15.9.08

La mano de Cervantes

En mi ciclo radial, hablé el domingo pasado sobre Cervantes y el origen del idioma castellano. Y conté un episodio curioso en la vida del escritor que no es demasiado conocido.
En los infinitos domicilios que tuvo Cervantes, siempre corrido por las deudas y por su vida trashumante, vivió en Valladolid junto a su mujer, su hija, su hermana y su sobrina, es decir cuatro mujeres y él.
Una noche, frente a su puerta, matan a un caballero llamado Gaspar de Espeleta y Cervantes socorre al moribundo. Por supuesto, tiene que comparecer ante la justicia y como era un asunto bastante groso, lo quieren acusar a él del hecho, alegando que, en esa casa, hay mujeres y que es un lugar non sancto. Por último, Cervantes zafa de la acusación y lo que había pasado era que este Espeleta era el amante de una dama de la sociedad, casada para colmo, y el crimen había sido una venganza del marido despechado.
Una más en la vida desdichada de este "manco de Lepanto" que había perdido la mano en la célebre batalla, cuando don Juan de Austria derrota a los turcos y comienza la ofensiva contra la invasión otomana. Cervantes recibe, en esa batalla, tres tiros de arcabuz, dos en el pecho y uno en la mano que se la destroza. Después, el autor del "Quijote" es secuestrado por piratas que lo llevan a Argel y lo someten a miles de penurias hasta que su familia lo rescata pagando 500 ducados.
Y después, y después...Lo meten preso por quedarse con dinero del fisco y en la cárcel escribe la primera parte de su obra cumbre. Y después...aparece un cretino que firma Alonso de Avellaneda y hace un Quijote apócrifo lo que lo obliga a apresurarse con la segunda parte de su libro, para que no queden dudas.
Y por último, ese episodio en Valladolid permite, en el siglo XIX, conocer cuál era el verdadero domicilio de Cervantes en esa ciudad, ya que había tres casas iguales y no se sabía en cuál de ellas había vivido el escritor.
Cuando se descubrió esto, al encontrarse la documentación del juicio, esa casa pasó a ser el célebre Museo Cervantes en esa ciudad castellana. Los pisos son los pisos originales y el mobiliario y los utensilios de la cocina son los de la época de Cervantes. Allí estuve una vez, revisando la biblioteca y contemplando un escritorio donde, supuestamente, el escritor trabajaba.
Cosas de la vida y de la Literatura. Espero que haya interesado este texto.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.

4.9.08

La edad del diablo

En las recopilaciones de cuentos que realizó ese portento llamado Javier Villafañe, poeta, tiriritero, trotamundos, que recorría, con su carromato, el país y otras regiones, está este cuento muy gracioso y que nos habla del ingenio popular.
Ustedes saben que el diablo fue, siempre, un personaje que llamó la atención. El hombre anduvo detrás de él, ya sea para perseguirlo o para halagarlo con el simple objetivo de recibir algún beneficio de él.
El Diablo, aunque se dude de su existencia, siempre está presente en nuestra vida porque todo lo malo se le adjudica a él y es parte de la mitología cristiana, esa que dividió, en su momento, las zonas del alma: lo bueno y lo malo, la santidad y lo demoníaco, lo angelical y lo perverso.
El Diablo está presente en la Literatura desde los tiempos de la antigüedad. Virgilio en "La Eneida" hace descender a su héroe Eneas a las profundidades del Hades donde, en verdad, estaría situado el Infierno, residencia de este señor llamado Diablo o Demonio o Mefístófeles y decenas de nombres más.
Dante nos habla del Infierno en "La Divina Comedia" y divide a los réprobos, a los indeseables en diversas categorías o círculos. Allí se asaban a fuego lento los condenados. Milton también lo cita en "El Paraíso Perdido", Goethe lleva a cabo un pacto con él en "Fausto"; Blake escribe "El matrimonio del Cielo y el Infierno" donde los demonios sostienen discusiones con los ángeles y suelen ganarles. Antes, el sueco Swedemborg se encarga, también, de estos temas. Max Beerbohm escribe un cuento sugestivo sobre el Diablo y lo titula "Enoch Soames" y Stevenson también lo trata en "El diablo en la botella".
Por último (aunque hay muchos más) nuestro Ricardo Güiraldes en "Don Segundo Sombra" intercala ese texto pleno de gracia y picardía donde el diablo es burlado por el herrero.
En "La edad del diablo", Villafañe nos cuenta lo siguiente: el diablo le otorga una gracia de veinte años a alguien que pasa a tener riquezas, mujeres y fama. Pero está ese límite impuesto de los veinte años; para conseguir esa gracia para siempre hay que acertar la edad del diablo. El plazo está por vencerse y el hombre está desesperado. ¿Cómo saber la edad del diablo? Entonces, su esposa, ingeniosa, le dice que ella lo conseguirá. Manda juntar todas las plumas de las aves de la región y colocarlas en un tacho; y en otro tacho, llenarlo de miel. Cuando llega el día, se desnuda, se mete dentro del tacho con plumas y, luego, en el tacho con miel y queda así esperando que el diablo llegue. Este, al verla, se rasca la cabeza, le pregunta cómo se llama; ella (que parece una extraña ave) le dice: "Juagá". Y el diablo exclama: "en los cuatrocientos setenta mil cuatrocientos veinte años que tengo, nunca vi ave igual".
La mujer corre a contárselo a su marido quien responde, con acierto, a la pregunta del diablo sobre su edad y se salva de volver a una vida de miseria y privaciones.
Fin del cuento.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS."

