29.6.07
La buena memoria
En esos discursos que dan vergüenza ajena, nuestro presidente, en un alarde más de su patoterismo infantil, dijo que el próximo 28 de octubre, desde Tierra del Fuego (¿Tierra del Fuego?)a Jujuy, las urnas "van a estar llenas de buena memoria".
Un santacruceño (que lo conoce bien) le contestó: "sí, presidente, ojalá tengamos buena memoria" y pasó a enumerar lo que deberíamos recordar todos.
Recordar, por ejemplo, que este buen señor se olvidó de los "derechos humanos" que tanto pregona y, durante la dictadura militar, se fue a hacer negocios a Santa Cruz, como abogado usurero. Esto le permitió la fortuna que, hoy, tiene. Más de 25 propiedades declaradas en el sur y otro tanto en poder de testaferros.
Ojalá recordemos -dice este memorioso santacruceño- que fue un gobernador menemista, que votó a Menem en 1989, que hizo lobby en el Congreso para que se votaran las leyes de privatización de YPF y de hidrocarburos, que respaldó la reelección presidencial en 1995; que, junto a su esposa Cristina, fueron entusiastas partidarios de reformar la Constitución, en 1994, para permitirle la reelección a Menem y para que le diera una excusa y hacer lo mismo en Santa Cruz.
Que en su provincia, hizo lo mismo que Menem. Consiguió la reelección, creó una Corte que le fuera adicta, manejó a los jueces, asfixió a la prensa y vivió gracias a las regalías petrolíferas que le enviaba "su jefe político desde Buenos Aires".
Ojalá recordemos -sigue diciendo este memorioso- que en el 2001, este señor defendía la Convertibilidad y decía que, salir de ella, sería "un error catastrófico".
Como funcionario público, multiplicó de modo impresionante su patrimonio y además se abstuvo de presentar declaraciones juradas que nunca, por otra parte, le reclamaron.
Que la "Argentina del pasado" de la que habla, estaba integrada por él y muchos de sus ministros y funcionarios. Scioli fue funcionario de Menem y Duhalde; Alberto Fernández fue legislador de Cavallo y superintendente de seguros del menemismo, Martín Redrado, presidente del Banco Central, fue funcionario económico menemista, Aníbal Fernández, prófugo de la justicia, fue ministro de Duhalde y de Ruckauf en la provincia, Ginés González García fue ministro de Duhalde, Miguel Angel Pichetto apologista del menemismo, ahora presidente del bloque de senadores, etc. etc. etc.
Como vemos, este santacruceño de muy buena memoria, puntualiza una serie de actos y acciones del pasado, de los cuales el presidente parece haberse olvidado.
En un país como la Argentina, donde la desmemoria es una constante, pueden supervivir estos personajes nefastos, siempre encaramados en el poder de turno.
Ojalá, algún día, recuperemos la memoria en serio...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
Un santacruceño (que lo conoce bien) le contestó: "sí, presidente, ojalá tengamos buena memoria" y pasó a enumerar lo que deberíamos recordar todos.
Recordar, por ejemplo, que este buen señor se olvidó de los "derechos humanos" que tanto pregona y, durante la dictadura militar, se fue a hacer negocios a Santa Cruz, como abogado usurero. Esto le permitió la fortuna que, hoy, tiene. Más de 25 propiedades declaradas en el sur y otro tanto en poder de testaferros.
Ojalá recordemos -dice este memorioso santacruceño- que fue un gobernador menemista, que votó a Menem en 1989, que hizo lobby en el Congreso para que se votaran las leyes de privatización de YPF y de hidrocarburos, que respaldó la reelección presidencial en 1995; que, junto a su esposa Cristina, fueron entusiastas partidarios de reformar la Constitución, en 1994, para permitirle la reelección a Menem y para que le diera una excusa y hacer lo mismo en Santa Cruz.
Que en su provincia, hizo lo mismo que Menem. Consiguió la reelección, creó una Corte que le fuera adicta, manejó a los jueces, asfixió a la prensa y vivió gracias a las regalías petrolíferas que le enviaba "su jefe político desde Buenos Aires".
Ojalá recordemos -sigue diciendo este memorioso- que en el 2001, este señor defendía la Convertibilidad y decía que, salir de ella, sería "un error catastrófico".
Como funcionario público, multiplicó de modo impresionante su patrimonio y además se abstuvo de presentar declaraciones juradas que nunca, por otra parte, le reclamaron.
Que la "Argentina del pasado" de la que habla, estaba integrada por él y muchos de sus ministros y funcionarios. Scioli fue funcionario de Menem y Duhalde; Alberto Fernández fue legislador de Cavallo y superintendente de seguros del menemismo, Martín Redrado, presidente del Banco Central, fue funcionario económico menemista, Aníbal Fernández, prófugo de la justicia, fue ministro de Duhalde y de Ruckauf en la provincia, Ginés González García fue ministro de Duhalde, Miguel Angel Pichetto apologista del menemismo, ahora presidente del bloque de senadores, etc. etc. etc.
Como vemos, este santacruceño de muy buena memoria, puntualiza una serie de actos y acciones del pasado, de los cuales el presidente parece haberse olvidado.
En un país como la Argentina, donde la desmemoria es una constante, pueden supervivir estos personajes nefastos, siempre encaramados en el poder de turno.
