2.9.10

Premio "Santa Clara de Asís"

Fue muy buena la ceremonia donde me entregaron (junto a otras personas de los medios de comunicación)el Premio "Santa Clara de Asís".
El domingo 22 de agosto, por la tarde, concurrí, con toda mi familia, al Marriott Plaza Hotel, donde, en un salón bellísimo, se llevó a cabo el acto de premiación.
Fueron 37 estatuillas que se entregaron, a lo largo y ancho del país. Me emocionó ver a periodistas de Formosa, Jujuy, Catamarca, vestidos muy pobremente (como cuadra a una profesión que no da dinero, salvo para los sinvergüenzas y acomodados de turno)recibiendo el Premio.
Y me alegré mucho que me acompañaran algunos amigos entrañables como Tito Agosti, Pedro Gaeta, Haydee Breslav, Ana Beatriz Romasco, Ricardo Gandolfi con su familia, María Rosa Lema (mi querida amiga, compañera del recordado Juan Carlos Nigro)y otros colegas.
La señora Nora Colombo, presidenta de la Liga de Madre de Familia de la Diócesis Avellaneda-Lanús, fue la encargada de entregarme la estatuilla. Esta distinción la tomo como algo invalorable, que ambicionaba desde hacía tiempo y que considero (como se lo dije a ese santo varón, brillante y lúcido de Monseñor Rubén Oscar Frassia, Obispo de la Diócesis)merecida. No por pedantería sino por "prepotencia de trabajo" -como decía Roberto Arlt. Nadie ha escrito tanta cantidad de notas periodísticas, tantas columnas de opinión, tantas notas críticas sobre la realidad, a lo largo de tres décadas. Nadie.
Y así me lo hicieron saber en el salón, cuando me entregaron el Premio, mis amigos y colegas, que gritaron como "barrabravas", dando la nota escandalosa de la tarde.
He recibido con mucha alegría mensajes de felicitación del país y el exterior. Me escribieron mis amigos escritores desde España y todos se pusieron gozosos. ¿Será porque, siempre, me he comportado éticamente, que he dado mis opiniones con entera libertad de conciencia, que nunca lucré con mi pluma ni nunca busqué acomodarme como tantos oportunistas que andan por allí? ¿Será que no me vendo ni me venderé? ¿Y que siempre privilegiaré mi libertad y las de los demás, por sobre cualquier otra consideración?
No lo sé, pero hace bien que, de vez en cuando, te mimen en un país donde suele haber tanta ingratitud con la gente honesta.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007 fue nombrado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña. En el 2010, distinguido con el PREMIO "SANTA CLARA DE ASIS" en el rubro "Prensa").