17.8.08

La historia de la esclavitud

Entre 1491 y finales del siglo XIX, se dice que más de quince millones de esclavos dejaron a la fuerza sus viviendas en Africa para ser encerrados en los barcos negreros que proveían de mano de obra a las explotaciones de azúcar, cacao, tabaco y algodón en el Caribe.
Este infame negocio lo iniciaron los portugueses cuando Fray Bartolomé de las Casas se opuso a la explotación del indígena en el continente americano.
De allí en más, otras naciones como Inglaterra, Holanda y Bélgica, se acoplaron a este comercio y también se pusieron a apresar esclavos. Había verdaderos ejércitos de mercenarios que cazaban a la gente en el interior del Africa, en las colonias que tenían.
Hacinados en los barcos , llegaban al lugar de destino, no sin antes morir víctimas de epidemias, de falta de higiene, de pobre alimentación.
Pero aquí viene lo insólito y, a su vez, aberrante. Las compañías aseguradoras aseguraban los barcos si tenían pérdidas humanas en el mar y nunca al llegar a destino. Es decir, se aseguraba cada esclavo por si moría "en tránsito". Así fue que, en 1791, ocurre un episodio que supera toda perversidad. Un capitán inglés, de un barco que se llamaba "Sound", al notar que está teniendo pérdidas económicas importantes porque los esclavos se le morían en las bodegas, selecciona 143 personas, entre mujeres, hombres y niños, y los arroja al mar Caribe, infectado de tiburones.
Este hecho señala el horror moral que se transmitió a Londres y fue detonante para que un fuerte movimiento hiciera abolir la esclavitud.
Sin embargo, recién a fines del siglo XIX se puede decir que se terminó con el tráfico de esclavos, un negocio sumamente redituable que hacían algunos estados mientras las cortes europeas se hacían las distraídas.
Por eso, en América residen tantos seres humanos de color; en el sur de los Estados Unidos, los negros servían para las plantaciones de algodón y tabaco. En Jamaica y sus alrededores, los negros trabajaban en la explotación de la caña de azúcar y el tabaco. En Brasil, fueron utilizados, principalmente, para las plantaciones de cacao. También los esclavos llegaron al alto Perú y trabajaron en las minas de Potosí. Otros eran llevados a las islas del Indico donde se explotaba el fruto del árbol del Pan, fruto que, también, servía para alimentarlos.
Los portugueses, principalmente, sacaban de sus colonias de Africa, marfil, oro, maderas y ...esclavos.
La historia de la humanidad está llena de estos hechos de extrema crueldad, de explotación del hombre por el hombre. Ahora mismo, obreros indocumentados son explotados salvajemente por otros hombres, aquí nomás, en los talleres textiles de Flores, Lugano o Villa Fiorito.
De estas cosas, hablé los otros días en el programa radial de mi amigo Juan Carlos Apicella, donde, merced a su generosidad, tengo un ciclo los domingos de 11,05 a 11,30 aproximadamente. La radio es la AM 1480 y el programa se llama "Pasiones Argentinas" que es muy escuchado por la gente.
La raza no escarmienta...

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS.")