Ojalá, algún día, recuperemos la memoria en serio...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
26.6.07
Acción y Reacción
Tipos como Kirchner crean a tipos como Macri. La soberbia y la estupidez de este presidente (así con minúscula) provocador de cuarta categoría y que demuestra, a cada paso, su mediocridad y su carencia de todo, hace que prolifere un sujeto como Macri, especulador, astuto, buen comerciante y, seguramente, con una visión muy clara con respecto a sus intereses.
El poder de la ciudad de Buenos Aires en manos de Macri, será más de lo mismo. Porque, en la reunión de mañana, acordará con Kirchner (esa será su finalidad)y, en definitiva, como dicen lúcidamente muchos sectores de izquierda (menos aquellos "progre" que están, siempre, buscando acomodo) los dos son caras de una misma moneda.
En el fondo de toda esta historieta, que tiene a la Argentina como rehén de estos impresentables sujetos, se unen en un proyecto que intenta ser hegemónico y quedarse con todas las leches posibles de un país que sale de los marasmos con curiosa facilidad, pero que tiene sumido a su pueblo en la indigencia y en la falta de futuro desde hace décadas.
El "progresismo" de Kirchner no es tal; no tienen planes, no tienen ideas, sólo demagogia barata, patoterismo y una caja respetable. Esta caja compra conciencias a diario; de allí la cantidad de "panqueques" que se pasan, con llamativa facilidad, al oficialismo.
El proyecto de Macri será, sin duda, privatizar todo lo que pueda, darle la cultura a manos mercachifles, y encarar algo que sea elitista y beneficie a sus amigotes de la Recoleta. No le veo otro futuro que esto.
Pero creer que Filmus (ese tontito engolado) era mejor que Macri, sólo puede entrar en los cerebros calenturientos de una izquierda ingenua o no tanto; encima, acompañado por un banquero marxista, extraña combinación de un tipo que apoyó el "corralito" urdido por Cavallo.
Todo es un cambalache en la Argentina; mientras tanto, la sociedad se pone cada día más violenta, matan a las personas por nada, cometen desmanes donde se agrede a todo un barrio, la droga hace estragos en todos los rincones, no hay energía y esto es paradojal: un gobierno que habla de productividad y las empresas no pueden producir porque les restringen la ENERGIA. Todo es así entre nosotros, el reino de la improvisación y de este sinvergüencismo de dirigentes (¿de dónde salen estos tipos?) que sólo roban, roban, roban...
Las palabras, entre nosotros, ya están de más...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones con premios nacionales e internacionales)
El poder de la ciudad de Buenos Aires en manos de Macri, será más de lo mismo. Porque, en la reunión de mañana, acordará con Kirchner (esa será su finalidad)y, en definitiva, como dicen lúcidamente muchos sectores de izquierda (menos aquellos "progre" que están, siempre, buscando acomodo) los dos son caras de una misma moneda.
En el fondo de toda esta historieta, que tiene a la Argentina como rehén de estos impresentables sujetos, se unen en un proyecto que intenta ser hegemónico y quedarse con todas las leches posibles de un país que sale de los marasmos con curiosa facilidad, pero que tiene sumido a su pueblo en la indigencia y en la falta de futuro desde hace décadas.
El "progresismo" de Kirchner no es tal; no tienen planes, no tienen ideas, sólo demagogia barata, patoterismo y una caja respetable. Esta caja compra conciencias a diario; de allí la cantidad de "panqueques" que se pasan, con llamativa facilidad, al oficialismo.
El proyecto de Macri será, sin duda, privatizar todo lo que pueda, darle la cultura a manos mercachifles, y encarar algo que sea elitista y beneficie a sus amigotes de la Recoleta. No le veo otro futuro que esto.
Pero creer que Filmus (ese tontito engolado) era mejor que Macri, sólo puede entrar en los cerebros calenturientos de una izquierda ingenua o no tanto; encima, acompañado por un banquero marxista, extraña combinación de un tipo que apoyó el "corralito" urdido por Cavallo.
Todo es un cambalache en la Argentina; mientras tanto, la sociedad se pone cada día más violenta, matan a las personas por nada, cometen desmanes donde se agrede a todo un barrio, la droga hace estragos en todos los rincones, no hay energía y esto es paradojal: un gobierno que habla de productividad y las empresas no pueden producir porque les restringen la ENERGIA. Todo es así entre nosotros, el reino de la improvisación y de este sinvergüencismo de dirigentes (¿de dónde salen estos tipos?) que sólo roban, roban, roban...
Las palabras, entre nosotros, ya están de más...
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones con premios nacionales e internacionales)
12.6.07
Dos casos
!Quién duda que la justicia argentina es un mamarracho! Como es el país, país que no aprende de las lecciones de la historia y comete, siempre, las mismas torpezas. "Torpezas" es un formidable eufemismo para cubrir palabras como "imbecilidad", "horrores" "corruptelas de todo tipo", "superficialidad manifiesta", "hipocresía", "demagogia" y "oportunismo".
La Argentina es uno de los pocos países que tropieza, dos veces, con la misma piedra. Producto de gobiernos que no son serios, que se manejan bajo la corrupción y la indolencia, que aplican ese viejo lema que dice que el pueblo "es un niño enfermo, bobo y esquematizado".
