13.1.09

Los incendiarios

Nunca me gustó la quema de libros. Siempre me pareció que era producto de épocas bárbaras, oscurantistas, retrógradas. Siempre que se quiso anular el pensamiento, borrar las ideas, exterminar al otro, se acudió a este procedimiento.
Desde aquella infausta historia de las hordas de Omar quemando la biblioteca de Alejandría hasta las hordas nazis incendiando los lugares donde estaba asentada la cultura hasta las hordas peronistas nazis quemando, en plena avenida Rivadavia, la biblioteca de la Casa del Pueblo, podríamos seguir citando hechos de barbarie e intemperancia de la especie.
Sólo el hombre puede quemar libros. Ni a un gato ni a un perro se le ocurriría semejante cosa. Sólo al hombre...
Cuando escribí la nota sobre Nonno, llamaba "malparidos" a los que quemaban libros. Algunos amigos me recordaron que Virgilio había querido quemar "La Eneida" o que Kafka había solicitado a Max Brod la quema de su obra. Recordé también que Stevenson arrojó al fuego "El doctor Jekyll y Mr. Hyde" ante una crítica de su esposa. Fue un momento de calentura. Luego, la reescribió, por suerte.
También recordé a un escritor catalán llamado Manuel Vazquez Montalbán que hacía que su personaje (Pepe Carvalho) quemara libros, de vez en cuando. Por lo cual, nunca acepté la pose de este intelectual que hacía profesión de fe marxista.
Me gusta, en cambio, la pose de la escritora Carmen Gaite que murió abrazando todos sus cuadernos de escritura, según me cuenta mi amiga Anita Hodges.
Y también me entero, por mi amigo Luis Alposta, que cuando el escritor gallego Camilo José Cela decide irse a Galicia y dejar su casa de Madrid, ésta fue usurpada por unos "ocupas" que, ante el frío madrileño, no tuvieron mejor idea que quemar los libros de la biblioteca del gran escritor.
Es cierto. Los libros dan mucho fuego, mucho calor. Pero se han inventado para que los leamos y saquemos conclusiones de sus mensajes. No se hicieron para incinerarlos.
No está bien que los hagamos desaparecer, por menos ilustrativos que sean.
Siempre es preferible una rémora a una carencia. Siempre es preferible la idea de un tonto a correr el riesgo de hacer desaparecer la idea de un sabio.
La humanidad, su progreso, se ha asentado sobre los libros. El humo que produce su quemazón, nos obnuvila, nos hace perder el sentido, oscurece la tierra, nos ciega y por un buen rato.
Les agradezco a todos mis amigos que me escribieron elogiando la historia de Nonno y a los otros que me siguen enviando material para "Los Plagios".
Volveremos con este tema, cuando recopilemos otros materiales.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES por la Legislatura Porteña)