16.8.10

Charlas con Raúl González Tuñón

Recuerdo cuando los sábados por la tarde, nos acercábamos con mi amigo Lubrano Zas (que vivía enfrente) a la casa de Raúl González Tuñón a saludarle y a charlar con él. Raúl era un hombre cordial, de buen trato; me apreciaba mucho y yo retribuía ese afecto, con respeto y admiración.
Era apasionante escuchar a Tuñón hablar sobre sus historias de vida. Había conocido a los más grandes poetas franceses, había sido amigo de César Vallejo, de Neruda, de Federico García Lorca.
"Una vez me fui a Chile por cinco días y me quedé cinco años" -me dijo, sonriente. Y esa trashumancia, ese vagabundeo, esa bohemia, caracterizaron, siempre, su poesía, llena de personajes funambulescos, de tabernas, de muelles, de mujeres "con boina azul".
!Qué poeta maravilloso! Da gusto poder escribir sobre él y recorrer sus libros luminosos. "La calle del agujero en la media" es, para mi gusto, de lo mejor que escribió. Y también sus poemas testimoniales, los que le dedicó a la Guerra Civil Española. Los barrios, los obreros, los bares, los amigos, están siempre presentes en la poesía de este eterno cantor.
"Juancito Caminador", su "alter ego", es una mezcla de humanismo y mundo recorrido.
En aquella casa de la calle Amenábar, en el barrio de Colegiales, me extasiaba escuchando a Raúl contar sus anécdotas. Una vez, recuerdo, me contó cómo había conocido a Carlos Gardel en el famoso barco italiano "Conterrosso". Y a Paul Eluard y los surrealistas, a su amigo Robert Desnos, asesinado por los nazis en un campo de concentración.
Otra vez me dijo, como disculpándose: "yo era un poeta lírico, los otros poemas los escribí por compromiso". Pero no fue así. Era bueno en todo, porque era un poeta en serio y su sensibilidad lo llevó a estar del lado del pueblo.
Querido Raúl, generoso Raúl. Tengo un par de libros con sus dedicatorias sumamente elogiosas hacia mi obra. El cariño le hacía exagerar. Y era un hombre pobre, que todos los meses debía empeñar los cuadros de sus grandes amigos pintores para poder comer.
Una vez me presentó a su hijo Adolfito (en aquella época, un adolescente) y me dijo orgulloso: "Mirá: mi mejor poema".
Querido Raúl: se merecía que escribiera aunque sea estas pobres líneas sobre usted. Fue nuestro patriarca, nuestro padre espiritual para los poetas de la generación del ´60, que lo veneramos. Siempre recibimos su frase cariñosa, su palmada en la espalda, su profundo compañerismo.
Sin duda, estoy hablando de uno de los mejores poetas argentinos. Alguien que "blindó la rosa" y la llevó como estandarte. Quería mejorar el mundo, hacerlo más humano y justo. Y todo lo expresó con belleza, como cuadra a un poeta que se precie.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007, fue distinguido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña)

24.7.10

Enrique Cadícamo

Hoy, en el programa de radio "Rincón Porteño" por AM 990, Radio Splendid, le haremos un homenaje a don Enrique Domingo Cadícamo.
Hablaré sobre él y me acompañará, en los comentarios, Eduardo Marino y también Néstor Rodríguez, que tiene grabaciones muy interesantes con la voz de Cadícamo y otro material de importancia.
Creo que saldrá bien el homenaje. Cadícamo lo merece, porque fue un poeta popular que atravesó todo el siglo XX. Es, por sí solo, toda la historia del Tango y de la Noche de Buenos Aires, ya que él fue un protagonista primordial en esas tenidas en los grandes cabarets y en los fondines de la época.
Fue un hombre que le gustaban las mujeres, el champagne, la buena vida. Empilchaba con una elegancia sin igual, su trato era cordial, con mucho don de gente y aquel mote de "muchacho eterno" que le puso León Benarós es muy adecuado para definirlo.
Escribió más de 1300 tangos, tres libros de poesía, una novela ("Café de Camareras") uno de recuerdos hacia su entrañable amigo y hermano Juan Carlos Cobián y otro texto, donde contó su vida y su jugoso anecdotario.
Su obra es despareja. Bueno sería para alguien que escribió la friolera de más de mil tangos. Da la impresión que Cadícamo no le prestaba atención a algún verso rengo o a una línea endeble, porque, luego, se despacharía con hallazgos como aquel de: "hoy vas a entrar en mi pasado".
Escribió temas hermosísimos como "Ave de paso", "Nostalgias", "Tres amigos", "Anclao en París", "Garúa". No le hizo asco a nada. Escribió en lunfardo, tuvo influencias modernistas, nunca fue chabacano, hizo tangos reos, graciosos como "Al mundo le falta un tornillo" y vivió no sólo en nuestro país sino en el mundo. Nueva York, París, Barcelona, fueron ciudades a las que frecuentó con asiduidad.
Gardel le grabó un sin fin de temas y tuvo el honor de que el último tango que don Carlos grabara en nuestro país, antes de emprender su trágica gira, fue uno de Cadícamo: "Madame Ivonne".
Vivió casi el siglo (99 años), se casó a los 60 y una vez le dijo a Néstor Rodríguez, un eximio comentarista de Jazz, cuando se enteró que éste se había casado a los 23. "¿Cómo pudo hacer eso, jovencito?".
Don Enrique ya tenía más de 90, seguía usando trajes cruzados y corbatas al tono, tenía, todavía, una melena que le caía sobre la frente y sus arrugas la suplía con una mirada candorosa y clara, de "muchacho eterno"...
Sí, estoy seguro que el homenaje a Cadícamo de esta noche en la radio, saldrá muy bien, como se merece este cantor de Buenos Aires.

ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue distinguido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña).

5.7.10

Los poetas lunfardos

La Poesía lunfarda (o lunfardesca) arranca a mediados del siglo XIX, cuando la eclosión inmigratoria, sobre todo de italianos y españoles, combinan una jerga que nosotros denominamos "cocoliche". Allí comenzó este dichoso lunfardo que vino, se sentó a la mesa como un comensal no invitado y se sirvió un montón de platos del idioma.
Todos los países tienen un argot, una jerga que avanza, paralela, con el idioma original. En inglés, se llama "Slang"; en Brasil se llama "Giria", en el gitano "Caló" y así sucesivamente.
En nuestro lunfardo (palabra que proviene de "lombardo" y quiere decir "ladrón") hay mucho de los dialectos italianos y del caló.
Coménzó utilizándose en las cárceles y era un lenguaje de los presos para evitar que los guardia cárceles entendieran. Después, se convirtió en el lenguaje del arrabal y llegó al tango por obra y magia de los letristas que componían aquellos temas.
Fíjense que en nuestro primer tango-canción, que grabó Carlos Gardel en 1917, dice Pascual Contursi en sus dos primeras palabras del texto: "percanta que me amuraste". La palabra "percanta" (que significa mujer) viene de cuando los italianos se le acercaban a las prostitutas para preguntarle cuánto cobraban. "Per cuanto" decían.
!Qué rica es nuestra lengua! Siempre recuerdo, una noche en Barcelona, mientras hacía el aguante a mi amigo, el periodista y escritor peruano Carlos Meneses, que viajaba hacia Palma de Mallorca, donde residía, una larga tenida sobre lunfardo porteño y peruano. !Mi Dios! !Cuántas palabras se dijeron esa noche, misteriosas, extrañas, para él y para mí! El lunfardo peruano, también es rico en léxico.
Para mi gusto, el mejor poeta del lunfardo ha sido Carlos de la Púa. Hay un tono, un clima dramático en sus versos que no encuentro (salvo quizá en Celedonio Flores) en otros poetas lunfardescos, que abusaron del color, del pintorequismo y terminaron haciendo versos superficiales.
Tal vez, aparezca un poeta del lunfardo que me rebata lo que digo y está bien. Es lo que me parece.
Pero no invalido, para nada, esta lengua que tiene un tango emblema llamado "El ciruja" y en tantos otros donde está, siempre, presente en sus versos.
Es la jerga popular del Río de la Plata y se renueva permanentemente. Hay palabras como "trucho" que ha trascendido la jerga para transformarse casi en idioma universal. Hay palabras como "chabón" que las nuevas generaciones popularizaron hasta el hartazgo. Hay un montón que seguimos utilizando, ya sin darnos cuenta de si pertenecen al idioma de Cervantes o al de Carlos de la Púa.
!Qué importa! Lo que importa es que nos entendamos ¿no es cierto, bepi? ¿O querés seguir amasijándote con el diccionario de la Real Academia, cuando, aquí nomás, a la vuelta de la esquina, un orre te bate: "¿qué me contursi con esta cheno, llena de minas que están, realmente, papirusas, como para llevarlas a la catrera?"
Y uno no sabe qué decir, sobre todo cuando acaba de dejar un libro de Unamuno donde expresa que de 20 modismos americanos, 18 son españoles.
!Dejá de joder, don Miguel! !Escuchá cómo hablan los atorrantes de los fecas! Siempre recuerdo cuando mi amigo Blas Raúl Gallo le dijo al escritor paraguayo Carlos Garcete, cuando éste hartaba diciéndonos que escribiría la mejor novela sobre Buenos Aires.
Gallo, mostrándole a Garcete el bolsillo chiquito del pantalón, le preguntó cómo se llamaba. Garcete se quedó mudo y el bueno de Gallo, le dijo, entre zumbón y cansado: "seguí comiendo. Este bolsillo se llama "chiquilín", se llama".
Una lección de lunfardía en una noche memorable del "Bachín" de los ´60.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la legislatura porteña.

