma" conseguido luego de unos poquísimos meses de ir a sentarnos en un aula.
Dolina protesta: "seis años en la primaria, cinco en la segundaria, otro cinco o seis en la facultad" para que, ahora, un tipo con fotocopias y con unos meses de "esforzarse" en una carrera "corta", ya pasa a ser un profesional. Y esto no es nada. Además, ese "taradito" te mira por sobre el hombro porque consiguió estudiar en el "reino de Jauja" donde la educación se suministra en cuentagotas y la cultura te la dan en comodísimas dosis, como para que no te atragantes !pobrecito!
!Basta! Ya empiezo a sentir asco. Y no se puede escribir en medio de este clima malsano...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue denominado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES, POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