9.1.09

Nonno, el poeta de Panópolis

Había un poeta nacido en Egipto que se llamaba Nonno. Había escrito 48 rollos con un largo poema en capítulos que tituló: "Las dionisíacas" y era la historia del dios pagano Baco, en una época donde los dioses paganos habían hecho mutis por el foro.
Pero, luego, Nonno se convirtió al cristianismo (los poetas solemos ser algo tránsfugas)y escribió algo que tenía que ver con el Evangelio según San Juan y, entonces, lo hicieron competir para el Arzobispado de Panópolis.
Competía con un rival que se llamaba Parquimio y le pidieron, como un testimonio irrenunciable de Fe, que destruyera los 48 rollos que había escrito sobre esa historia pagana.
Nonno, allí reaccionó. "!Destruir mi obra!" -exclamó. "!Jamás!". Entonces, le pidieron que, aunque sea, destruyera un capítulo y le fueron entregando rollo por rollo, pero Nonno se negaba a destruir tal escena o tal historia. Y seguía rechazando y dilatando la decisión. En suma: Nonno se negó a destruir aunque fuere parte de su obra y perdió el arzobispado.
La historia tiene otras aristas, pero me interesaba resaltar esto. Ningún poeta que se precie, aceptará arrojar al fuego lo que ha escrito con las vísceras, con el corazón. Me viene a la memoria Julius Fuczic, encerrado en un campo de concentración nazi y ocultando sus papelitos, sus pequeños hálitos de libertad creativa. Y el poeta turco Nazim Hikmet, también encerrado en una mazmorra, y sin embargo alzando su grito de rebeldía, pidiendo, no el indulto, sino una camiseta de lana contra el frío. Y tantos poetas de la humanidad, negándose, como Nonno, a sepultar su obra, a destruirla para que no lo puedan culpar. Nunca.
Muchos de estos poetas murieron porque no fueron capaces de repudiar lo que habían escrito. De renegar de su condición. Durante la dictadura militar, hubo muchachos que se autocondenaron por guardar sus escritos. Mi querido amigo Roberto Jorge Santoro no sólo escribía su poesía incendiaria contra los genocidas sino que ponía el domicilio de su vivienda, una actitud de insobornable presencia combativa. "Aquí estoy y aquí me quedo" o "Ni irse ni quedarse. !Resistir!" como dijo en un poema Juan Gelman.
Esta historia de Nonno la cuenta un gran erudito inglés que se llamó Richard Garnett, funcionario durante muchos años del Museo Británico, de una estirpe familiar de creadores. En su libro "El Ocaso de los dioses y otros cuentos", Garnett utiliza su erudición asombrosa y la vuelca en relatos que tienen que ver con leyendas y mitos históricos. Este se titula: "El Poeta de Panópolis".
Es ilustrativa la historia de Nonno, un poeta genuino.
Y el que siente la Poesía, jamás arrojará al fuego un solo escrito. Lo guardará, lo atesorará en carpetas, los meterá en cajas insondables, encerradas en lo más oscuro de un placard, pero NUNCA, NUNCA, se atreverá a romper aquellos papeles que, alguna vez, fueron fuente de su inspiración.
Este es el destino de todo Poeta. Llevarlos como mochila en su corazón. No importa si tienen valor o no. Pero es un hijo. Y nadie que no sea un mal parido, arroja un hijo al fuego...

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES POR LA LEGISLATURA PORTEÑA).

26.12.08

Los Balances

Somos tan prejuiciosos, tan supersticiosos, tan convencionales, que creemos, en estas fechas, debemos hacer un balance de nuestra vida. Sobre todo, para que empiece el año entrante y sigamos cometiendo los mismos errores, tropezando con las mismas piedras, eligiendo mal las opciones o teniendo las mismas consecuencias de nuestros actos. Pero, bueno. El balance hay que hacerlo...
Y así pasan los años y vamos por la vida con nuestras cuotas de euforia, de optimismo recalcitrante, de arrepentimientos, de oscuros deseos y de un bagaje de eufemismos que siempre tenemos a mano, sobre todo cuando la cosa viene fulera y necesitamos reconquistar nuestra autoestima.
!Qué cosa! !Qué bichos raros somos! !Qué complicados! Y mientras estamos celebrando la Navidad o el Año Nuevo o lo que fuera, mis gatos duermen plácidamente, se sometieron a la misma rutina de todos los días, atorraron, displicentemente, en mi cama, a la noche me pidieron salir para ir a mirar la luna o a otros gatos que vienen para que les dé de comer y...¿Por qué esos animalitos a los que amo no son como nosotros? No discurren, no opinan, no hacen balances...
Y estas fiestas sirven para que nos prometamos cosas, para creernos más buenos de lo que somos, para desear (sinceramente) los mejores deseos al prójimo...
¿Y por qué, cuando volvemos a la normalidad, hacemos las mismas turradas, omitimos amar o, al menos, respetar al otro, nos peleamos por tonterías, nos volvemos mezquinos, individualistas, más estúpidos que nunca?
!Somos bichos raros, no hay duda!
Y mientras acaricio a mis gatos (que siguen durmiendo o bostezando o ronroneando o tirando la bronca porque tienen vacíos los platos de comida) pienso: !Qué interesante y qué bello es vivir! !Y qué desgracia tener que irnos sin haber dicho una palabra a tiempo, o dar un abrazo cuando había que darlo, o mirar y mirarnos con más ternura de lo que estilamos!
!Qué bichos raros somos!