7.8.08

Reedición de Carpeta

Corría el año 1973; ya se insinuaba, de algún modo, los nefastos episodios políticos que tuvo en vilo a la Argentina en los años siguientes. Lamentablemente, después vendrían los años de confusión, de caos, de fanatismo, de plomo, de desaparecidos e inda mais...
Pero ese año de 1973, publicábamos con mi amigo el pintor Pedro Gaeta una Carpeta de poemas míos y dibujos suyos que titulamos: "Esta ternura compartida". Ese sistema de publicar Carpetas lo habían inventado mi recordado amigo Roberto Jorge Santoro con Pedro y esa editorial que habían llamado "Gente de Buenos Aires" se dedicaba a promover a poetas y artistas plásticos bajo esta metodología.
Recuerdo que fuimos con Pedro a comprar la cartulina y un papel de reciclaje a la vieja Papelera Sarandí que estaba frente al Cuartel (ya inexistente) del Ejército, en Garay y Pozos. (Ahora, anda por allí el Hospital de Niños Garraham).
Una vez comprada la cartulina (era color naranja) y el papel (color sepia) fuimos a ver a nuestro amigo Tito Delconte (un genio con la Rotaprint) y él imprimió la Carpeta.
Agotamos los ejemplares. Al poco tiempo, Pedro se fue a vivir a París y allá terminó liquidando las últimas. Y ahora, a tantos años de aquella aventura, hacemos con Pedro una reedición que presentaremos, en breve, en la Asociación "Estímulo" de Bellas Artes.
En esta Carpeta (que tuvo prólogo de Eugenio Mandrini y que, en esta edición, repetimos) hay 10 poemas míos (entre ellos "Secretísimo", un poema de amor que tanto gusta y que solamente se publicó en México y en España) hay un poema como "Ciudad buscada" premiado en Italia y otros, como "La viajera", que a mí me gusta. Y cinco dibujos de Pedro, en su proverbial estilo.
Será una nueva aventura, seguramente, reeditar y ver de nuevo esta Carpeta (que, ahora, la hicimos en cartulina color gris y en una medida diferente a la primera edición). Pasaron la friolera de 35 años desde aquel acontecimiento. Eramos jóvenes, teníamos un montón de amigos todavía vivos y las ilusiones propias de hacer nuestra obra literaria y pictórica. Ahora, la diferencia con la primera edición es que, en ésta, agregamos nuestros respectivos curriculums que, allá por 1973, todavía eran incipientes. Acumulamos, con Pedro, experiencia y años, un montón de años que se verán, seguramente, reflejados en nuestros aspecto físico cuando volvamos a rememorar aquel 1973 en la presentación (que haremos en octubre).
!Así es la vida!

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS." por la Legislatura.

19.7.08

Los monstruos

Hubo una vez una muchacha que se fue a acostar perturbada por el pedido de Lord Byron: escribir un texto de horror. Era una noche tormentosa y en Italia. Y esa muchacha soñó con un monstruo, soñó que un doctor -en su obsesión de dar vida a la nada- creaba esa criatura letal, un bruto sin alma y sin seso.
Así nació el "Frankestein" en 1816, de la pluma de Mary Shelley, la mujer del poeta romántico inglés Percy B. Shelley.
Y hubo, después, otros monstruos literarios, surgidos de la imaginación. Charles Nodier escribió "El Vampiro"; el irlandés Sheridan Le Fanu escribió "Carmilla", una historia de vampiras lesbianas; Edgar Allan Poe inventó un gorila asesino; Gastón Leroux, aquel "fantasma" que, en la Opera de París, fue capaz hasta de soltar la araña mientras odiaba a todos menos a la muchacha que quería hacer triunfar como soprano.
Robert Louis Stevenson creó aquel Míster Hyde, el "alter ego" del doctor Jekyll, que con el simple expediente de beber una pócima, se transformaba y salía a la calle a llevar a cabo sus tropelías.
Casi a finales del siglo XIX, un oscuro oficinista irlandés que se llamaba Bram Stoker, sorprende con su "Drácula", que toma de la historia real. Ese Vlad Dracul, conde rumano con toda una leyenda de matanzas y torturas a los turcos, se convierte, de ser un adalid de la causa cristiana, en ese monstruo que vagaba por la eternidad, viviendo de la sangre de los humanos. Fue un best-seller tan impresionante que el cine se ocupó de él en incontables veces y Bela Lugosi, un actor de segunda, se hizo célebre interpretando al Conde, que volvía de las tinieblas.
Ya en el siglo XX, un escritor norteamericano llamado Richard Matheson, escribió "Soy Leyenda", una novela estremecedora que cuenta un mundo donde todos los humanos, menos uno, se han convertido en vampiros.
H.P. Lovecraft, un hombre excéntrico y raro, dejó a sus lectores infinidad de textos donde el horror se trasluce a través de una civilización de seres monstruosos, especies de aves que viven en las catacumbas del mundo y que, alguna vez, ocuparon éste. Acechan, quieren volver...Este horror intelectual que producen los textos de Lovecraft tiene fans en todo el mundo.
Pero de quienes nos debemos cuidar es de los monstruos que tienen carnadura humana, aquellos que toman el poder y cometen las más horribles herejías. Los pueblos siempre han sucumbido por el accionar de estos monstruos y no por los otros, que nunca han podido salir de la carcaza del cerebro de los que los han creado literariamente.
!Cuidémonos de los que nos avasallan aquí! !De los arrogantes, de los soberbios, de los mesiánicos, de los omnipotentes! !Estos son los verdaderamente peligrosos, los que no necesitan de la literatura para convertirse en lo monstruosos que son!

ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007 fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES".

6.7.08

El gato de Poe

En mi ciclo radial de los días domingos, hablo de muchas cosas; algunas, curiosas, otras son anécdotas personales, en fin, es el chamuyo de los que, ya, tenemos algunos años y hemos vivido con cierta intensidad.
Este domingo hablé sobre Edgar Allan Poe, ese extraordinario escritor que escribió los más notables cuentos de horror, fue un poeta formidable y un tipo de una existencia patética.
¿Por qué titulé "El gato de Poe"? Porque a todos los que amamos a los gatos, les va a conmover esta historia que tiene, como protagonista, al célebre escritor y a su esposa Virginia, una muchacha que lo amó mucho, que era su prima, y que fue la única que contuvo a Poe en sus terribles excesos.
¿Vieron que, siempre, en la vida de todo hombre, hay una mujer que sirve para ponerle límites? Casi siempre es una, casi siempre es la más impensada, casi siempre es la horma del zapato...
Mientras escribo esto, recuerdo a la negra de Baudelaire, aquella negra de la Martinica, la única con la que el poeta francés se sentía a gusto y hacía el amor como nunca. La negra de Baudelaire tiene mucho que ver con esta Virginia Clemm, la esposa de Poe.
La pareja vivió once años juntos hasta que la tuberculosis, temida enfermedad de aquella época, la mató, cuando, apenas, tenía 24 años. En esos once años, pasaron las vicisitudes más extremas; dicen los biógrafos de Poe que los socorrían los vecinos para que no murieran de hambre.
Y aquí viene lo que más me enternece de esta historia. El gran poeta había estudiado en la Academia Militar de West Point, donde su carácter díscolo no congenió y fue expulsado de dicha Academia. Pero le había quedado el capote militar y cuando Virginia quedó postrada, en cama, muriéndose, el escritor le colocaba encima su capote de West Point y...el gato, el gato negro de Poe, para que le diera calor...
!Qué extraordinario es este animal! !Qué dulce y sensible y qué útil! Virginia murió, pero llevándose el calor de este animalito que le abrigaba...
Poe, nunca pudo remediar esta pérdida. Se desbarrancó definitivamente, cuando su amada Virginia desapareció. Bebió más que nunca, se perdió más que nunca...
Hasta su muerte, en 1849, en Baltimore, cuando lo hallaron tirado sobre una vereda, totalmente intoxicado por el alcohol, usado por los canallas de siempre que lo embriagaron y le hacían votar en las elecciones locales, más de una vez...
Poe murió de neumonía, en una noche de gran frío. Tenía apenas 40 años y se iba, con él, uno de los más talentosos escritores que dio el mundo.
Honor a su genio (fue el inventor de la novela policial, entre otras cosas) y honor a ese gato, el gato de Poe, tan servicial y tan querible como toda su raza.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007 fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS."