30.6.10

La Generación Perdida

En mis ciclos literarios de la radio, hablé sobre la generación perdida. Tomé a Hemingway, a Fitzgerald, a Faulkner.
Si se me preguntara (como se hizo) a quién elijo de estos tres, me quedaría algo mudo para decir, luego, algo como para salir del paso. A Hemingway lo elijo como lector, para leerlo con deleite porque era un escritor visceral, auténtico, vívido. Y a Faulkner lo elijo, como escritor. Para aprender el arte de narrar, la carencia de tiempo cronológico en sus textos, el monólogo interior, eso que había aprendido de la teoría psicoanalítica de William James, que éste llamó "el fluir de la conciencia".
¿Qué puedo decir de Scott Fitzgerald? Que era un escritor tremendo al que el alcohol, las rubias, el charleston y la "blanca", agotó hasta chuparle todo el talento. Cuando fue a Hollywood de guionista, ya era una sombra y no pudo producir nada. Se agotó entre las deudas que contraía por la esquizofrenia de su mujer y su vida disipada, con aires de bacán.
!Qué historias maravillosas! !Qué vidas locas las de los tres borrachines! Y Hemingway y Faulkner con sus Premios Nobel. Y Faulkner con su Premio Pullitzer. Y Fitzgerald queriendo escribir la vida de Irving Thalberg, un promotor "groso" de cine, un magnate al estilo de los que soñaba él.
A Hemingway lo mató su propio escopetazo; a Fitzgerald su corazón a botella llena; a Faulkner, su retraimiento en ese pueblito sureño, su botella de Whisky, el no tener ya nada qué decir...
Habrán sido miembros de esa generación "perdida" que se juntaba en la casa de Gertrude Stein, en París. Pero la Literatura "ganó" a estos tipos para su lado. Para el lado de la belleza. Para que uno se sienta abrigado por las "plumas" de estos monstruos.
¿Se podrá escribir alguna vez algo como "Campamento indio", el cuento de Hemingway? ¿O "Babilonia revisitada" de Fitzgerald? ¿O "El sonido y la furia" o "Mientras yo agonizo" o "El oso" de Faulkner?
Estos tipos se transformaban frente al papel. Fitzgerald dejaba a un lado su complejo de pene corto; Hemingway se olvidaba de pelearse en alguna taberna; Faulkner dejaba que lo invadieran esos fantasmas del sur profundo y salía a contar historias increíbles, de familias numerosas, de hijos bastardos, de negros explotados.
Y nosotros, lectores, a disfrutar con estos tres alcohólicos irrecuperables, que sabían que el hígado se llenaba de cirrosis, que se caían bajo cualquier mesa, que babeaban y se orinaban en sus pantalones, que no podían fornicar...
Los Estados Unidos, a través de estos tres (y muchos, muchos más) se redime (aunque sea un poco) de los Truman, de los Errol Flynn, de los Mac Carthy, de Bush (padre e hijo) y de tantos hijos de puta que nacieron en ese suelo.
!Honor, entonces, a la Generación Perdida!

ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue distinguido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.