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007 fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" POR LA LEGISLATURA PORTEÑA)

15.12.08

Los plagios

Esta era cibernética se presta, como nunca, a los plagios. Este extraordinario invento que es Internet, facilita las cosas a los canallas de siempre. Y cualquier pelafustán, aunque no tenga chapa de nada, puede apropiarse de algún material y andar haciendo cáscara de que le pertenece, haciendo alarde de su autoría. Hay, en estos momentos, muchas cosas "navegando" por ahí, de dudosa autoría, de sospechosa identidad. Los más afectados son los clásicos, a los que les roban descaradamente.
En el mundo literario, en el mundo de la canción, en el mundo de las propuestas, en general, hay muchos tordos al acecho para hacerse del "nido ajeno".
Y el robo intelectual está a la orden del día. !Ni hablar de esas versiones que se llevan a cabo de autores extranjeros, sacados de dudosos originales, donde no figura ni el nombre del traductor, como si esos textos se hubiesen traducidos solos, en forma automática! !Una vergüenza.
Hace poco, el "gran diario argentino" estuvo publicando obras clásicas en edición bilingüe, y en ningún lugar figuraba el nombre del traductor. Y consiguieron el milagro de que novelas como "Frankestein" se editaran, en idioma inglés-castellano, en apenas unas páginas, sin que en ningún sitio se leyera que era "edición reducida" o "breviario" y sin que, en ningún sitio tampoco, apareciera el nombre de quien hizo esa versión liliputiense de una novela extensa. Y así con otros títulos de esa "colección". Una verdadera depredación al buen gusto, a la ética, a la Literatura. Y los desprevenidos lectores compraron esas obras como si fueran "textos completos" y eran una mascarada de la verdadera obra original. ¿Esto no es delito?
Decía que los plagios están a la orden del día. Y todavía no he podido dilucidar si la canción "A mi madre" es de Almafuerte o de un tal Alfredo Robles (ilustre desconocido). Cuando la cantaron Gardel-Razzano, en el marbete del disco figura el nombre de Pedro B. Palacios (Almafuerte). El misterio subsiste.
Los versos de "Los ejes de mi carreta" pertenecen al poeta uruguayo Romildo Risso y no a Atahualpa Yupanqui, como todos se creen. Este asunto costó un litigio de muchos años con la familia de Risso. El equívoco aún persiste.
El tango "Contame una historia" es de Mario Iaquinandi, quien le puso los versos y no de Eladia Blázquez como muchos creen. La Blázquez no hizo nada para aclarar esta cuestión.
"Cuando un amigo se va" de Alberto Cortéz lo oí, una vez, en una copla flamenca. ¿Quién plagió a quién?
El tema "Si la muerte pisa mi huerto" de Serrat es casi un símil de "La hora íntima", poema de Vinicius de Moraes. No puede haber tamaña casualidad. Hay plagio y, supongo, que Serrat se dejó influir con los versos de Vinicius. Quiero creer...
También hay plagio en Alfredo Le Pera con "El día que me quieras". Hay demasiada similitud con un soneto de Amado Nervo, que, además, se titula igual.
Hay un plagio (alguna vez se los enseñé a mis alumnos) que consiste en lo siguiente: yo tomo el mismo tema, la misma estructura, el mismo rumbo conceptual, y voy cambiando las palabras: por ejemplo: donde el poeta originario dice: "observo la tarde, las nubes, las montañas", yo digo: "contemplo la noche, el cielo, las estrellas". Y así me deslizo por el texto.
Mi amigo Marcos Silber descubrió, en su momento, a un canallita que hace poesía y que plagia de este modo. Toma a los poetas extranjeros, no demasiado conocidos o menos conocidos, y utiliza este método. Método que utiliza Serrat en el tema citado y utiliza Le Pera en "El día que me quieras".
Hay mucha tela para cortar en esto. Un célebre médico cardiólogo escribió un texto literario en una revista y resulta que saltó un escritor colombiano con un texto de su autoría que era igualito a éste, no le faltaba ni le sobraba nada. Gran escándalo por la notoriedad de nuestro médico, hubo que calmar las iras del colombiano y llegar a la conclusión de que este célebre médico cardiólogo había sido visitado por el "alemán" Alzheimer o estaba sufriendo una ateroesclerosis galopante.
Por último: dos veces, me robaron traducciones y dos veces les hice morder el polvo, al menos resarciéndome en metálico. En una ocasión, fue un cuento de Wilkie Collins, del que se apropiaron cambiándole unas pocas palabras con sinonimias; la segunda vez fueron siete poemas de autoras de habla inglesa a las que no le cambiaron ni un punto.
Quiere decir que se debe estar alerta, permanentemente. Y uno no puede ser Mandrake ni Shelock Holmes. Por lo tanto, hay que pensar (y creerlo) que anda más de un plagio que nos perjudica, por esos "campos de Dios". !Qué se le va a hacer!