20.6.08

Día de la Bandera

La primera vez que entré en la Universidad de Salamanca fue en 1977. Allí, en una placa de la entrada figura el nombre de Manuel Belgrano. Y en el aula donde daba clase Fray Luis de León (aquel que, luego de su prisión, volvió para decir: "como decíamos ayer...") me enteré que nuestro patriota había asistido, sentado en esos bancos rústicos de madera, cuando, apenas, era un joven inquieto, amante de las ideas de la Revolución Francesa.
Siempre sentí un gran respeto por este hombre, para mí el más transparente y honesto de los próceres de la Revolución de Mayo. Siempre me pareció que había una constante entre su vida y su obra y ese gesto de donar su sueldo para la construcción de escuelas y esa muerte silenciosa, en la más absoluta pobreza, me inspiran ternura y admiración. Además: !comparen la ilustración de este hombre con la de los dirigentes actuales! Dan ganas de tironearse los cabellos durante un buen largo rato.
Hay un episodio de la historia que lo rescato porque demuestra que imbéciles hubo siempre. Belgrano tenía la voz aflautada y un día San Martín ejercita la voz de mando y, después, se la pasa a Belgrano que era su segundo. Cuando Belgrano da la voz de mando, el Coronel Dorrego lanza una carcajada. San Martín lo llama al orden y le pide a Belgrano repita la acción. Y Dorrego vuelve a reírse. Entonces, San Martín lo retira de la fila y, posteriormente,se lo saca de encima y lo envía a Santiago del Estero.
La enemistad entre Dorrego y Belgrano fue para siempre. Ese Dorrego es el que Lavalle ordena fusilar en Navarro, tiempo después.
En sus últimos días,Manuel Belgrano fue asistido por amigos; tenía hidropesía y sífilis. Uno de los amigos que más lo ayudó, fue Armando Balbín, ancestro del doctor Ricardo Balbín,importante dirigente radical.
Dicen que Belgrano pagó sus consultas médicas con un reloj, único bien que le quedaba. También se dice que su lápida se hizo con un mármol de su casa. Nadie le dio bola a este revolucionario, que fue secretario de la Primera Junta, fundador de periódicos, conspicuo economista, ideólogo respetable y militar por necesidad.
Sus servicios a la Patria fueron muchos. Y en esos servicios, fue perdiendo su patrimonio familiar y no se dejó arredrar ni siquiera por la miseria.
Algunos idiotas lo creyeron homosexual, pero Belgrano tenía un par de hijos ilegales, fue amante, durante muchos años, de la cuñada de Rosas y vivió un romance con una joven tucumana que tenía un hijo suyo.
Pero estas son anécdotas, detalles de una existencia que destinó al deber de una causa y, a los cincuenta años, murió condoliéndose de los bolonquis que, como siempre, tuvo este ispa.
Pero por si todo lo que dije fuera poco, creó la bandera, ese símbolo que, ahora, nos distingue en el mundo entero. Y la creó a pesar de los burócratas de Buenos Aires que no querían lastimar los "sentimientos" de la metrópolis.
Como siempre, los doble discursos de los sinvergüenzas que silenciaron la figura de Belgrano y permitieron que se fuera de esta tierra en el mayor de los secretos.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS.)

11.6.08

De tilinguerías y otras yerbas

Los pueblos orientales se expresan con ideogramas. Los chinos escribían cosas como estas: "Llegas de mi país natal/debes saber lo que allí pasa, /¿han florecido bajo mi ventana/los ciruelos del invierno/estos últimos días?" (Wang Wei 699-759).
Esta simplicidad y esta belleza, la consiguen con esos signos que parecen laberínticos. Los japoneses escriben los famosos Haikus, que son 17 sílabas en su idioma. Un compendio de brevedad y, por supuesto, también de belleza.
Nosotros, en cambio, tenemos un idioma expansivo, lleno de adjetivos. Podemos utilizar, en un alarde de conocimiento del lenguaje, siete adjetivos por cada sustantivo, una riqueza infernal, un stock múltiple. Sin embargo, hay algunos que se ponen a escribir Haikus en nuestro idioma y en esas 17 sílabas no introducen un joraca, porque es imposible en el castellano (a no ser que balbuceemos) meter algo importante en esa cantidad de sílabas. No obstante, hay tilingos que lo hacen y hay otros tilingos que aplauden esas pelotudeces.
Lo mismo sucede con este "invento" (lo pongo entre comillas porque el texto breve ya estaba inventado desde la antigüedad) y, claro, han proliferado como las moscas en el verano. Es la moda. Todo el mundo se siente genial y se pone a decir "genialidades" en pocas líneas. El resultado (salvo algunas excepciones) es más de lo mismo. Uno sabe que si el texto comienza en blanco, terminará en negro. Uno sabe que ese genio ignorado nos querrá dar un golpe de efecto; uno sabe que a ese pichón de Leonardo se le ha ocurrido una ingeniosidad para cerrar su historia; uno sabe todo esto desde el título.
La poesía es la que más se presta para la tilinguería. En los recitales, aparecen muchachas hieráticas, con rostros de no haber ido bien al baño, y se leen todo un libro consistente en un par de sílabas por poema. !Carajo! ni Ungaretti ni Wang Wei consiguieron tamaña densidad lingüística...Y las caraduras se leen todo el libro mientras hay tres señores sentados en primera fila que atorran como la Bella Durmiente...
Y siempre queda bien leer a Paul Auster, a Saramago...
Después, están los libros de autoayuda. Un tipo, que los hace como si fueran empanadas, me golpeó el hombro y, condescendiente, me dijo: "muy buena su poesía" mientras seguía firmando libros en la Feria y había una cola de mujeres a la espera del milagro. El milagro, seguramente, consistía en que apareciera el "príncipe azul" y las colmara...Mientras tanto, allí está el libro del Fulano que vale como cincuenta mangos y nos entrega una llave al Paraíso Terrenal. "Muy buena su poesía, che"...me golpea el hombro mientras una veterana se le cuelga del brazo y le hace preguntas al oído...
Definición de tilingo/a en las letras: "sujeto que no sabe hacer ni los palotes, pero que en Clásica y Moderna, pasa por escritor consagrado"
!Hay que ver!