19.4.10

La ingenuidad de los ´60

Recuerdo que aquella entrañable generación de los años 60, iba al cine Lorraine a ver esas "plomadas" de Antonioni y Bresson, para, después, salir a discutir las imágenes, sentados a una mesa del viejo "Paulista" de Corrientes o en "El Colombiano". A Fellini le mirábamos cada escena con manía de entomólogo y Passolini, a mí, me hacía dormir a los diez minutos de empezada la película. No sé. Tenía una habilidad con los "travellings" que me hipnotizaba. Yo roncaba como loco en una butaca.
!Qué ingenuidad la de los muchachos de los 60! Analizábamos los tangos, nos gustaban "Los Beatles", admirábamos aquella gesta de los barbudos cubanos, comíamos en "Bachín" y hacíamos largas mesas con Minguito Altavista, con Javier Portales, con Julio de Grazia, con Marquitos Zucker. Nos extasiábamos escuchando a Raúl González Tuñón que nos contaba sus aventuras en el París de los surrealistas o cómo había conocido a Gardel a bordo del "Conte Rosso".
Los muchachos de los 60 fuimos soñadores, líricos, bohemios, atorrantes. Buenos tipos.
Los 70 fueron otra cosa. La muchachada sintió que tenía que ser violenta, que había que cambiar el mundo a los tiros. Impulsados (y cegados) por "ideólogos" que hicieron su agosto, se inmolaron a sangre y plomo. Los milicos desempolvaron el Manual de los asesinos de la OAS y los torturaron y masacraron...
Y no satisfechos con ese baño de luto y sangre, inventaron la "Gesta de las Malvinas" una farsa acompañada por periodistas alcahuetes, a los que les escribían el libreto del triunfo heroico cuando, en verdad, se trataba de una humillante derrota.
Esta Argentina (para los muchachos de hoy, que no la vivieron) existió. Y algunos de esos "ideólogos" viven, panchamente, en Europa o se pasaron a trabajar para la CIA.
En el camino, quedó un país fragmentado, lamiéndose las heridas, quedaron madres llorando a sus hijos desaparecidos, una justicia que no terminó de cerrar las cosas y un resentimiento en muchos corazones que no nos hace nada bien.
Transcurrió la friolera de casi cuarenta años y, aún hoy, todavía estamos recordando, con dolor y sufrimiento, aquellos años de locura.
Tengo amigos desaparecidos; yo mismo me fui un rato a España porque sentía mucho miedo. No me averguenza confesarlo. Tengo autoridad moral para hablar de todo esto. Y nadie puede arrogarse ser "campeón" de nada. Ni los que se fueron ni los que se quedaron.
Y tenemos la obligación moral, unos y otros, de cerrar definitivamente este capítulo oscuro y denigrante de nuestra historia.
Esto no se consigue tensando la cuerda, acusando con dedo admonitorio como si fuéramos los dueños de la Verdad, de la Valentía y de los Derechos Humanos.
Esto se consigue con más humildad, con más inteligencia, con GRANDEZA.
Quien no comprenda esto, es un imbécil. Y continuaremos haciéndole mucho daño al país y a las nuevas generaciones.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.