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES, POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.)

11.12.08

Día del Tango

EL TEXTO A CONTINUACION FUE EDITORIAL DEL DIARIO "LA CIUDAD" DE AVELLANEDA EL DIA 11DE DICIEMBRE DE 2008


Está bien que exista el "Día del Tango" en un país que no le da ninguna importancia al tango. Pero es coherente con la forma de pensar de la mayoría de sus habitantes, ese doble discurso que obliga a recordar algo que, en los hechos, se desprecia u omite.
El Tango es, a no dudarlo, la máxima expresión popular que se ha escrito y ejecutado en el mundo entero. Ningún otro ritmo, ninguna otra música, ninguna otra iconoclastia, puede superarlo, ni siquiera el mismo Jazz que, a pesar de ser una música decididamente importante, no alcanza los niveles de cantidad y calidad que hay en el Tango.
Por eso, millones de personas en el mundo adhieren a su danza y a su música y, seguramente, adherirían también a su poesía, si entendieran el idioma.
Por lo tanto, es hasta ridícula la polémica y absurdas las notas que se escriben por allí, tratando de desmerecerlo.
Los argentinos, siempre nos hemos caracterizado por destruir todo aquello que nos pertenece. Somos tan ignorantes, tan imbéciles, que hemos destruido nuestro patrimonio histórico, nuestro patrimonio artístico, hemos desdeñado a nuestros artistas más conspicuos, hemos echado a nuestros mejores científicos y hasta cerramos las Facultades durante los feroces gobiernos militares, en un alarde de prepotencia, pero jamás de sabiduría.
Entonces, el Tango -pobrecito- tuvo que soportar (y aún soporta) a muchos exégetas que no le hacen nada bien, a oportunistas de toda laya que dicen amarlo, a difusores que se han quedado en el tiempo y a un bombardeo permanente de una música (¿habrá que llamarla música?) que es aturdidora, que no tiene ni pizca de melodía, que es ramplona en su letra y que, además, viene a invadirnos y a quitarnos lo poco de cultura que nos queda.
Entonces, hoy es el Día del Tango. Seguramente, se harán algunos actos que lo recuerden. Seguramente, los tres o cuatro nombres que le facturan al Oficialismo dirán "presente" en algún Salón Dorado, no importa que sean cantantes de otros géneros, y pasará la fecha y volverá al olvido.
Cuando, en realidad, si nos interesara el género, deberíamos darle trabajo a los artistas que lo interpretan, deberíamos propiciar extensas embajadas que salgan por el mundo a decir que el Tango es argentino y no finlandés y contrarrestar con ese vergonzoso espectáculo de algunos "buscas" que lo salen a bailar o a tocar por ferias y plazas del mundo, para limosnear alguna moneda.
Eso es lo que tendríamos que hacer y obligar a las emisoras radiales y a los canales de televisión a ejecutar música argentina. Esta sería una de las tantas maneras de homenajear al Tango en vez de tanta fecha sin sentido, en vez de recuerditos de ocasión, en vez de tanta hipocresía barata.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.)