No se puede creer lo que está sucediendo en estos dos casos resonantes: el del crimen de la señora García Belsunce y en el asesinato de Nora Dalmasso, los dos hechos sucedidos en familias de clase media alta, en lugares supuestamente seguros y residenciales y los dos con un grado de impunidad y soberbia (que es lo que otorga el poder) inauditos, en cualquier lugar del Planeta, menos entre nosotros.
La cantidad de aves negras (perdón, quise decir abogados) embarrando los acontecimientos, cambiando de mano en mano, con declaraciones cada vez más ambiguas y eufemísticas y los medios de comunicación, de una hipocresía e infamia sin precedentes, desnudando bajezas, miserias íntimas que, luego, se contradicen y así hasta el infinito...
Da asco asistir a este verdadero show de mentiras, ocultamientos, dudoso humor, conventillo de cuarta. Y lo que es peor (una constante en el país) que, siempre, se investiga a la víctima y, al final, es ésta la que sale culpable como pasa con esta pobre mujer, Nora Dalmasso, a la que le endilgaron cualquier cosa sin prueba ni fundamento alguno.
Creo que, entre nosotros, se ha perdido todo nivel. Somos cada vez más vulgares y, como siempre digo, es muy difícil volver de la vulgaridad; es un proceso sin retorno, es fruto de la decadencia, de la mediocridad, de la falta de escuela. De años y años sumergidos en el populismo, en la canallada, en la "piolada" argentina. Lamentablemente, las cosas van de peor en peor y nadie saca a relucir su palabra rectora, su ejemplo moral y ético contundente. Por el contrario, la falta de escrúpulos, el mercantilismo exacerbado, la estupidez que logra ratings impresionantes, son caras de una misma moneda: un país que ha perdido la brújula desde hace mucho tiempo y no aparece ningún capitán de barco que señale el rumbo correcto.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
La Argentina es uno de los pocos países que tropieza, dos veces, con la misma piedra. Producto de gobiernos que no son serios, que se manejan bajo la corrupción y la indolencia, que aplican ese viejo lema que dice que el pueblo "es un niño enfermo, bobo y esquematizado".
No se puede creer lo que está sucediendo en estos dos casos resonantes: el del crimen de la señora García Belsunce y en el asesinato de Nora Dalmasso, los dos hechos sucedidos en familias de clase media alta, en lugares supuestamente seguros y residenciales y los dos con un grado de impunidad y soberbia (que es lo que otorga el poder) inauditos, en cualquier lugar del Planeta, menos entre nosotros.
La cantidad de aves negras (perdón, quise decir abogados) embarrando los acontecimientos, cambiando de mano en mano, con declaraciones cada vez más ambiguas y eufemísticas y los medios de comunicación, de una hipocresía e infamia sin precedentes, desnudando bajezas, miserias íntimas que, luego, se contradicen y así hasta el infinito...
Da asco asistir a este verdadero show de mentiras, ocultamientos, dudoso humor, conventillo de cuarta. Y lo que es peor (una constante en el país) que, siempre, se investiga a la víctima y, al final, es ésta la que sale culpable como pasa con esta pobre mujer, Nora Dalmasso, a la que le endilgaron cualquier cosa sin prueba ni fundamento alguno.
Creo que, entre nosotros, se ha perdido todo nivel. Somos cada vez más vulgares y, como siempre digo, es muy difícil volver de la vulgaridad; es un proceso sin retorno, es fruto de la decadencia, de la mediocridad, de la falta de escuela. De años y años sumergidos en el populismo, en la canallada, en la "piolada" argentina. Lamentablemente, las cosas van de peor en peor y nadie saca a relucir su palabra rectora, su ejemplo moral y ético contundente. Por el contrario, la falta de escrúpulos, el mercantilismo exacerbado, la estupidez que logra ratings impresionantes, son caras de una misma moneda: un país que ha perdido la brújula desde hace mucho tiempo y no aparece ningún capitán de barco que señale el rumbo correcto.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
5.6.07
Una novela
Entre mis tareas (cada vez más numerosas) y mi falta de tiempo y esa sensación de que, nunca, se podrá uno detener un instante porque, siempre, hay algo más para hacer, estuve leyendo una novela policial que se titula: "Los rojos Redmayne" y que publicó, en su momento, "El Séptimo Círculo" y que, ahora, la leí publicada por la editorial Bruguera en su colección: "El Club del Misterio".
La novela es larga, pero es interesante por el clima de suspenso y misterio que fabrica el autor aunque el final no deje demasiado para el asombro porque, de alguna manera, se viene insinuando desde páginas atrás.
Pero lo que quería comentar es que el autor de esta novela y otras es Eden Phillpotts, un escritor nacido en la India, que llegó jovencito a Inglaterra y que se puso a escribir, primero, novelas costumbristas para, luego, dedicarse a la literatura policial en donde consiguió algunos títulos interesantes.
También recordé, mientras lo leía, que a este escritor lo traduje, en su momento, como poeta, cuando preparé una Antología de Poesía Inglesa para la editorial Andrómeda.
Y si bien esta Antología aún no se publicó, allí hay algunos textos de Phillpotts que merecen leerse en su condición de poeta.
Estas sorpresas son comunes en la literatura policial, donde muchos prestigiosos intelectuales se le acercaron; a veces, escondidos tras un seudónimo; otras, como es el caso de Phillpotts, con su nombre verdadero. Allí encontraremos a Nicholas Blake, seudónimo de un gran poeta irlandés llamado Cecil Day Lewis. Recordemos que Blake tiene un clásico en el género como "La bestia debe morir".