27.3.10

El vaso medio lleno o medio vacío

Créanme: siempre he privilegiado la Libertad por sobre cualquier otra consideración. En general, la mayoría prefiere la panza llena aunque pierda todos sus derechos como persona. El pueblo alemán en épocas de Hitler comía bien; entonces, ¿a quién le importaba, salvo al damnificado, que fueran a parar millones de personas a los campos de exterminio? !Ah, mundo perverso, mondo cane (con perdón del cane)!
Siempre me pareció que ser oficialista era un oficio muy triste; había que aceptar los excesos del Poder, estar siempre de acuerdo, buscar eufemismos para soportar las mentiras del Poder, justificar las aberraciones del Poder y aplaudir, aunque no se tuviese ganas, las alcahueterías a las que obliga el Poder.
Para un oficialista, el vaso estará siempre lleno; para un hombre libre, siempre estará vacío.
Porque el hombre moral, el hombre ético, busca lo imposible. Busca la perfección, busca la Belleza, busca la Justicia, busca la Paz. Palabras todas de difícil alcance, sobre todo en una Humanidad imperfecta, que acumula tantos arribistas, tantos hipócritas, tantos canallitas que se venden por menos de treinta monedas.
La Argentina ha tenido etapas sombrías en cuanto a la libertad de expresión. Mi amigo Teodoro Kantor quedó con problemas neurológicos casi toda su vida, simplemente porque, a los quince años, lo encontraron vendiendo el periódico de la juventud comunista. Eran años del primer Perón, con la Sección Especial trabajando a pleno.
Y hubo matanzas !quién lo duda! cuando los esbirros de uno u otro lado asesinaron sin piedad, allanaron viviendas, robaron y saquearon, torturaron y mataron. El tristemente célebre "Terrorismo de Estado" o "Triple A" o las tristemente célebres "Organizaciones Armadas", que creían podían utilizar "al General" y "el General" los utilizó a ellos...
Ahora mismo, en un afiche oficialista, hablan de "país real" y "país virtual". Se lanzan, como lobos, contra los medios de comunicación. !Qué estupidez! !Quieren matar al cartero cuando la carta envenenada la mandó otro!
En su desesperación, estos soberbios (que, además, aplauden a cuanto tiranuelo ande suelto por ahí)quieren tapar la realidad con un harnero. Como si la inflación, los índices del INDEC del señor Moreno, los asesinatos absurdos para sacarte el auto o las zapatillas, fueran "virtuales".
Por eso, hablo del "vaso medio lleno" o "el vaso medio vacío". Porque, como periodista que he sido (y soy) prefiero la libertad irrestricta, prefiero hasta la exageración de la noticia antes que la supresión de la noticia.
Ocultar la realidad es obra de mediocres y canallas. Mentir al pueblo es un crimen de lesa humanidad que, alguna vez, se tendrá que pagar con la cárcel.
Cuando los medios de comunicación ignoran algo es porque, desde el Poder, le dan la orden. Recuerdo cuando llamaba el Intendente a la redacción para "apretar" por tal o cual noticia. Al Poder nunca le gusta el periodismo. Preferirían que no existiera, que se llamara a silencio. Así, es más fácil gobernar. Y te hacen creer que vivís en el mejor de los mundos cuando vos tenés conciencia que estás en medio del infierno.
Por eso, digo que es triste ser oficialista. Y oficialista gratis, mucho peor.
El escritor, alguna vez ha sido definido como "la mala conciencia de la época"; el periodista debe ser aquello que dijo, alguna vez, Sócrates y que sirvió para que el diario de Bottana lo llevara como emblema. Aquello del tábano sobre el noble caballo.
¿Que hay malos periodistas? !Quién lo duda! ¿Que hay periodistas que se venden? !Quién lo duda! ¿Que hay dueños de diarios que son infames? !Quién lo duda!
Pero, a pesar de todo esto, lo prefiero a los malos gobernantes, a los que hacen sus negocios privados, a los que le mienten a la población, a los arrogantes que se creen los "salvadores de la patria" y a los que vienen a hablar en nombre de los pobres y terminan fabricando más pobres...
¿O las familias que duermen en la calle, a una cuadra del Obelisco y en la avda. Corrientes, son "virtuales"? ¿O los índices de inflación que padece la gente son "virtuales"? ¿O los pueblos aborígenes a los que les quitan la tierra para sembrar soja, son "virtuales"? ¿O el "enriquecimiento ilícito"?
Hace más de sesenta años que cantamos la "Marchita" y así nos ha ido...

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.