28.11.08

Poeta olvidado

!Qué cosa! !Cuántos poetas ha olvidado la Poesía! Es como si existiera una habitación muy grande, a oscuras. Y allí, en sus anaqueles, están todos los poetas del mundo que se fueron del mundo. Algunos se pasan la vida (!perdón, quise decir la muerte) sin que nadie le de bola. Pero, a veces, se enciende una luz y alguien va y toma de un anaquel cualquiera un nombre, un verso, una imagen, un pedazo de existencia y le hace trasponer el umbral del olvido, para este lado, para el lao del recuerdo...Allí está. Aparece el poeta olvidado y uno se deslumbra y piensa !carajo, cómo puede ser que este tipo no se lea más y no se lo publique más!
Así pasa con este nombre, con este colombiano tétrico, huraño, melancólico, sombrío, que había nacido en el siglo XIX, que vivió largos años en Chile, que tuvo algún choque romántico con Gabriela Mistral y que se vino a la Argentina, y trabajó al lado de Soiza Reilly y, después, y después, se pegó un chumbazo en Banfield, en los pagos de Cortázar.
Bueno, estaba yo tranquilo escribiendo en mi computadora cuando suena el teléfono y era mi amigo Luis Alposta. Habíamos estado hablando sobre los plagios en las canciones y yo le contaba que los versos de "Los ejes de mi carreta" eran de un poeta uruguayo que se llamó Romildo Risso y que la familia de este poeta litigó varios años para conseguir que se hiciera justicia con la autoría del tema, que figuraba como de Atahualpa Yupanqui.
Y el muy turrito de Alposta se me descolgó con este soneto que me mató: es de Claudio de Alas y se llama !Eco il mondo!... Está dedicado a Honorio Ricardo Guiñazú "el ilustre viejo verde gentil, buen mozo, noble amigo, millonario y profesor en Adulterios..."
Dice: "Era un viejo elegante, de mirada felina /con mostachos bravíos y palabra triunfal / Su apostura era hermosa, su estirpe era muy fina,/ y en sus labios ardía una mueca sensual...Era un viejo corrido, de risa cristalina /que del Bien se reía y reía del Mal.../Fue rey de bulevares, mató una bailarina / y por una Duquesa derrochó su caudal...
Llamarónle el Gran Lobo, especialista en viudas,/ Tiró su gran fortuna con un ardiente afán / Y en una vieja noche, lleno de viejas dudas /con su postrer billete, entró en un restorán / y allí, con dos cocotes -borrachas y desnudas-/ se murió dando besos y bebiendo champán".
!Bravo por Claudio de Alas! !Qué soneto atorrante, que debió escribir Tuñón, De la Púa, el mismo Alposta!
!Gracias, Luisito por hacérmelo conocer y, si alguna vez lo había leído, se me había olvidado. Y esta belleza no debe olvidarse, hay que memorizarlo y llevarlo con uno para recitarlo en cualquier bolichón que se precie...

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el año 2007 fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS." por la Legislatura porteña.

22.11.08

Recordando a Pablo Neruda

Una vez, estaba en la ciudad de Praga, recorriendo el Castillo y veía desde allí unos tejados rojos; alguien me dijo: "ese es el barrio de la Malá Strana"; entonces, recordé que, en ese barrio, había vivido un escritor que quería mucho, sobre todo por esos relatos entrañables que había escrito sobre su pintoresco barrio y sus pintorescos personajes. Me refiero a Ian Neruda.
Y precisamente de ese Ian Neruda, extrajo Pablo su apellido. Era tanta la admiración hacia este escritor checo del siglo XIX, que se puso Neruda por él. Y aquel Ricardo Eliazer Neftalí Reyes, se convirtió en Pablo Neruda, que lo hizo inmortal.
Había nacido en el sur de Chile, había sido hijo de un padre ferroviario y fue un militante de la Vida, más allá de su profesión de fe comunista. Llegó a ocupar cargos diplomáticos, fue legislador y un poeta de excepción.
Neruda ha enaltecido a la Poesía, porque le imprimió belleza y de la buena. Sus libros contienen versos hermosísimos como aquel Farewell: "desde el fondo de ti y, arrodillado, un niño triste como yo nos mira..."
Escribió poemas testimoniales como los de "El Canto General" o "España en mi corazón", escribió versos donde el Amor aleteaba como un ave de mil colores, escribió a las cosas más cercanas y humildes como en sus "Odas Elementales" y dejó un libro bellísimo "Confieso que he vivido".
Fue un sibarita, un cultivador de la Belleza, un hombre comprometido con su tiempo; sufrió exilio, sufrió cárcel y, cuando ya se estaba muriendo de un cáncer de próstata, los milicos de su país le violaron la casa, le saquearon sus pertenencias, le incendiaron sus libros y lo mandaron a morir al hospital y lo enterraron en silencio, como una ignominia.
Claro. Como ha pasado con otros tantos Poetas, les es imposible silenciar la belleza, matar sus versos más logrados. Y matan la carne y la llevan a enterrar a lo oscuro, pero esa carne regresa hecha verso, hecha luz, hecha eternidad.
Así ha sucedido con Pablo Neruda. Vuelve y vuelve, cada vez con más fuerza. Y su voz es inextinguible.
Este año se cumplieron 35 años de su muerte. Y está más vivo que nunca.
!Qué cosa! !Son los extraños tejes y manejes de los Poetas! !Se resisten a morir, los muy empecinados! !Se resisten a quedarse en silencio!
Y ese hombre bailarín de tango, amador como pocos, comedor y libador como pocos, que amaba tantísimo a la Vida, siempre está con sus versos a flor de piel, siempre tiene una metáfora feliz para todos, siempre vive, siempre vive, siempre vive...