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de lengua inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007 fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES).

30.5.08

Una historia real

Estas son las cosas que me pueden. Ante tanta perversidad, ante tanta soberbia, ante tanto hijoputismo, aparecen estas historias que son como un bálsamo, como una fuente de agua fresca, a pesar de lo triste del caso y a pesar del infortunio de tantos seres humanos.
Cuántas veces, en el afán de filosofar, hemos pensado en la arbitrariedad de la vida, en la cadena de injusticias y falta de lógica de muchas de nuestras acciones, en el por qué unos son beneficiados con la dicha y otros, castigados con la desgracia.
Como le decía el viejo Blake al tigre, refiriéndose a Dios: "¿El que creó al cordero, te crea a ti?"
Esta historia me la contó un padre atribulado y, a la vez, emocionado. Este hombre tenía un hijo discapacitado. En una ocasión, pasaban por la cancha del club de barrio donde estaban jugando un partido de fútbol. Su hijo, Facundo, le preguntó si lo dejarían jugar; el padre sabía que era difícil debido a la discapacidad de su hijo, pero hizo el intento. Se metieron en la cancha y, al rato, vino un muchacho, con la cinta de capitán en el brazo, y le dijo a Facundo: "¿No querés estar como suplente, faltan quince minutos y perdemos 2 a 1?"
Facundo, exultante, se puso la camiseta transpirada que había dejado otro muchacho. Y faltando cinco minutos, su equipo empata el partido 2 a 2. Y !oh, sorpresa! en una jugada en el área rival, el referí cobra penal. El equipo de Facundo tenía la oportunidad de ganar el partido 3 a 2. Y ese mismo muchacho, con la cinta de capitán, sale de la cancha y le deja el lugar a Facundo para que éste patee el penal.
El padre sabía que sólo un milagro podría hacer que su hijo convirtiera el penal. Y el milagro se produjo. Facundo pateó un tirito suave (lo máximo que podía hacer) y el arquero contrario voló como si la pelota se fuera a meter en el ángulo superior derecho y el tirito le pasó por debajo de la pierna y se convirtió en gol.
Facundo, en su alegría, levantó los brazos mientras los veintidos jugadores lo vitoreaban. Era el héroe de la jornada.
Cuando llegó a su casa y le contó a su madre, ésta, rebosante de dicha, lo apretó contra su corazón. Facundo lloraba de contento.
Fue el último verano que estuvo entre nosotros. Al invierno siguiente, Facundo nos dejó y debe estar en algún lugar del tiempo y el espacio, contando ese penal a quien lo quiera oír o, tal vez, protagonizando otras hazañas como esa.
Tal vez, esto no sea así, pero es lo que quisiera. Por una vez, la solidaridad humana congregó a veintidos almas para que Facundo pateara el penal de su vida y la pelota penetrara en el arco.
El otro día, observando un partido de chicos y viendo a tantos imbéciles (léase padres) insultar a sus propios hijos y a los hijos de los contrarios por una jugada invalidada o por un pifie en el juego, recordé, otra vez, la historia de Facundo. Y también me vino a la memoria esa arbitrariedad de la vida; cómo el padre de este chico discapacitado quisiera tenerlo a su lado, aunque errara mil penales. Y cómo aquellos que tienen hijos sanos, los degradan en público porque no jugaron como ellos querían.
Tenía razón el viejo William Blake: es muy perverso crear tigres y corderos, pero ¿para qué estamos nosotros sobre la tierra si no es para equilibrar las diferencias? ¿Para qué estamos?