Y allí encontraremos a Wilkie Collins, a Charles Dickens, a Anton Chejov, a Boris Vian, a William Faulkner, que se dedicaron, con más o menos intesidad, a escribir textos policiales. !Y qué decir del gran Chesterton, al que le debemos la creación de ese personaje encantador que es el Padre Brown!
Nunca hay que subestimar los géneros literarios. No hay divisiones entre lo que algunos consideran "culto" o "serio" y lo que es literatura popular. ¿Quién puede establecer esta división? ¿Es más poeta el que escribe un libro de poemas a aquel que se dedica, de lleno, a la canción? Entre nosotros, Homero Manzi jamás escribió un libro; ¿es, acaso, menos poeta que Banchs que, sí, los escribió?
El género policial tiene formidables escritores que, en su momento, se acercaron y escribieron lo suyo. Ha habido, en esa nómina, intelectuales de fuste, pensadores, filósofos, historiadores, filólogos. Todos hicieron un aporte al género y el género recibió a todos y se constituyó, en una época, en un "boom" de la literatura popular.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
La novela es larga, pero es interesante por el clima de suspenso y misterio que fabrica el autor aunque el final no deje demasiado para el asombro porque, de alguna manera, se viene insinuando desde páginas atrás.
Pero lo que quería comentar es que el autor de esta novela y otras es Eden Phillpotts, un escritor nacido en la India, que llegó jovencito a Inglaterra y que se puso a escribir, primero, novelas costumbristas para, luego, dedicarse a la literatura policial en donde consiguió algunos títulos interesantes.
También recordé, mientras lo leía, que a este escritor lo traduje, en su momento, como poeta, cuando preparé una Antología de Poesía Inglesa para la editorial Andrómeda.
Y si bien esta Antología aún no se publicó, allí hay algunos textos de Phillpotts que merecen leerse en su condición de poeta.
Estas sorpresas son comunes en la literatura policial, donde muchos prestigiosos intelectuales se le acercaron; a veces, escondidos tras un seudónimo; otras, como es el caso de Phillpotts, con su nombre verdadero. Allí encontraremos a Nicholas Blake, seudónimo de un gran poeta irlandés llamado Cecil Day Lewis. Recordemos que Blake tiene un clásico en el género como "La bestia debe morir".
Y allí encontraremos a Wilkie Collins, a Charles Dickens, a Anton Chejov, a Boris Vian, a William Faulkner, que se dedicaron, con más o menos intesidad, a escribir textos policiales. !Y qué decir del gran Chesterton, al que le debemos la creación de ese personaje encantador que es el Padre Brown!
Nunca hay que subestimar los géneros literarios. No hay divisiones entre lo que algunos consideran "culto" o "serio" y lo que es literatura popular. ¿Quién puede establecer esta división? ¿Es más poeta el que escribe un libro de poemas a aquel que se dedica, de lleno, a la canción? Entre nosotros, Homero Manzi jamás escribió un libro; ¿es, acaso, menos poeta que Banchs que, sí, los escribió?
El género policial tiene formidables escritores que, en su momento, se acercaron y escribieron lo suyo. Ha habido, en esa nómina, intelectuales de fuste, pensadores, filósofos, historiadores, filólogos. Todos hicieron un aporte al género y el género recibió a todos y se constituyó, en una época, en un "boom" de la literatura popular.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
30.5.07
Los silencios
Decía, el otro día, en un Editorial del diario "La Ciudad" de Avellaneda (en donde trabajo desde hace casi treinta años) que las autoridades nacionales siguen haciéndose las desentendidas de los graves problemas que padece el país. Entonces, se llaman a silencio; silencio que, por otra parte, es artero, cínico y malintencionado.
La Argentina está llena de silencios infames. Durante el Proceso Militar, la mayoría de la población junto con los militares que habían asaltado el poder, se hacían los distraídos de los serios sucesos que aquí ocurrían. Los muertos y desaparecidos de la dictadura militar contaron con el silencio cómplice de muchos compatriotas.
Y sigue ocurriendo en la llamada "democracia" donde el gobierno de Kirchner, se silencia y no da su palabra ante la ola de crímenes urbanos y suburbanos, ante los graves episodios de violencia como los de la estación Constitución, ante los desórdenes e incidentes en las canchas de fútbol, en los problemas de los docentes en Santa Cruz, ante el colapso generalizado de falta de gas, energía, caos en el transporte público, en el tránsito, en los hospitales, en las escuelas, etc.
Así es muy fácil gobernar. Desentendiéndose de los graves problemas que atraviesa la población, que ante el intenso frío no tiene gas, que le cortan la luz en cualquier momento y a cualquier hora, que no tiene una educación que sirva para sus hijos, que no puede ir a los hospitales porque la espera es monstruosa y que no puede salir tranquila a la calle porque la asaltan y la matan.
Esto no es ficción ni realidad virtual; es una verdad de a puños. Entonces ¿de qué vale la reserva monetaria de la que se jacta el gobierno si aquí no hay política de Estado ni se solucionan los padecimientos de la gente?