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS." POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.

15.11.08

El Maestro Hemingway

Me puse a leer un libro que contiene los cuentos completos de Ernest Hemingway y tiene un prólogo jugoso de Gabriel García Márquez.
Cuenta el escritor colombiano que iba caminando por el Bulevar Saint Michel de París, una tarde de 1957 cuando, por la acera de enfrente, lo ve a Hemingway que también paseaba junto a su esposa Mary Welsh.
Márquez pensó en hacerle una entrevista, pero con su inglés rudimentario y el castellano rudimentario de Hemingway, iba a ser un fiasco y, entonces, prefirió ponerse las manos en bocina y gritarle de vereda a vereda: "!Maaaestrooo!" y Hemingway se dio vuelta, levantó el brazo y le respondió: "!Adiós, amigou!".
!Qué linda anécdota!
Este escritor grandote, rotundo, vital, fue un narrador de excepción. Digo yo que si queremos analizar y admirar su arte narrativo, leamos "Campamento indio", un cuento de la serie de Nick Adams (su "alter ego"). Nick acompaña a su padre médico y a su tío, a atender a una joven parturienta india a su campamento. Es de noche, dos indios los vienen a buscar y el padre decide llevarlo con él.
En una choza, hay una mujer joven gritando a más no poder: hace dos días que pretende parir y no puede. Está acostada en la litera inferior y en la litera superior hay un indio (su marido) que se hachó un pie y está acostado, herido.
El padre de Nick trabaja, la opera y saca el niño mientras la india sigue aullando. Y cuando decide el padre, ya cumplida su tarea, revisarle el pie al marido, se encuentra con que éste se abrió la garganta de par en par.
Esta es la anécdota, pero cómo la cuenta. !Con qué maestría! !Sin una palabra de más!
Este narrador, que ya llevaba dentro de sí el germen del suicidio, se voló la cabeza cuando se encontró enfermo. Pero, mientras tanto, pescó, cazó, hizo boxeo, escaló, fue a los toros y se bebió casi todo, con la exhuberancia que lo caracterizaba.
Escribió cosas como "El viejo y el mar", "Islas en el trópico", "Adiós a las armas", "Por quién doblan las campanas", y una novela que pondera García Márquez en este prólogo y a la que me adhiero a sus juicios: "Del otro lado del río y entre los árboles", donde nos encontraremos con un Hemingway más intimista, más recatado, más cerca de su sensibilidad.
Recomiendo los cuentos del grandote. Lo editó la editorial Lumen y es un libro que tiene cerca de 600 páginas.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES" por la Legislatura porteña.)

8.11.08

Los muertos que vos matáis...