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007 fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS."

23.5.08

!Viva la Patria!

Se acerca el 25 de mayo y se me infla el corazón de patriotismo. Me coloco la escarapela, me emociono ante las banderitas azul y blanca en las puertas de los taxis, me sumo a los desbordes sentimentales de aquellos que lanzan frases estruendosas sobre nuestro "ser nacional".
!Carajo! !Como para no emocionarse! Y luego, de secarme el llanto, y guardar el pañuelo, me pongo a pensar en toda la farsa del patrioterismo.
Y recuerdo que los alemanes se manducaron seis millones de personas con esto de la patria y de la raza aria. Y Stalin confinó en Siberia millones de tipos porque no habían comulgado con la "madrecita Rusia". Y, entre nosotros, desaparecieron miles de jóvenes bajo la consigna de "somos derechos y humanos". Y murieron centenares de pibes, congelados y sin saber por qué, porque a un hijo de puta se le ocurrió ir a "argentinizar" las islas Malvinas.
!Cuántas patrañas! !Cuánta demagogia de cuarta!
Dicen ser compatriotas tuyos, pero si te pueden pisar, te pisan. Ese colectivero que te cierra las puertas en las narices, ese empleadito de Banco que te da vuelta la cara, ese portero que te mira de arriba-abajo como si fueras el jorobado de notre dame, el que se quedó con tus ahorros, el que, todos los días, te garca con la inflación, son -en la realidad virtual- habitantes de tu mismo suelo y, por ende, tendrían que marchar, codo a codo, contigo, en la solidaria actitud de un paisano.
Pues, no es así. Vives en una selva y hay que disfrazarse de tigre, de chacal, de rata de pantano, de cualquier alimaña viva, para sobrevivir. !Qué tristeza!
De ese 25 de mayo, ya nos mienten de entrada todos los historiadores truchos que existen por ahí, lenguaraces y chantas, que se hacen la película con cosas que pasaron hace doscientos años.
Entonces, dicen que "el pueblo quiere saber de qué se trata" y el pueblo frente al Cabildo no llegaban a cien. Y dicen que llovía y estaban con paragüas cuando los paragüas valían cuatro reales cada uno (una fortuna) y venían importados de Londres. Nos hablan de French y Beruti que eran dos patoteros (parecidos a D´Elía). El premio a French, que era cartero, fue nombrarlo Coronel.
Mataron a Moreno, pero de eso no se habla. Ponderan a Dorrego, un imbécil que se permitió reírse de Belgrano porque éste tenía la voz aflautada. Y ya no había plata para construir escuelas...
En la actualidad, inflamado de patriotismo, el gobierno se traslada hasta !Salta! para celebrar el 25 de mayo. Cuando, en realidad, es un acontecimiento eminentemente porteño porque pasó en Buenos Aires y fue Buenos Aires el que le picó el boleto al Virrey. ¿Le tienen miedo a la Homilía de Bergoglio? ¿Tienen terror que Bergoglio, con su parsimonia y su cara de póker, los levante en peso? ¿Les diga la verdad en la cara?
Quiero el lugar donde vivo, donde me comporto honestamente y trabajo como un galeote. No necesito dar muestras de "patriotismo". Lo hago todos los días cuando laburo sin joder a nadie. Pero hay un montón de hijos de puta que deberían escribir 500 mil veces "soy patriota" y, luego, a patadas en el culo, habría que llevarlos hasta Luján y, más tarde, traerlos dentro de una bolsa de arpillera y arrojarlos al Riachuelo como desechos contaminantes denunciados por Greenpeace.
Empezando por los que tienen el poder, empezando por los que venden eso que dicen defender, no por treinta monedas de mierda, sino por millones de verdes que van a parar a sus grosas cuentas bancarias (en Suiza, por supuesto).
Pero, eso sí. !VIVA LA PATRIA!
Nunca está de más, para los turros, lanzar un grito argentino, claro, vibrante y falso.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007 fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS.)