No mintamos más.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
La Argentina está llena de silencios infames. Durante el Proceso Militar, la mayoría de la población junto con los militares que habían asaltado el poder, se hacían los distraídos de los serios sucesos que aquí ocurrían. Los muertos y desaparecidos de la dictadura militar contaron con el silencio cómplice de muchos compatriotas.
Y sigue ocurriendo en la llamada "democracia" donde el gobierno de Kirchner, se silencia y no da su palabra ante la ola de crímenes urbanos y suburbanos, ante los graves episodios de violencia como los de la estación Constitución, ante los desórdenes e incidentes en las canchas de fútbol, en los problemas de los docentes en Santa Cruz, ante el colapso generalizado de falta de gas, energía, caos en el transporte público, en el tránsito, en los hospitales, en las escuelas, etc.
Así es muy fácil gobernar. Desentendiéndose de los graves problemas que atraviesa la población, que ante el intenso frío no tiene gas, que le cortan la luz en cualquier momento y a cualquier hora, que no tiene una educación que sirva para sus hijos, que no puede ir a los hospitales porque la espera es monstruosa y que no puede salir tranquila a la calle porque la asaltan y la matan.
Esto no es ficción ni realidad virtual; es una verdad de a puños. Entonces ¿de qué vale la reserva monetaria de la que se jacta el gobierno si aquí no hay política de Estado ni se solucionan los padecimientos de la gente?
No mintamos más.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
20.5.07
¿Lunares o verrugas?
El economista Pablo Broder disertó en el Rotary Club de Avellaneda; supusimos que daría un pantallazo sobre la realidad económica del país, pero, en verdad, Broder se limitó poco a la economía aunque señaló algunas dificultades próximas y se centró más que nada en lo político, donde cargó muy fuerte contra el gobierno de Kirchner.
Entre las cosas que marcó, está el problema de la propia provincia del Presidente -Santa Cruz- la corrupción que saltó en la empresa Skanska, el avance sobre la magistratura, la descalificación permanente a la oposición, la complicidad de los medios de comunicación, los fondos reservados, la poca transparencia en el manejo de la cosa pública y el tema del INDEC, que ha superado todo análisis racional.
Broder señaló la falta de seguridad jurídica que conspira contra las inversiones y dijo que China y la India son los dos países que están recibiendo mayor ayuda de los inversionistas.
También sorprendió el dato de que exportamos toneladas de soja e importamos containers !llenos de celulares!
Dentro de América Latina, figuramos en el noveno lugar, detrás de países como Chile, Brasil, Colombia, México y algunos de Centro América.
Todo esto y mucho más dijo el orador en la casi hora de exposición.Fue, sin duda, muy crítico, pero su análisis me pareció correcto. En definitiva: dijo lo mismo que vengo diciendo en mis editoriales del diario, donde critico esta gestión casi desde el inicio.
El autoritarismo del Presidente,su hegemónico modo de manejar la cosa pública, su prepotencia y su falta de diálogo con todos los sectores, hacen que el país esté como en vilo,sentado solamente sobre la bonanza económica que, como expuso Broder, no es tal si la comparamos con otras naciones del continente.
La protesta social, que se está haciendo oír y muy fuerte, puede ser un detonante muy serio para el gobierno.Da la impresión que comienzan a desbordarse muchos temas que, o estaban ocultos o comenzaron a salir a la luz, con virulencia.
También comentó Broder que los medios de comunicación, muy cómplices en general con el gobierno, están empezando a decir algunas cosas.
Fue una noche anti-kirchnerista. Y la concurrencia lo escuchó con respeto más allá de la ideología que puede profesar cada uno.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
Entre las cosas que marcó, está el problema de la propia provincia del Presidente -Santa Cruz- la corrupción que saltó en la empresa Skanska, el avance sobre la magistratura, la descalificación permanente a la oposición, la complicidad de los medios de comunicación, los fondos reservados, la poca transparencia en el manejo de la cosa pública y el tema del INDEC, que ha superado todo análisis racional.
Broder señaló la falta de seguridad jurídica que conspira contra las inversiones y dijo que China y la India son los dos países que están recibiendo mayor ayuda de los inversionistas.
También sorprendió el dato de que exportamos toneladas de soja e importamos containers !llenos de celulares!
Dentro de América Latina, figuramos en el noveno lugar, detrás de países como Chile, Brasil, Colombia, México y algunos de Centro América.
Todo esto y mucho más dijo el orador en la casi hora de exposición.Fue, sin duda, muy crítico, pero su análisis me pareció correcto. En definitiva: dijo lo mismo que vengo diciendo en mis editoriales del diario, donde critico esta gestión casi desde el inicio.
El autoritarismo del Presidente,su hegemónico modo de manejar la cosa pública, su prepotencia y su falta de diálogo con todos los sectores, hacen que el país esté como en vilo,sentado solamente sobre la bonanza económica que, como expuso Broder, no es tal si la comparamos con otras naciones del continente.
La protesta social, que se está haciendo oír y muy fuerte, puede ser un detonante muy serio para el gobierno.Da la impresión que comienzan a desbordarse muchos temas que, o estaban ocultos o comenzaron a salir a la luz, con virulencia.
También comentó Broder que los medios de comunicación, muy cómplices en general con el gobierno, están empezando a decir algunas cosas.