22.3.10

Una propuesta

En estos días de tanta confusión, de tanta violencia verbal y tanta estúpida soberbia, anda dando vueltas por allí una propuesta para que los jueces accedan al cargo por concurso, es decir tomarles un examen para ver si no andan en calzones por cualquier burdel, si han leído el Código Civil o el Penal, si no se la pasan "transando" con las "asociaciones ilícitas" y si son, realmente, personas decentes e independientes de todo poder espúreo. !Bravo!
Estas cosas ocurren cuando, en este caso, la justicia empieza a rebelarse un poquito nomás y ya no dice todo que sí y no funcionan, como deberían funcionar, aquellas célebres "servilletitas" de papel de la época del calvo ministro de economía, que nos dejó con el tuje para arriba, con aquel nunca bien ponderado (o maldecido) "corralito".
Pero mi propuesta va mucho más allá, si ustedes me lo permiten. ¿Por qué no extender esos exámenes a todo el país? ¿Por qué no pedir un examen para ser diputado, senador, ministro, presidente de la República? ¿Si pedimos examen para tomar una vendedora de tienda, por qué no existe la misma exigencia para aquellos que deben guiarnos y decidir nuestro destino?
Hay gente que, luego de acceder al sillón de Rivadavia, se "desayunó" de un montón de cuestiones. Es decir, hizo el aprendizaje cuando ya estaba en el cargo.
Creo que a la Argentina le iría mucho mejor. Yo mismo, para ser socio de SADAIC, tuve que hacer, en su momento, un examen de autor. Y recuerdo cómo Homero Expósito sacó zumbando del examen a un tipo que no tenía idea de cómo se hacía una sextina.
!Cuántas sorpresas nos llevaríamos! Porque no es posible que una fortuna, un acomodo, ser amiguito de tal o de cual, lleven a acceder a cargos tan importantes...
Una de las cosas que les pediría a los funcionarios es un mínimo de diez libros leídos...
Y no estaríamos frente "a una minoría ilustrada" como suponen ciertos trasnochados que, además, les conviene que todo siga en esta ignorancia.
Por el contrario, tendríamos a los mejores en los lugares que se merecen.
Y terminaríamos, en gran parte, con esta mediocridad que nos acompaña, con estos tipos que en vez de pensar con la cabeza, piensan con otras zonas del cuerpo que, en realidad, sirven más para sentarse o hacer cagadas que para llevar adelante un país.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue declarado "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.

28.2.10

José Pedroni, el poeta luminoso

La otra tarde, me encendí cuando, en el programa de radio Splendid para el que trabajo, leí un fragmento de "Maternidad" de José Pedroni.
Y recordé a este gran poeta, que trabajó 35 años consecutivos como tenedor de libros en una empresa de Esperanza, Santa Fe, que se casó a los 19 años y tuvo 4 hijos con su esposa, Elena Chautemps, a la que había conocido en el trabajo.
!Caramba! !Qué vida silenciosa y recatada la de José Pedroni! Por eso dijo, alguna vez: "porque soy contador / y de vulgares modos /y visto simplemente / y si miro a una estrella o a una flor / la miro como todos.../los versos no son de él, dice la gente..."
¿No sería imprescindible que se lo leyera todos los días en las escuelas, que los alumnos apresaran la belleza y la ternura que hay en este poeta sin par?
Siempre cuento la anécdota de aquella vez en que NO CONOCI a José Pedroni.
Resulta que un amigo, de esos incondicionales, quería que mi poesía juvenil fuera conocida por el poeta de Esperanza. Como tenía un hermano abogado en la ciudad de Santa Fe, que conocía a Pedroni, hacia allá rumbeamos un fin de semana. El objetivo: visitar a don José en su casa de Esperanza para que éste me conociera y opinara sobre mis versos.
En Santa Fe, paramos en la casa del hermano de mi amigo y el domingo, luego de un asado y de una siesta (que llevó a cabo el anfitrión) sacó su viejo Ford T del garaje, dispuesto a ponernos en camino a Esperanza.
Pero el auto no arrancó, a pesar de las decenas de golpe de manivela que le dio el hermano de mi amigo. Resultado:el hombre, con su mejor parsimonia provinciana, dijo: "!qué vamos a hacer!" y guardó, otra vez, el Ford T en el garaje.
NUNCA CONOCI a José Pedroni. Pero lo admiré siempre y lo consideré, siempre, uno de los más grandes poetas argentinos, injustamente olvidados en estos tiempos tan vulgares donde se exhiben "nenes de papá" con olor a chocolate y esperpentos que usan para distraer al "soberano".
Los poetas están "desaparecidos" pero siempre en acción, porque la POESIA no morirá mientras haya algunos que siguen construyéndola.