No sé, queridos amigos y lectores, si a ustedes les pasa lo que me pasa a mí. Granjearse enemigos sin que uno no haya hecho nada. Imbéciles que, de pronto, dejan a uno de saludarle o le dan vuelta la cabeza si se los cruza sin que se sepa a título de qué suceden estas cosas.
Por suerte y para balancear a estos miserables, está la linda gente que llaman desde Madrid o nos hacen un favor desde Barcelona sin preguntarnos a qué obedece el pedido, como lo acaba de hacer mi querido Pepe Costero a quien le pedí llamara por teléfono a Fernando Yevenes, un amigo madrileño de quien no tenía noticias. La verdad es que sentía miedo de llamar y recibir malas noticias.
Felizmente, todo está en orden. Y Fernando me llamó y me volvió el alma al cuerpo. La vida, entonces, vuelve a estar en su lugar...
No crean que me quitan el sueño estos tipos susceptibles de no se qué, que se enojan con uno y uno no sabe por qué ni qué les hizo.
Son cobardes morales, mediocres de triple suela. Y hacen daño porque, seguramente, andan hablando mal de uno a nuestras espaldas, como corresponde a un sujeto lleno de rencor, con el corazón atravesado por diez mil ponzoñas.
Pero !qué importa! cuando se tiene tantos amigos útiles, generosos, con el corazón dispuesto, como Pepe de Barcelona, muy buen poeta y escritor, y un ser humano tan, pero tan honesto y bondadoso.
Resulta que, los otros días, acompañado de mi amigo Alberto Albornoz, caminaba por la avenida Mitre de Avellaneda y apareció, de improviso, uno de estos malos bichos. Vernos y querer cruzar la avenida, como si hubiese visto la peste, fue una. No lo atropellaron los automóviles, por casualidad.
Nos reímos mucho con Alberto al ver la estupidez de este hombre.
!Ah, la miseria humana! !Ah, la vanidad de ciertos sujetos que creen servir para algo y, en realidad, no sirven ni siquiera para tener amigos! Esa vanidad que los pierde, ese ego enfermizo que proviene de la mediocridad, de la falta de grandeza de alma, de esa clase que se necesita para andar por la vida como un señor y no como una rata de albañal.
Avellaneda es una ciudad, pero, en verdad, es una aldea donde se cocinan chusmeríos y tonterías que echan a correr. Los que tenemos algo de notoriedad, somos, siempre, los chivos expiatorios de la maledicencia. Algo de eso debe pasar con este hombre que casi pierde la vida por no querer saludarme.
!Qué absurdo hubiese sido morir por negarme un "buen día" cuando todos sabemos que el saludo y algún diploma, nunca se le debe negar a nadie!...

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS. POR LA LEGISLATURA PORTEÑA.

4.11.08

"Aquí me pongo a cantar"

Estamos preparando un espectáculo sobre José Hernández que llevaremos a cabo el viernes 14 de noviembre en el Club "Pueblo Unido" de Avellaneda. Será en el marco de la Semana de la Tradición.
Alberto Albornoz vendió el espectáculo a la gente de "Pueblo Unido" y yo me encargué de escribir los textos. Habrá música en la guitarra espectacular de Carlitos Roldán (un chico de 19 años que es, ya, una figura de la guitarra) y Juan Sala (con su impresionante voz) leerá los versos de Hernández.
A veces, ayudaré a Juan en la lectura del libro y todo será integral, como corresponde a algo que es grupal. Alberto Albornoz intervendrá menos por su problema visual que le impide tener la vista muy pendiente de la lectura.
Estoy entusiasmado con el espectáculo y, si todo sale bien, seguramente lo haremos en otros lugares, como hicimos en su oportunidad con el "Don Segundo Sombra" de Güiraldes.
Se cobra entrada: 15 pesos (habrá un cafecito y masitas) pero la organización le corresponde a "Pueblo Unido".
Hice un resumen del libro que me parece me salió bastante fluido. Vamos a ver qué dice, ahora, el público.
Pero tener una guitarra como la de Carlitos Roldán y una voz como la de Juan Sala, es garantía de excelencia.
Como pasa, siempre, con todo arte, nunca se puede saber hasta concretarlo, si estas expectativas que tengo, ahora, se dan en la realidad. Habrá que esperar hasta el viernes 14, aunque ya me está comiendo la ansiedad.
Sin esta adrenalina, nos sería muy difícil vivir.
Ojalá todo salga como esperamos.

ROBERTO DIAZ

(Escritor, poeta, periodista, traductor de habla inglesa, autor de canciones, con premios nacionales e internacionales. En el 2007, fue reconocido como "PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BS.AS. por la Legislatura porteña.)