Fue una noche anti-kirchnerista. Y la concurrencia lo escuchó con respeto más allá de la ideología que puede profesar cada uno.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
15.5.07
Entre la salud y la enfermedad
Hablaré un poco de la salud física y, también, de la enfermedad física. Porque los otros males, los del alma, son, creo, mucho más comunes y menos visibles que estos.
Los tiempos que corren tienen de los dos, pero seguramente las enfermedades del espíritu suelen esconderse en los arcones, en los viejos rincones de las casas y, a veces, se está muy enfermo y el que lo padece no lo sabe.
Las comunidades modernas están enfermas de soledad, de desamor, de falta de solidaridad. Están enfermas de soberbia, de estupidez, de afán de protagonismo, de banalidad, de apariencia, de indolencia. Estas son algunas de las enfermedades interiores que el hombre intenta disfrazar con eufemismos, con cháchara hueca o con ominosos olvidos.
Pero quiero hablar de la otra, de la enfermedad física. La salud es un bien invalorable, se dice desde los tiempos antiguos. Es una verdad de a puños. No es lo mismo transitar por la vida con buena salud o sin ella. Cuando un hombre está enfermo, es medio hombre. Pierde el sentido de trascendencia, se abandona a todo lo funesto, se vuelve patético e indefenso.
Por eso, causa pena observar esas salas de espera donde están los "pacientes", aguardando, muchos de ellos, por esa medicina milagrosa, por esa palabra que dice el médico y sirve para levantar el ánimo. A veces, el diagnóstico es a cara y cruz. A veces, salva y, otras, hunde. La medicina actual tiene infinitos caminos para develar los misterios de la enfermedad. Y en esos estudios que suelen realizarse, el resultado tiene dos caras.
Es importante que concurramos a los médicos, que no le prestemos atención a la infinidad de charlatanes que lucran con medicinas "alternativas" ni pensemos, tontamente, que aparecerá la pócima salvadora. Sólo se trata de aplicar el sentido común.
No es bueno estar enfermo, padecer de dolencias, tener la incertidumbre de cómo se resolverá el tema de nuestra salud; no es bueno tener achaques, sentirse disminuido físicamente, penar por los consultorios sin alcanzar el bienestar.
Por lo tanto, es importante la tarea preventiva, anticipar los males, desechar las sorpresas no deseadas.
Mientras consigamos que nuestro cuerpo responda con eficacia a las contingencias de la vida diaria, mientras sintamos que su respuesta es, al menos, coherente y positiva, mientras la plenitud de nuestro cuerpo nos permita desarrollar a la perfección nuestra vida, habremos alcanzado esa felicidad que no pasa, como creen algunos, en bolsillos repletos y sí pasa por estar en armonía con nosotros mismos.
Desde luego, cuerpo y mente son una sola cosa y aquello que, ya, los antiguos conocían a la perfección, debe ser el resultado de una vida vivida lo más intensa y agradablemente posible.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
Los tiempos que corren tienen de los dos, pero seguramente las enfermedades del espíritu suelen esconderse en los arcones, en los viejos rincones de las casas y, a veces, se está muy enfermo y el que lo padece no lo sabe.
Las comunidades modernas están enfermas de soledad, de desamor, de falta de solidaridad. Están enfermas de soberbia, de estupidez, de afán de protagonismo, de banalidad, de apariencia, de indolencia. Estas son algunas de las enfermedades interiores que el hombre intenta disfrazar con eufemismos, con cháchara hueca o con ominosos olvidos.
Pero quiero hablar de la otra, de la enfermedad física. La salud es un bien invalorable, se dice desde los tiempos antiguos. Es una verdad de a puños. No es lo mismo transitar por la vida con buena salud o sin ella. Cuando un hombre está enfermo, es medio hombre. Pierde el sentido de trascendencia, se abandona a todo lo funesto, se vuelve patético e indefenso.
Por eso, causa pena observar esas salas de espera donde están los "pacientes", aguardando, muchos de ellos, por esa medicina milagrosa, por esa palabra que dice el médico y sirve para levantar el ánimo. A veces, el diagnóstico es a cara y cruz. A veces, salva y, otras, hunde. La medicina actual tiene infinitos caminos para develar los misterios de la enfermedad. Y en esos estudios que suelen realizarse, el resultado tiene dos caras.
Es importante que concurramos a los médicos, que no le prestemos atención a la infinidad de charlatanes que lucran con medicinas "alternativas" ni pensemos, tontamente, que aparecerá la pócima salvadora. Sólo se trata de aplicar el sentido común.
No es bueno estar enfermo, padecer de dolencias, tener la incertidumbre de cómo se resolverá el tema de nuestra salud; no es bueno tener achaques, sentirse disminuido físicamente, penar por los consultorios sin alcanzar el bienestar.
Por lo tanto, es importante la tarea preventiva, anticipar los males, desechar las sorpresas no deseadas.
Mientras consigamos que nuestro cuerpo responda con eficacia a las contingencias de la vida diaria, mientras sintamos que su respuesta es, al menos, coherente y positiva, mientras la plenitud de nuestro cuerpo nos permita desarrollar a la perfección nuestra vida, habremos alcanzado esa felicidad que no pasa, como creen algunos, en bolsillos repletos y sí pasa por estar en armonía con nosotros mismos.