ROBERTO DIAZ
(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007, fue distinguido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña)

19.2.10

El "Policial Negro"

La diferencia entre la novela policial de origen inglés y el denominado "Policial Negro" consiste en que los ingleses tomaron el texto policial como si fuera un "puzzle", un entretenimiento intelectual para gente pensante, pero ociosa. Por eso, sus enigmas se desarrollan en recintos cerrados (palacios, castillos, islas, escuelas, etc) y el asesino es tan inteligente como el investigador, generalmente un intelectual, un dilettante. La frialdad (y hasta el absurdo) de dejar los muertos en habitaciones cerradas mientras sigue la vida normal, el té de las cuatro, etc.es una constante en textos de Agatha Christie ("Eran diez indiecitos") o Patricia Wentworth ("La daga de marfil").
En cambio, en el "Policial Negro" un invento de autores norteamericanos, la vida adquiere protagonismo, saca a relucir su violencia, sus pasiones más bajas. En la novela policial norteamericana, hay gangsters, mujeres fatales, tipos perdedores, oportunistas de toda laya, traidores y mucha, pero mucha sangre.
Los yanquis hicieron una industria de estos textos, los llevaron al cine, ganaron multitud de dólares con ellos y hace más de un siglo que explotan esta veta literaria.
Todo empezó con la revista "Black Mask" (Máscara Negra) que se vendía en los kioscos. Allí escribió sus primeros cuentos Dashiell Hammett (el que, luego, escribiría "El halcón maltés", "Cosecha roja", "La llave de cristal); y también James Cain con su "El cartero llama dos veces" y "Pacto de sangre". Este escritor quería ser cantante de ópera y escribió "Serenata", una de sus mejores creaciones.
En la década del ´40, aparece un tardío Raymond Chandler con un detective privado que hace escuela: me refiero a Philip Marlowe, que impacta con sus frases desencantadas, con esa nostalgia que lo invade cada vez que se enfrenta a una causa perdida. Un maestro en el diseño de su personaje, su obra es llevada al cine por Humphrey Bogart, primero y, luego, por un Robert Mitchum que, creo, dio con el personaje. Chandler, alcohólico, depresivo, trabajó como guionista de Hollywood, aunque no le gustaba.
Es muy bueno Jim Thompson (su "1280 almas" es magnífica); James Hadley Chase, siempre entretenido, siempre "Maestro del suspenso". O William Irish con su "La ventana indiscreta" a la que Hitchcock le supo sacar tanto jugo. O la inglesa Patricia Highsmith, con su saga de Ripley; o el negro Chester Himes con sus detectives de Harlem: "Sepultura" y "Ataúd". O Charles Williams o James Ellroy o Ross Macdonald o el otro Maestro: James Mac. Donald o Vera Caspary con su "Laura" (el poeta francés Louis Aragon la consideró "la mejor escritora de su generación")y el francés Boris Vian y el español Manuel Vázquez Montalbán y el italiano Andrea Camilleri y Horace Mc. Coy con "¿Acaso no matan a los caballos?" y más y más autores que se dedicaron a criticar a la sociedad, a describir la hipocresía reinante, a sacar a la luz la violencia enquistada en sus calles, a denunciar la corrupción policial y a esos políticos tramoyeros. En fin, esta literatura es de denuncia, es testimonial y, además, entretiene.
Para terminar, una frase de Chandler, en boca de Marlowe: "usaba una cantidad de maquillaje suficiente para pìntar un barco".

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.