Desde luego, cuerpo y mente son una sola cosa y aquello que, ya, los antiguos conocían a la perfección, debe ser el resultado de una vida vivida lo más intensa y agradablemente posible.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
11.5.07
Las evasiones
Desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre, siempre necesitó éste de una puerta abierta, de un espacio libre, de un mundo distinto, de un paisaje que lo entretuviera y de juguetes que le obligaran a jugar y, así, escapar de la agobiante, de la mediocre realidad.
Las evasiones, entonces, no quedaron solamente limitadas a los encarcelados en las prisiones reales. Cada uno de nosotros es un prisionero, de diferentes prisiones, pero prisionero al fin.
Por eso, la literatura de evasión, por eso las interminables argucias humanas para distraerse; la guerra fue, en la antigüedad, el espectáculo de distracción que se inventó y a pesar de las masacres y a pesar de las vidas humanas que quedaban en los campos de batalla, el ser humano sentía que esa adrenalina despedida era lo mejor que podía pasarle para vencer a la opaca existencia, a la dramática realidad.
Los años pasaron, pasaron las civilizaciones y el hombre de hoy busca, desesperadamente, nuevas opciones para escapar. Todos los días, inventa artefactos, inventa cosas como el cine y la televisión, inventa las computadoras, el Internet, los juegos virtuales. El hombre se fabrica nuevas ventanas abiertas para poder evadirse.
Entre esas evasiones, están, hoy por hoy, los libros de autoayuda donde ciertos autores dan consejos, les dicen cómo deben proceder ante determinadas situaciones y todo eso sirve para quedarse fuera de la realidad por un rato e imaginarse que, a partir de esa lectura, podrán ser otros.
También están los programas televisivos donde cuentan las vidas ajenas y hacen vivir momentos que parecen señalados para uno, pero no. Todo es ficción, todo es falsa realidad.
Sin embargo, son los que más ratings tienen; son los más vistos y comentados. Como ese invento de "Gran Hermano", una densa y morosa exposición de vidas ociosas metidos en una casa y que nosotros observamos desde el sillón de nuestro living.
Son infinitas las maneras de querer vencer el hastío que propone la realidad. Un día, Oscar Wilde se encontró con un amigo que hacía mucho no veía y éste le contó una historia tan real y tan aburrida que Wilde le dijo: "Mira, por lo que me cuentas, sé que es la realidad, pero había una vez un hombre en un pueblito de pescadores que, mientras todos iban a pescar, él se quedaba; y a la noche, junto al fuego, cuando los pescadores le preguntaban: hoy ¿qué has visto?, él contaba que había visto una sirena peinándose, en el mar, sus cabellos verdes con peines de oro y, al otro día, ante la misma pregunta, él contaba que había andado por el bosque y había visto un fauno que bailaba al son de una flauta. Y los pescadores lo escuchaban...
Hasta que un día que fue al mar y vio a la sirena y, luego, fue al bosque y vio al fauno, por la noche cuando le preguntaron qué había visto, él contestó: "hoy no he visto nada".
Siempre la fantasía será más poderosa que la realidad; lo que sucede es que hay mundos fabricados que tienen más poesía, más belleza que otros.
Estos mundos fabricados por la TV o por los libros de autoayuda son tan o más mediocres que la propia realidad.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
Las evasiones, entonces, no quedaron solamente limitadas a los encarcelados en las prisiones reales. Cada uno de nosotros es un prisionero, de diferentes prisiones, pero prisionero al fin.
Por eso, la literatura de evasión, por eso las interminables argucias humanas para distraerse; la guerra fue, en la antigüedad, el espectáculo de distracción que se inventó y a pesar de las masacres y a pesar de las vidas humanas que quedaban en los campos de batalla, el ser humano sentía que esa adrenalina despedida era lo mejor que podía pasarle para vencer a la opaca existencia, a la dramática realidad.
Los años pasaron, pasaron las civilizaciones y el hombre de hoy busca, desesperadamente, nuevas opciones para escapar. Todos los días, inventa artefactos, inventa cosas como el cine y la televisión, inventa las computadoras, el Internet, los juegos virtuales. El hombre se fabrica nuevas ventanas abiertas para poder evadirse.
Entre esas evasiones, están, hoy por hoy, los libros de autoayuda donde ciertos autores dan consejos, les dicen cómo deben proceder ante determinadas situaciones y todo eso sirve para quedarse fuera de la realidad por un rato e imaginarse que, a partir de esa lectura, podrán ser otros.
También están los programas televisivos donde cuentan las vidas ajenas y hacen vivir momentos que parecen señalados para uno, pero no. Todo es ficción, todo es falsa realidad.
Sin embargo, son los que más ratings tienen; son los más vistos y comentados. Como ese invento de "Gran Hermano", una densa y morosa exposición de vidas ociosas metidos en una casa y que nosotros observamos desde el sillón de nuestro living.
Son infinitas las maneras de querer vencer el hastío que propone la realidad. Un día, Oscar Wilde se encontró con un amigo que hacía mucho no veía y éste le contó una historia tan real y tan aburrida que Wilde le dijo: "Mira, por lo que me cuentas, sé que es la realidad, pero había una vez un hombre en un pueblito de pescadores que, mientras todos iban a pescar, él se quedaba; y a la noche, junto al fuego, cuando los pescadores le preguntaban: hoy ¿qué has visto?, él contaba que había visto una sirena peinándose, en el mar, sus cabellos verdes con peines de oro y, al otro día, ante la misma pregunta, él contaba que había andado por el bosque y había visto un fauno que bailaba al son de una flauta. Y los pescadores lo escuchaban...
Hasta que un día que fue al mar y vio a la sirena y, luego, fue al bosque y vio al fauno, por la noche cuando le preguntaron qué había visto, él contestó: "hoy no he visto nada".
Siempre la fantasía será más poderosa que la realidad; lo que sucede es que hay mundos fabricados que tienen más poesía, más belleza que otros.
Estos mundos fabricados por la TV o por los libros de autoayuda son tan o más mediocres que la propia realidad.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
1.5.07
El Precinto 87
Muchos años atrás, llegó a mis manos un libro firmado por un tal Evan Hunter. Trataba sobre una escuela de artes y oficios en una zona marginal de los Estados Unidos y de los esfuerzos de un Profesor por encausar a esos alumnos que tenían severos problemas de conducta. El libro era aleccionador, estaba bien escrito, me interesó su historia y coincidía con el planteamiento del autor: sin conocimientos, sin aulas, es imposible mejorar la vida.
Ese libro se convírtió, luego, en una película que se llamó "Semillas de maldad".
Y ese Evan Hunter se transformó en un escritor de novelas policiales llamado Ed McBain, también llevado al cine por su invención del "Precinto 87" una comisaría de una ciudad ficticia llamada Isola (en realidad, es Nueva York) donde se plantean los distintos casos que se suceden allí y en el que tienen intervención una galería de detectives donde descuella Steve Carella (el que tiene una esposa ciega) Meyer Meyer (un judío simpático ) Anthony Parker y otros.
Las novelas de McBain son entretenídisimas, tienen el ritmo vertiginoso de la acción y cualquiera de sus títulos es sinónimo de lectura amena, sobre todo la que más me gusta: una novela llamada "Nocturno" que me regaló, una tarde en Madrid, mi amigo Fernando, en la versión original, en inglés. Me pareció estupenda. Tiempo después, se publicó en castellano.
Este Ed McBain es un italo-yanki que se llama Salvatore Lombino y que, siempre, se escondió bajo seudónimos distintos. Aunque este Ed McBain es el más conocido. Sus títulos más llamativos son: "!Cuidado con el Sordo!" un criminal astuto que provoca al Precinto llamando, periódicamente,por teléfono, burlándose, y volviendo frenéticos a los detectives. "Jack al acecho de la semilla", "En otro sitio de la ciudad", "Veneno" y la que, ya, cité: "Nocturno".
Como dije antes, muchos de estos títulos fueron llevados al cine.
El Precinto 87 (lugar donde se desenvuelve las tramas de estas novelas) revelan, con singular realismo, la vida dentro de una comisaría, con sus luces y sus sombras, y en ese entrecruzamiento de dramas y comedias, se va gestando la historia principal.
Es un buen antídoto para el aburrimiento y es un placer leer a McBain porque cierra con experimentado oficio sus libros.
Este escritor murió de cáncer en 1977 y fue el guionista del filme "Los Pájaros" que dirigió Alfred Hitchcock; la novela, como recordarán, es de la escritora inglesa (autora, también, de "Rebeca") Daphne Du Maurier.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
Ese libro se convírtió, luego, en una película que se llamó "Semillas de maldad".
Y ese Evan Hunter se transformó en un escritor de novelas policiales llamado Ed McBain, también llevado al cine por su invención del "Precinto 87" una comisaría de una ciudad ficticia llamada Isola (en realidad, es Nueva York) donde se plantean los distintos casos que se suceden allí y en el que tienen intervención una galería de detectives donde descuella Steve Carella (el que tiene una esposa ciega) Meyer Meyer (un judío simpático ) Anthony Parker y otros.
Las novelas de McBain son entretenídisimas, tienen el ritmo vertiginoso de la acción y cualquiera de sus títulos es sinónimo de lectura amena, sobre todo la que más me gusta: una novela llamada "Nocturno" que me regaló, una tarde en Madrid, mi amigo Fernando, en la versión original, en inglés. Me pareció estupenda. Tiempo después, se publicó en castellano.
Este Ed McBain es un italo-yanki que se llama Salvatore Lombino y que, siempre, se escondió bajo seudónimos distintos. Aunque este Ed McBain es el más conocido. Sus títulos más llamativos son: "!Cuidado con el Sordo!" un criminal astuto que provoca al Precinto llamando, periódicamente,por teléfono, burlándose, y volviendo frenéticos a los detectives. "Jack al acecho de la semilla", "En otro sitio de la ciudad", "Veneno" y la que, ya, cité: "Nocturno".
Como dije antes, muchos de estos títulos fueron llevados al cine.
El Precinto 87 (lugar donde se desenvuelve las tramas de estas novelas) revelan, con singular realismo, la vida dentro de una comisaría, con sus luces y sus sombras, y en ese entrecruzamiento de dramas y comedias, se va gestando la historia principal.
Es un buen antídoto para el aburrimiento y es un placer leer a McBain porque cierra con experimentado oficio sus libros.
Este escritor murió de cáncer en 1977 y fue el guionista del filme "Los Pájaros" que dirigió Alfred Hitchcock; la novela, como recordarán, es de la escritora inglesa (autora, también, de "Rebeca") Daphne Du Maurier.
ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales)
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